No señores, no se ha acabado el mundo. Hemos sobrevivido al año 2012. Sin embargo, la profecía de los mayas sigue vigente. El 21 de diciembre acabó una Era y empezó otra, la Era del Conocimiento y la Sabiduría. Esta Era da paso a una purificación absoluta en la humanidad, por el bien de nuestro querido planeta y ser vivo, la Tierra. Podríamos estar hablando de otro Apocalipsis. Las profecías mayas son infalibles, por lo tanto es más que probable que los próximos años sean los últimos de tu existencia. Y en este blog vamos a disfrutarlos al máximo ;)
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miércoles, 9 de mayo de 2018

Receta Random: Hachis Parmentier




Un plato francés cortesía de mi amigo Samuel Grau y familia. Espectacular.

Ingredientes

- Puré de patata en sobre
- 250 ML de leche
- 500 ML de agua
- Zanahoria rallada
- Sal
- Pimienta
- Carne picada (500 g)
- Cebolla en tacos (al gusto)
- Coñac (o brandy)
- Dos cucharadas grandes de mantequilla
- Queso rallado

Preparación

1. Freír la carne con la cebolla y la zanahoria. Añadir un chorro de coñac, sal y pimienta cuando esté todo frito.

2. Hacer el puré de patata del Mercadona según las instrucciones: Hervir la leche, el agua y un poco de sal hasta llegar a ebullición y sacar del fuego. Echar el sobre, remover, esperar 1 min y volver a remover.

3. Mezclar el puré con la mantequilla y esparcir una capa de la mezcla en el recipiente del horno.

4. Añadir la carne, cebolla y zanahoria y poner otra capa de puré-mantequilla encima.

5. Añadir por encima queso rallado y meter al horno hasta que se gratine.

jueves, 12 de abril de 2018

Viaje a Palma de Mallorca




El pasado lunes visité por primera vez las Islas Baleares. Cogí unos días de vacaciones y me aproveché de una oferta de Ryanair (27 € ida y vuelta) y nos fuimos Caroline y yo a disfrutar de Palma de Mallorca.

Lo primero que notas es que el clima es radicalmente diferente al de Madrid. Unos 15 grados más hacía aquel día al salir del aeropuerto, que se encuentra a 8 kilómetros del centro. Evitad los taxis: Preguntamos a uno y nos dijo que nos cobraría 20 € más o menos. Cogiendo la línea 1 de autobús, solo cinco. Recomiendo descargar la app 'MobiPalma', que te describe cada línea de bus y te dice cuándo pasan por cada parada. A nosotros nos vino de lujo.




Nos hospedamos en el Hostal Pinar, un poco alejado, pero económico, acogedor y con piscina (y con un Mercadona al lado). Nos permitieron dejar nuestras cosas en una habitación al día siguiente, cuando ya había terminado nuestra reserva. Lo primero que hicimos fue ir a comer algo en un bar cercano (todo estaba preparado para guiris). Después, fuimos al centro a dar una vuelta, desde la Plaza de España a la Plaza Mayor. Acabamos en la Catedral de Mallorca, gigantesca y muy bonita (solo unos días antes se vivió allí el conflicto de las reinas).

Después fuimos a comer a uno de los restaurantes próximos al puerto. Acabamos en 'El Pesquero', un poco caro pero muy servicial y con un arroz exquisito. Además, nos pusieron una gran ración de pescaíto frito por 10 euros. Para bajar la comida, volvimos andando al hotel, para descansar toda la tarde-noche.



Al día siguiente, desayuno y un poco de piscina antes de subir el monte donde se elevaba el castillo de Bellver (a solo 15 min andando de nuestro hotel). Escaleras y más escaleras que merecieron la pena solo por ver las preciosas vistas de Palma y el mar mediterráneo desde lo alto. Antes de comer, teníamos que ver la playa. Fuimos a Cala Major, donde nos mojamos los pies en una agua de azul precioso mientras nos salpicaba la brisa.

Volvimos al centro para comer algo y disfrutar de unas ensaimadas en Can Joan de S'Aigo antes de visitar el Palacio de la Almudaina, donde descubrimos la sala en la que el emir se rindió ante Jaime I en la reconquista de la isla, un 31 de diciembre de 1229. Después cogimos un taxi al hotel, recogimos las cosas y nos subimos a un autobús camino al aeropuerto y de vuelta a casa. Obviamente habrá que volver para visitar los pueblos de alrededor (Deia Andraitx, Pollensa, Manacor), pero eso ya será en otra ocasión.


miércoles, 28 de marzo de 2018

Receta Random: Pasta a la rústica




Cuando salgo fuera a comer siempre pienso: "Voy a tratar de ir a un sitio que me prepare algo que no sé cocinar". Por eso muchas veces voy a la Tagliatella o al Ginos. Pero hace poco comí en el primero una pasta que me encantó por el intenso sabor a albahaca. Compré un botecito en el Mercadona, pero ni se le pareció. Así que decidí leer la receta entera e intentar reproducir el sabor de aquel plato: Pasta a la rústica. Y vaya, me salió bastante parecido.

