No señores, no se ha acabado el mundo. Hemos sobrevivido al año 2012. Sin embargo, la profecía de los mayas sigue vigente. El 21 de diciembre acabó una Era y empezó otra, la Era del Conocimiento y la Sabiduría. Esta Era da paso a una purificación absoluta en la humanidad, por el bien de nuestro querido planeta y ser vivo, la Tierra. Podríamos estar hablando de otro Apocalipsis. Las profecías mayas son infalibles, por lo tanto es más que probable que los próximos años sean los últimos de tu existencia. Y en este blog vamos a disfrutarlos al máximo ;)
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martes, 1 de diciembre de 2015

Bigotudo por un mes


Sí, con ese bigote parezco el señor Súper -de Mortadelo y Filemón-. Reconozco que no me gusta nada, que llevarlo durante un mes me ha gustado menos, y que para colmo muchos creen que el haberlo hecho no sirve para nada. Bueno, hasta el más mínimo gesto de reivindicación creo que sirve para algo. Concienciar sobre el cáncer de próstata y otras enfermedades que sufren los hombres es una campaña que Movember lleva haciendo desde hace mucho. Y, si no pasa nada, pienso unirme a ella todos los años. Más información, aquí.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Una carrera por la vida


Correr diez kilómetros es más fácil cuando sabes que es por algo bueno. Por ayudar a gente que lo necesita. Por financiar proyectos nobles, aunque parezcan imposibles. Por soñar con un mundo sin víctimas en accidentes de tráfico. Para concienciar a aquellos que conducen más rápido, o beben al volante, o se cargan de estupefacientes o circulan sin dormir. La barbaridad de accidentes que se pueden evitar y que no se evitan.

Hay que luchar contra eso. Aunque haya que madrugar después de pasar la noche en vela. Aunque haga un frío de cojones mientras esperas a que tu compañero de piso te abra porque te has dejado la tarjeta de transporte -nunca lo hizo-. Aunque estés al borde de una enfermedad del corazón que puede dejarte tieso si te pasas de la ralla. Aunque te recomienden que te eches crema en los pezones, no lo hagas, y maldigas al infierno por tenerlos irritados durante dos días. Aunque estés corriendo y el sol te pegue en la cara, mientras el sudor se te mete en los ojos y hagas casi un kilómetro a ciegas. Aunque vayas escaldado hasta casa y luego trabajes ocho horas seguidas. El simple hecho de ayudar a hacer de este mundo un lugar mejor merece la pena. Vaya que sí.

PD: Correr a lo largo del Paseo de la Castellana, con una marea azul por delante y por detrás, y disfrutando del paisaje -los árboles, la Plaza de Colón, Nuevos Ministerios, el Bernabéu- ha sido una de las mejores sensaciones que he tenido en mi vida.

jueves, 18 de junio de 2015

¿Y qué pasa ahora?



Ahora que el sueño se ha acabado, y que la selección española ha sido apeada del Mundial de fútbol femenino a las primeras de cambio sin ganar un sólo partido (1-1, 1-0 y 2-1), conviene recordar que el sólo hecho de haber disputado la fase de grupos se podría considerar poco menos que una hazaña.

Reconozco que hace unos años ni siquiera contemplaba la posibilidad de que el fútbol femenino debiera equipararse al masculino. Ya sea por ignorancia, o porque no le daba la importancia suficiente, por mi cabeza no pasaba esa idea. Y eso que fui durante varios años entrenador de un equipo escolar femenino, con el que conseguí ganar dos campeonatos. La conciencia y la responsabilidad me llegó de verdad cuando escuché por primera vez a Verónica Boquete, capitana de la selección española. La entrevistamos en noviembre de 2012, en el programa ¡Córrete la Banda! de Radio UMH, y sus palabras me dejaron boquiabierto.

"Tenemos una guerra constante y diaria con todo. Con la Federación, con todas las instituciones, con la sociedad, con la gente,.. es una carrera de fondo, como decimos nosotras". Aún con falta de apoyo, las chicas consiguieron clasificarse para la Eurocopa por segunda vez en toda su historia, logrando alcanzar los cuartos de final. Después, lo que ya sabemos: clasificación para el Mundial por primera vez en la historia. Todo ello, en un país con raíces machistas, sin liga profesional -las jugadoras no pueden vivir del fútbol- y sin ayudas. ¿Y qué pasa ahora?

Algo está cambiando, por supuesto. El fútbol femenino ya es prioridad en muchísimos países, videojuegos como el FIFA incluyen el Mundial entre sus competiciones, las portadas de los diarios se vuelcan con la causa, las redes sociales se inundan de apoyos a las selecciones y las audiencias son mejores que nunca. Pero aún queda un largo camino. No hay nada hecho.

Sí, es cierto que el fútbol femenino todavía no tiene, ni mucho menos, la mitad del tirón que tiene el masculino. Sobre todo en España, donde es más importante si Cristiano Ronaldo se echa crema en un barco que un golazo de Boquete en la final de la Champions. Ahí es donde tienen responsabilidad los medios. Deben saber vender el producto, concienciar a las masas, denunciar las injusticias.

Una gran responsabilidad tiene también la RFEF, que no ha cumplido su parte. Lo explica bien Rubén Uría en 'Ahora que nos nace la consciencia':


A finales del año pasado, la RFEF anunciaba un paquete de medidas de apoyo a las chicas, pactando una rueda de amistosos internacionales por territorio español. El mínimo era de un partido al mes hasta el comienzo de la cita mundialista, con una gira por EEUU como antesala al viaje a Canadá. En su lugar, la selección debió conformarse con jugar contra un equipo de la Comunidad de Madrid, con disputar apenas cinco amistosos (contra Nueva Zelanda se llegó a jugar dos veces) y con jugar entre ellas el último encuentro de preparación, porque no se pudo cerrar el último amistoso. ¿Saben en qué quedó la supuesta gira por EEUU? En nada, no tuvo lugar. España llega a Canadá sin haberse adaptado, sin haberse enfrentado a rivales de nivel