Ingredientes

- Pasta (al huevo y al dente, mejor)
- Bacon (dos paquetes)
- Ajo en taquitos (yo usé el congelado del Mercadona)
- Tomates uva (yo usé Cherry)
- Vino blanco
- Albahaca
- Queso parmesano
- Pimienta

Preparación

1. En una olla hervimos la pasta.
2. En una sartén o wok freímos el bacon. Cuando esté frito, lo sacamos y dejamos la grasa con la que freíremos un poco el ajo y los tomates cortados en mitades.
3. Mezclamos la pasta con el ajo y echamos un chorro de vino blanco, todavía con el fuego.
4. Añadimos el bacon, la albahaca y la pimienta y mezclamos. Echamos queso parmesano al gusto en el plato.


Crítica: La Casa de Papel





Una de las mejores series españolas que he visto. Qué infravalorado está el producto español. Esta obra (porque es una obra de arte) merece la misma consideración que le ha dado Netflix al incluirla en su catálogo. No en vano, el portal IMDb la cataloga como la mejor serie de la historia de nuestro país.

Inspirada en la ópera prima de Quentin Tarantino (Caretas y nombres en clave, como en Reservoir Dogs), la historia trata sobre el mayor atraco de la historia, un atraco en el que no se le roba a nadie: El dinero se fabrica. Concretamente, en la fábrica de moneda y timbre. El plan está meticulosamente preparado, y sin embargo los problemas no dejan de sucederse. El suspense y la tensión de cada capítulo es tremenda. Y la personalidad de los personajes, sobre todo los de Berlín y Nairobi (dos grandes hallazgos), dotan de mayor interés a un guion sencillamente maravilloso. Todo contado en voz en off por la también espectacular Úrsula Corberó. Probablemente el mejor papel de su carrera.

Desde la sintonía inicial, desde el primer capítulo (yo creo que es el mejor piloto que se ha hecho nunca), cada mirada al pasado, la historia de cada atracador, los planes, los intentos de huida, los escarceos amorosos, la crueldad, las negociaciones, los finales, los diálogos... Se me cae la baba escribiendo, la verdad. No dejéis de verla.


sábado, 20 de enero de 2018

Mi viaje a Amsterdam



No es la primera vez que viajo a Amsterdam. Ya fui con unos amigos hace dos años en nuestro particular interrail, y la verdad es que me encantó. Por entonces fuimos dos días, en verano, con una temperatura ideal y disfrutamos de lo lindo. En esta ocasión también me lo he pasado guay, pero las circunstancias climatológicas no ayudaron.

Antes de ir a Amsterdam estuve unos días en La Haya, a media hora del aeropuerto Schipol. Alquilé un apartamento con Airbnb al lado de la estación (muy recomendable) y... apenas pude salir de él. El frío, el viento, la lluvia... Terrible.

En Amsterdam el tiempo era igual o peor, pero había que disfrutar de la capital holandesa. En esta ocasión decidí alquilar una habitación en un barco anclado en el muelle. No me pude resistir. Tenía que probarlo.

Comimos en un restaurante peruano (delicioso) junto a los canales. Por la ciudad nos movimos en Uber (entre 5 y 8 euros) más por comodidad que por otra cosa, aunque es cierto que lo recomendable es empaparse bien de la información del transporte público de allí, que dicen que es bueno. Después estuvimos en una pastelería donde había absolutamente de todo. Nosotros nos decantamos por una napolitana de chocolate y un gofre con nutella, además del chocolate caliente que nos abrasó las lenguas.



Por la tarde, hicimos un crucero por los canales aprovechando 'Water Colors', un espectáculo de luces que se suele hacer en estas fechas. Con GetYourGuide nos salió bastante barato.

Al día siguiente, un buen desayuno en el Liberté (el barco) para después patear un poco la ciudad (a pesar del frío y la lluvia). Acabamos en el Primark (me compré hasta un pijama) y después en un restaurante que me había recomendado Pablo, el Cannibale Royale. Lo peor llegó por la tarde, cuando tuvimos que volver a La Haya. Tratamos de coger un tren en Amsterdam Central, pero fue imposible. Estaban todos cancelados por una de las mayores tormentas que han sacudido al país. Después de seis horas intentándolo, acabamos alquilando un hotel en el centro de la ciudad, el Damrak Inn, que no recomiendo por sus horribles escaleras.

En definitiva... Me encanta Amsterdam, pero si vuelvo será en verano.



viernes, 12 de enero de 2018

Receta Random: Zarangollo



Delicioso, típico de mi tierra y muy fácil de hacer.

Ingredientes

- 2 calabacines
- Media cebolla troceada
- 3 huevos

Pasos

1. Pelamos los calabaciones en rodajas
2. Freimos las rodajas con la cebolla troceada
3. Cuando este todo bien frito, se añaden los tres huevos batidos
4. Se mezcla todo bien.


martes, 9 de enero de 2018

Crítica: Molly's Game



Película frenética, y no, no es de acción. Es una historia real (me encanta) contada de manera espectacular por Aaron Sorkin, guionista de grandes películas como Moneyball, la Red Social o Jobs, que se estrena en la dirección con una maravilla que, sin embargo, solo cuenta con una nominación para los Oscar. Solo una.

Molly's Game está nominada a mejor guión, por supuesto. Quizá debió ser nominada también a mejor película y director, pero lo demencial es que no lo esté Jessica Chastain, que en poco más de un año representa dos papeles de dos mujeres con marcada personalidad, y que le valieron nominaciones al Globo de Oro (para mí, las mejores actuaciones de su carrera): Elizabeth Sloane en 'El Caso Sloan' y Molly Bloom en este film donde se come la pantalla.

La película es ella desde el principio. Es Jessica hablando en primera persona, contando la promesa del esquí que era, cómo se lesionó, como se marchó a vivir lejos de su familia, cómo afrontaba los problemas familiares, cómo se metió de llena en las partidas de póker millonarias. Cómo se hizo con el control, cómo se hizo rica y cómo se enfrentó a un juicio que podía condenarla a la cárcel por meterse de lleno en las apuestas ilegales relacionadas con la mafia rusa.

Imposible desviar la mirada de la pantalla. No se la pierdan.

Nota en Filmaffinity: 8


martes, 2 de enero de 2018

Nochevieja en Sevilla


 


No ha sido una de mis mejores nocheviejas, y es que tuve la mala suerte de pillar una de las peores gripes de mi vida poco antes de emprender el viaje. Aun así, lo pasé con algunos de mis mejores amigos en una ciudad que me encanta: Sevilla.

Salimos temprano en el coche de Samuel. Tardamos poco más de cinco horas en llegar al apartamento de airbnb que teníamos alquilado, en un barrio algo alejado del centro. Tras dejar las cosas, fuimos a comer a una freiduría, donde comimos pescaíto frito, croquetas, chipirones, tortas de camarón... Luego llegaron Sergio y Pablo y seguimos comiendo en un bar de al lado. Lo malo es que a mi me sabía todo al 10% por la maldita congestión.




Ya por la tarde-noche nos fuimos a dar una vuelta por el centro. Encontramos a dos callosinos (como no) y subimos al mirador de la plaza de las setas a contemplar la ciudad desde arriba. Después nos tomamos unas cervezas en la Sureña y a que Sergio se comprara un traje. Yo aproveché y me compré una camisa y dos camisetas. Luego vimos a mi compañero de piso, José Enrique, en un sitio con cientos de tipos de cervezas, y acabamos cenando no muy lejos de allí. Volvimos a casa en taxi.

Al día siguiente volvimos al centro, pero esta vez orientados al Barrio de Triana, para ver el río y el ambiente previo al año nuevo. Comimos por allí y luego dimos una vuelta hasta llegar a la Giralda y el Alcázar. Después de eso volvimos a casa y preparamos todo para cenar antes de salir de fiesta.

Al día siguiente, pedimos kebabs a domicilio mientras veíamos pelis en Netflix. Ya bien entrada la tarde, nos dimos un garbeo hasta llegar a la Plaza de España, donde nos hicimos una única foto porque estaban cerrando. Ya al día siguiente volvimos con unas bicis y nos echamos muchas más fotos. Sinceramente, es la mejor plaza en la que he estado. ¡iIncluso encontramos Callosa! Luego visitamos el Benito Villamarín y comimos en un bar de los alrededores. Después de eso tuvimos que devolver las bicis y Javi y Pablo me llevaron al aeropuerto de Sevilla para regresar a Madrid.



domingo, 17 de diciembre de 2017

Receta Random: Berenjena al horno



Como he hecho esto dos veces en menos de una semana y es la mar de saludable, voy a compartirlo en una entrada :)

Ingredientes

- 2 berenjenas grandes
- Piñones
- Media cebolla cortada a trozos
- Cuatro huevos
- Sal
- Pimienta
- Un bote de tomate

Pasos

1. Pelamos las berenjenas, las cortamos a rodajas y las ponemos a hervir con sal hasta que queden blandas (unos 15 minutos)
2. Se escurren, se ponen en un recipiente para horno y se chafan.
3. Se fríe en una sartén el bote de tomate con la media cebolla (en nuestro caso, como siempre, la congelada del Mercadona cortada a tacos).
4. Se añade el frito al recipiente para el horno junto con los piñones, la sal y la pimienta y se mezcla todo.
5. Se baten los huevos y se añaden por encima, aunque abrimos los bordes para que también entre por dentro.
6. Se mete la mezcla al horno (precalentado) durante 20-30 minutos. Cuando esté tostado por arriba y al meter el tenedor no salga líquido, está hecho.


miércoles, 6 de diciembre de 2017

Crítica: La Liga de la Justicia



En un intento desesperado por parecerse a Marvel, Warner Bros ha juntado a muchos de los superhéroes de DC Comics en una película, la Liga de la Justicia, algo así como Los Vengadores. Sin embargo, ni tienen la carisma ni la gran historia que atesoran ellos.

El guion es blandito. Era la secuela de Batman vs Superman (decepcionante), así que tenía su lógica. En realidad, de esta saga solo me gustó El Hombre de Acero y Wonder Woman (la mejor). En el momento en el que rompieron con Christian Bale en su papel de Batman (el mejor, el de Nolan) y dieron entrada a Ben Affleck, me pareció como una intrusión. Como que él no era Batman y punto. Y eso que no tuvo malas críticas.

El caso es que tenemos a Flash, que mola, pero es una mezcla entre Quicksilver (X-Men) y Spiderman (Vengadores). Tenemos a Aquaman, que le dan poco juego y solo una escena divertida (y encima lo interpreta Khal drogo, de Juego de Tronos, al que tengo encasilladísimo como Dothraki). Por último, está Cyborg, que ni me va ni me viene. Y el malo es Steppenwolf, que no aporta nada y cuya mejor escena es al principio, cuando aparece y trata de llevarse la caja de las amazonas. El resto deja mucho que desear.

En fin, que van a tener que afinar un poco más si no quieren sumirse en el más profundo de los fracasos. De momento solo entretienen, y a algunos.

Nota en Filmaffinity: 6


jueves, 23 de noviembre de 2017

En el mundo de Harry Potter




Hoy me he adentrado en el maravilloso mundo de Harry Potter. Tengo la enorme suerte de vivir en Madrid y de estar a un tiro de piedra del IFEMA, donde expusieron muchos de los objetos que utilizaron para las películas del niño con la cicatriz con forma de rayo en un decorado sin igual.

Entras y lo primero que ves es el coche volador de Arthur Wesley. Luego te adentras en el 'castillo' de Hogwarts y te ponen el sombrero seleccionador (solo a unos pocos elegidos). Después pasas a las habitaciones de las salas comunes, donde encuentras las camas donde dormían Harry, Ron, Hermione.. Así como sus túnicas y muchos otros objetos.


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Ves a las mandrágoras (y puedes arrancarlas) que chillan como locas, puedes meter quaffles en los aros como si fueras un cazador de quidditch, puedes sentarte en el sillón de la cabaña de Hagrid, adentrarte en la oscuridad de los dementores y ver la señal tenebrosa en el cielo, o entrar en el Gran Comedor y saludar a Dobby o Fawkes (el fénix).

Maravillas como el cáliz de fuego, la piedra filosofal, la varita de Saúco, los horrocruxes... Todo está en esa fantástica exposición. ¡Incluso el hipogrifo! En serio, si eres amante de Harry Potter (como yo lo he sido siempre) no te la puedes perder.


sábado, 18 de noviembre de 2017

Crítica: La gran enfermedad del amor



Nominada a mejor guion en los premios Gotham, aclamada en el Festival de Valladolid, notables críticas... Esta comedia romántico-drámatica había elevado bastante las expectativas, pero se diluye con algo de fuerza conforme va pasando el metraje.

Trata sobre un pakistaní (Kumail Nanjiani) y una americana (Zoe Kazan) que empiezan una relación a pesar de la falta de tiempo y las grandes diferencias culturales. Él es humorista y conductor de Uber. Ella, estudiante en la Universidad, aunque ya estuvo casada. Los problemas llegarán y Kumail (así se llama también en la peli) se dará cuenta de que la quería más de lo que pensaba.

En fin, tiene su gracia por momentos, pero la pierde en otros tantos. En ese sentido, Yo, él y Raquel (de un rollo semejante) es mucho mejor. Ray Romano deja mucho que desear, no tanto Holly Hunter.  Una película agradable y entretenida, sin más.

PD: El final es bonito

Nota en Filmaffinity: 6

jueves, 16 de noviembre de 2017

Alcalá de Henares


Llevo tres años recién cumplidos viviendo en Madrid, y me da un poco de vergüenza no haber ido a muchos sitios tan cercanos e interesantes de la provincia. Por eso, Fenoll y yo decidimos ir a Alcalá de Henares aprovechando que teníamos el miércoles libre.

Llegamos sobre las 13 horas más o menos a la estación de tren de la ciudad, y pasamos casi sin darnos cuenta por el palacio de Laredo. Andamos un rato y acabamos en la antigua Universidad (construida en 1499) para luego ver, gratis, las obras del museo de arte iberoamericano.


Como ya se hizo la hora de comer, fuimos a tomar un menú en el Índalo original (ya había estado en un local en el centro de Madrid). Guisado de carne y patatas y huevos revueltos con jamón. Después fuimos a la casa natal de Miguel de Cervantes (gratis también) y a la Catedral. Nos costó 3 € la visita, subiendo tropecientos escalones para llegar a lo más alto de la torre. No era nada del otro mundo, y estuve dos días con agujetas. Además, en toda la catedral se escuchaba un señor (o señora, no se veía bien) tocando un órgano que retumbaba y causaba inquietud.


Por último, cogimos un autobús para ir al ver las ruinas romanas de Complutum, la ciudad sobre la que hoy se asienta Alcalá de Henares. Como llegamos 15 minutos antes de que cerraran, nos dejaron pasar gratis, aunque lo vimos todo un poco deprisa.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Gastrolandia: Eat is Wok




Hacía tiempo que no comía en un wok, y Fenoll nos llevó a Esteban y a mi a este sitio. No hay mucho que decir: La comida buena la velocidad, máxima. Y el precio, bastante asequible.

Yo me pedí arroz con pollo y verduras pero con extra de gambas, al igual que Fenoll. A los cinco minutos ya lo teníamos en la mesa. Sí es cierto que el arroz no estaba tan rico, y la salsa de soja era un poco fuerte, pero por lo demás genial. Después nos pedimos unas bolitas rellenas de carne, cangrejo y boletus respectivamente. Deliciosas.

Eat is Wok: Calle del Príncipe, 15 (Madrid)


jueves, 9 de noviembre de 2017

Crítica: Thor 3




Reconozco que esperaba mucho de Thor en la primera y me quedé medio qué, le di una oportunidad en la segunda y me decepcionó, pero mira por donde han rectificado a tiempo para la tercera. No sé cómo, pero últimamente en las sagas cinematográficas, las terceras partes suelen ser mejores que las segundas. Esto pasa en las primeras de Spiderman, en el Batman de Nolan (aunque muchos me dirán que la mejor fue el caballero oscuro), en Toy Story...

Y también en Thor. Porque por primera vez se centran más en la galaxia que en la tierra. Esa galaxia que nos acostumbramos a ver en 'Guardianes' y que ahora está más cerca que nunca de fusionarse con los Vengadores. Si a eso le añadimos el estilo característico de las pelis de James Gunn, con su banda sonora, sus chispazos de humor... Te sale una maravilla.

Además, el reparto es bestial, con Cate Blanchett como mala malísima apuntándose a la fiesta. El cameo de Dr Strange, buenísimo. Y la participación de Hulk (quién podía imaginarse que se haría una película con el hombre del martillo y el monstruo verde como pareja central) es tan sorprendente como genial.

En definitiva, la apocalíptica tercera película de Thor es la mejor de la saga y nos abre la boca para próximas peliculas de Marvel. Esta gente se está haciendo de oro.

Nota en Filmaffinity: 7


viernes, 3 de noviembre de 2017

Gastrolandia: Knight

Reconozco que ya había probado las hamburguesas del Knight. Me parecieron pequeñas, aunque ricas, y por supuesto no iba a escribir de ellas por haber pedido un día a domicilio. Pero resulta que el otro día mi jefe invitó a toda la redacción a este sitio (al que iba desde joven) y cenamos como Dios manda.





Tercios de cerveza, patatas fritas (aunque de bolsa, única pega), nachos con queso y guacamole, hamburguesas (casi todos pedimos la Tony, que llevaba huevo frito y jamón entre otras mil cosas) y perritos calientes. Todo ello en un ambiente distendido y tranquilo, en un lugar de apariencia bohemia y agradable. Y no es nada caro.

Knight 'n' Squire: Calle Félix Boix, 9 (Madrid)


miércoles, 1 de noviembre de 2017

Crítica: Kingsman, el Círculo de Oro




La primera vez que vi Kingsman, Servicio Secreto, no esperaba disfrutar ni un cuarto de lo que lo hice. Acción, humor, efectos especiales increíbles, planos geniales, una banda sonora brutal, un reparto magnífico... O sea, es que lo tiene todo.

Por eso tenía tantas ganas de ver la segunda. La pena es que, en este caso, no había factor sorpresa, pero aun así es una buena secuela que, con una historia muy loca, hace disfrutar casi tanto como la primera.



Si encima le añades a Halle Berry, Channing Tatum, Julianne More, Pedro Pascal (el príncipe Overin, para los amantes de Juego de Tronos), Jeff Bridges o el mismísimo Elton John... canela en rama.

En definitiva, un espectáculo que no hay que perderse.

PD: Esto es un SPOILER: Muy decepcionado con que se cargaran tan pronto a Sophie Cookson. No estuvo bien.

domingo, 29 de octubre de 2017

El FB Live más invernal

Tengo el placer de compartir uno de los FB Live que más orgulloso me siento. En el que me doy cuenta que he perdido la timidez que me caracterizaba en mis inicios y que me demuestro que puede salir del paso en momentos adversos. Eso sí, gran parte del éxito de este directo se lo debo a José Manuel Tallada. Un grande.

Es en la sede del COE, en la presentación de Eurosport de la programación de los Juegos Olímpicos de invierno de 2018 en Pyongyang (Corea del Sur). Participan deportistas, presidentes, comentaristas y compañeros en 40 minutos increíbles. Eso sí, no probé bocado...





sábado, 21 de octubre de 2017

Mi viaje a Perú




1. Primera vez en Sudamérica. Una auténtica pasada.
2. Si podéis, no voléis con Plus Ultra. La peor aerolínea en la que he montado. 12 horas de vuelo y los asientos son incomodísimos. Y para colmo las pantallas no funcionan.
3. En Lima huele todo el día a pollo.
4. Es una ciudad muy bonita, sobre todo la zona de Barranco, el centro y el paseo junto al Pacífico.
5. Recomendable el Parque de las Aguas, aunque haya que pagar (de noche, las luces son preciosas)
6. El tráfico es insoportable. Atascos casi a cualquier hora. Hay más coches que personas.
7. Todo lo que comí me gustó. Desde el lomo saltado hasta la papa rellena. Y el pollo, claro.
8. Todo bastante barato. Un sol (moneda local) son 0,26 céntimos de euro. Aun así, volví pelado.
9. Camisetas, banderas y apoyos a la selección peruana de fútbol por todas partes.
10. Muchísima gente trabaja en la calle como vendedor ambulante. Y está muy normalizado porque la gente les compra de todo.
11. La alternativa a los taxis y los autobuses son los 'carros', furgonetas que se abren sin parar y un tío grita en medio de la carretera el destino. La gente se sube y paga un sol.

MACHU PICCHU

12. Merece texto a parte. Para la gente que quiera ahorrar.
13. Vuelo a Cuzco con la compañía LC Perú.
14. Llegar y recibir la paliza de cientos de agencias que te quieren sacar el dinero.
15. Llegar al hotel (Mama Cuzco) y notar que te falta el aire. Maldita altura.
16. Comer a duras penas en el restaurante de enfrente. Maldita altura
17. Pasar casi todo el resto del día en la cama. Maldita altura.
18. Respiras mejor al día siguiente. Paseas por la Plaza de Armas y el casco histórico de Cuzco.
19. Compras la entrada al Machu Picchu en la calle Garcilaso. A los extranjeros (no peruanos) nos sale un poco cara.
20. Vas a la avenida Antonio Lorena y paras en una especie de terminal de autobuses donde se te tiran como locos por llenar las plazas. Con Selva Sur te sale por 15-20 soles hasta Santa María. Unas cinco horas.
21. De Santa María vas a Santa Teresa en un taxi colectivo (tienes que esperar a que se llene) por 10 soles (3€). Duermes allí porque has llegado a las nueve de la noche más o menos.
22. Al día siguiente, por 5 soles, coges otro taxi colectivo hasta la Hidroeléctica, desde sale un tren a Aguas Calientes, el pueblo del Machu Picchu. Pero tú dedices andar por al lado de la vía y en medio de la selva.
23. Tardas unas tres horas en llegar al pueblo, achicharrado y con ganas de tirar la ropa al río. Te compras unas camisetas graciosas de llamas, comes algo y coges el autobús para subir al Macchu Pichu (70 y tantos soles ida y vuelta para extranjero).
24. Disfrutar de una de las grandes maravillas del mundo.
25. Volver en tren a la Hidroeléctrica porque imagina hacer todo el viaje de vuelta igual que la ida. Con el vuelo al día siguiente por la mañana.

PD: Si la compañía es insuperable, mejor :)



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martes, 26 de septiembre de 2017

Mi viaje a Nueva York


 


¡Hola! En este post voy a resumir mi semana en Nueva York, uno de los mejores viajes de mi vida. Espero que sea de utilidad para aquellos que quieran visitar la Gran Manzana próximamente :)

Antes que nada, aclaro: el viaje en avión nos salió barato (poco más de 400€ ida y vuelta) porque lo compramos casi un año antes, y nos hospedamos en un airbnb en New Jersey porque era la opción más económica. El autobús a Manhattan tardaba entre 20-30 minutos y costaba 3,5 dólares por trayecto, y nos dejaba en la Porth Autority Bus Terminal, que tiene conexiones de metro con casi todas las líneas y lugares.


Miércoles 13 de septiembre

Me levanto a las seis de la mañana, con todo preparado, me ducho, me visto y bajo a la rotonda donde ya espera Javi. Al rato llega el coche del padre de Andreo y nos llevan al aeuropuerto de Alicante. El vuelo salía a las 09:40 horas y llegó a Madrid a las 10:50. Tuvimos que recorrer casi todo el aeropuerto para llegar a nuestra puerta. Antes de embarcar, hacían controles al azar (les tocó a los Javis, yo me libré). Despegamos a las 12:15 en el mejor avión en el que he montado nunca: películas, manta, almohada, comida y merienda gratis... Grande Iberia.



Llegamos sobre las 14:00 horas hora de Nueva York, a 45 minutos de que el Real Madrid hiciera su debut en Champions. Iluso de mí si pensaba que lo iba a ver. Tuvimos que rellenar unos papeles de aduanas y hacer una cola gigante. En el mostrador, registraron mi pasaporte, me hicieron varias preguntas (como que a qué me dedicaba), me tomaron las huellas dactilares y me hicieron una foto sin gafas. A Andreo le retuvieron durante más de una hora en un cuarto donde le hicieron bastantes más preguntas.

Lo primero que hicimos nada más salir de los controles fue comprar una tarjeta para el móvil con internet y llamadas/mensajes ilimitados por 40 dólares. Lo pagamos entre los tres y la metimos en mi teléfono y así estuvimos guiándonos con el Google Maps durante casi todo el viaje. Después cogimos el Air Train (5$, los pagas al llegar a tu destino) hacia la Jamaica Station, donde nos compramos una MetroCard (30$ para tener viajes ilimitados por una semana). Cogimos la línea E (para ver las líneas es muy útil la app MyTransit) rumbo a la Porth Autority, en la 42.

Allí, cogimos el autobús erróneo (el 166), que nos dejó lejísimos de nuestro apartamento, pero pronto aprendimos la lección: Al conductor que nos dejó en Nueva York al día siguiente le preguntamos en qué puerta se cogía el de vuelta (en la 230) y arreglado.

Compramos lo necesario en el supermercado y cerveza en una licorería (sí, no venden cerveza ni nada con alcohol en los supermercados) antes de pasar por el Burger King a pillar cena. PD: A mi paladar les supo igual que las de España. Poco después nos fuimos a dormir, casi 24 horas después de haberme despertado en Callosa.

Jueves 14 de septiembre

Nos levantamos pronto, desayunamos pronto (comí cereales con leche, un sándwich y un beagel con manteca de cacahuete (muy empalagosa) y cogimos pronto el autobús para pasar la mañana en Times Square y Central Park. Desde la Porth Autority se va prácticamente en línea recta, por eso antes pasamos por el Rockefeller Center para comprar un ticket para subir al Top of the rock en el atardecer del sábado (la mejor hora) por unos 30$. También nos hicimos unas fotos newyorkinas con los superhéroes típicos y con el vaquero de Toy Story.



Cuanto más nos acercábamos a Central Park, más se nos acercaban los tipos que alquilaban bicicletas. Cogimos tres por unos 12$ cada uno para tres horas, aunque luego descubrimos que se podían conseguir por bastante menos en la parte oeste del parque. Menos mal que cogimos las bicis, porque el parque es inmenso, y si queríamos ver algo más en profundidad nos bajábamos para echarnos fotos y demás. En uno de los descansos probamos el pretzel (muy salado) y visitamos el homenaje a John Lennon, situado en Strawberry Fields, justo enfrente del edificio Dakota, donde fue asesinado. Allí había un tipo tocando canciones de los Beatles. PD: Central Park está plagado de ardillas.

Dejamos las bicicletas y nos fuimos a comer. Por el camino vimos la Torre de Donald Trump. Nos tomamos unos perritos calientes en Gray's Papaya (famoso lugar de New York y no muy caro) y robamos internet de una cafetería cercana. Empezó a chispear un poco y quisimos ver el zoo de Central Park, pero cerraron sobre las 17 horas. Entonces cogimos el metro en la quinta avenida y nos dirigimos al Bronx, al Yankee Stadium, para disfrutar de un buen partido de béisbol.



Puede que fuera una de las actividades más baratas del viaje. Por 11 dólares (las compramos por internet) las entradas, por seis las típicas manos gigantes (en una tienda pegada al estadio, en las oficiales costaban casi el doble) y por otros seis una buena ración de palomitas que comimos entre los tres mientras bailábamos al son del teclado y celebrábamos los home-run de Judge, el ídolo local. Hambriento, me pedí un 'chicken giro' en uno de los puestos callejeros de la zona. Craso error. El curry no era picante, es que directamente venía del infierno. Toda la vuelta la pasé bebiendo agua fría.

Viernes 15 de septiembre

A la Estatua de la Libertad se va en un ferry que se coge en el Battery Park de Nueva York o en un puerto de New Jersey. Optamos por la segunda opción ya que nos encontrábamos en ese lado del Hugdson, pero tardamos una barbaridad en llegar. Tuvimos que coger un autobús (el 83) para que nos llevara a la estación de tranvía, y de ahí al parque, donde tuvimos que andar más de media hora. Los últimos minutos los hicimos corriendo porque creíamos que no íbamos a llegar. Ese día hacía calor e iba con pantalones vaqueros largos. Ni los vaqueros ni las zapatillas que llevé ese día regresaron a España.

Fuimos puntuales (09:00), pero el ferry no. Nos hicieron un huevo de controles antes de subir al ferry, que nos dejó en Ellis Island, donde hay un museo muy interesante de inmigración (con audioguía gratis en español). Luego cogimos otro ferry que nos dejó en Liberty Island, donde se encuentra la estatua. Nos echamos varias fotos antes de subir. Nos hicieron dejar las mochilas en taquillas (pagando, claro) y nos volvieron a hacer controles. Custodiando el acceso había militares de la SWAT. Allí arriba nos echamos unas cuantas fotos y nos marchamos no sin antes pasar por la tienda de souvenirs.



Cogimos un ferry a Lower Manhattan y tras pasar por el One World Trade Center (el edificio más alto de la ciudad  y el cuarto del mundo) nos fuimos a comer unas hamburguesas en Shake Shack, lleno hasta reventar. El pan, delicioso (igualito que el del TGB) y las patatas riquísimas (gracias a la salsa de queso). Las botellas de agua eran grandes y resistentes, así que nos las llevamos y nos duraron para el resto del viaje.

El postre me lo tomé en un carrito de los helados que se encontraba frente a un colegio. Más tarde encontramos por fin la tienda Century 21, una especie de Primark con ofertas de todo tipo. Yo me compré unos pantalones cortos (no podía llevar más los largos) y unos deportivos que me puso al momento. Ya con los pies destrozados, acabamos dando una vuelta por el distrito financiero, con Wall Street, el homenaje a los fallecidos en las Torres Gemelas (precioso) y la famosa estatua de la niña desafiando a un toro gigante. Y de ahí, a casa. Esta creo que fue la noche en la que nos encontramos una mofeta en la puerta. La tuvimos que espantar.

Sábado 17 de septiembre

Ya sin la necesidad de madrugar, y sin prevenir que a media mañana hay menos autobuses circulando, llegamos a Manhattan cerca de las 13 horas. En pocos minutos llegamos al Museo de Historia Natural, inmenso y con figuras realmente espectaculares. Me sorprendió la ballena azul, un calamar gigante luchando contra otra ballena, y los esqueletos de los dinosaurios, sobre todo el del Tiranosaurio rex.



Muertos de hambre, y gracias a una de las recomendaciones con las que contaba, comimos en The Dinner, para mí gusto las mejores hamburguesas que comimos en los siete días que estuvimos allí. Aun estando llenos, tenéis que probar la tarta de queso, pero no os pidáis un trozo para cada uno o reventaréis. Después nos dimos una vuelta por un mercado que pusieron en una de las grandes avenidas de Times Square, y de ahí al Top of the Rock, donde disfrutamos de las mejores vistas de la ciudad. La diferencia con el Empire State Bulding es que desde el nuestro podíamos echarnos fotos con el otro edificio de fondo, además de ver toda la frondosidad de Central Park.



De noche, Midtown, con Times Square y Broadway, es realmente espectacular. Las luces y las pantallas gigantes te cautivan. Hay que darse un garbeo sí o sí.

Domingo 18 de septiembre

Día para disfrutar del SoHo, con Chinatown (otro mundo) y Little Italy. Tuvimos suerte, porque se celebraba San Genaro y había una avenida llena de puestos de comida, donde probamos las maravillosas bolas fritas de oreo (Javi y yo nos compramos 30 para traer a Callosa). Antes de cervecear y comer por allí (bocatas y salchichas) visitamos la Catedral de St Patrick's (en plena misa) y el templo Mahayana, donde por un dólar leímos nuestra suerte en un diminuto pergamino y contemplamos el gigante buda dorado. También estuvimos unos minutos en Columbus Park. En mi vida había visto tanto chino jubilado.



Lo malo de Chinatown es que las calles huelen a pescado y que parece como si todo estuviera un poco más sucio. Lo bueno, que allí están más baratos los souvenirs. Yo me llevé ocho postales por un dólar.

Por la tarde nos dispusimos a atravesar el puente de Brookyn, pero nos equivocamos subiendo el de Williamsburg y nos dimos la vuelta a mitad de camino. Tras un rato contemplando a la gente corriendo y el río, subimos el puente de Manhattan para acabar, un rato después, en Brooklyn. Mientras Andreo buscaba el lugar del videoclip de 'Destino o Casualidad' de Melendi, Javi y yo hacíamos cola en Grimaldi's, una de las mejores pizzerías de New York. Después de cenar, regresamos a Manhattan atravesando, esta vez sí, el famoso puente colgante de Brooklyn con unas magníficas vistas de la ciudad.



Lunes 19 de septiembre

Esta vez empezamos desde arriba del todo, al norte de Manhattan, un poco más arriba de Central Park y cerca del barrio de Harlem. Paseamos por un parque muy bonito, Morningside Park, antes de visitar la Universidad de Columbia (chulísima) y comer en el Five Guys que me había recomendado mi buen amigo Gonzalo.



Desde ahí, comenzamos a descender por Riverside Park mientras contemplábamos el río y los numerosos campos de soccer y béisbol donde los niños entrenaban. Llegamos hasta el Intrepid Sea, Air & Space Museum (no entramos, pero desde fuera vimos un barco militar increíble) y seguimos bajando hasta llegar a High Line, un paseo entre los edificios en lo que antes eran unas vías de ferrocarril. Acabamos en un mexicano del Chelsea Market, donde nos tomamos unos tacos y quesadillas deliciosas.

Martes 20, miércoles 21 y jueves 22 de septiembre

El último día fue para hacer las últimas compras. Volvimos al Century 21, a Chinatown, a Times Square (estuvimos en el Madison Square Garden y en la Penn Station)... y nos pilló lluvia. Para comer, fuimos al mítico Katz's Delicatessen, donde Meg Ryan fingió el famoso orgasmo en 'Cuando Harry encontró a Sally'. Probamos por fin el sándwich de pastrami con mostaza y pepinillos, y debo decir que estaba demasiado seco para mi gusto (y un poco caro). Acabamos la noche en Times Square, comprando M&M en la tienda oficial y tomando algo en Ellen Stardust Dinner, un restaurante donde las camareras cantan sobre las mesas... ¡Y hasta bailan contigo!




El miércoles tuvimos que salir pronto del apartamento porque Tachín (o como se llamara la anfitriona) tenía que hospedar a otra gente. Pasamos casi toda la mañana en el Dunkin Donuts de enfrente y comimos algo en el bar irlandés de la Porth Autority, donde vimos perder al Athletic contra el Atlético (1-2) y al Madrid contra el Betis en el Bernabéu (0-1). Desde allí cogimos el metro y el Air Train hasta llegar a nuestra terminal (la 7) y a nuestro vuelo con British Airways, que nos dio manta, almohada, películas, cena y desayuno, auriculares, tapones para los oídos, antifaz, un bolígrafo... ¡Y hasta calcetines!

Salimos a las 22 h de Nueva York... ¡Y a las tres horas ya era de día! Claro que ya eran las siete de la mañana en Londres... A las 10 llegamos a la capital inglesa, donde hacíamos escala. En menos de cuatro horas vimos el Buckingham Palace, la Catedral de Westminster, el London Eye, el Big Ben, Trafalgar Square y el St James Park. Nos dio tiempo de sobra para ir al Primark a que Andreo se comprara unas botas. Llegamos de madrugada a Alicante, cansados, pero felices por un viaje maravilloso.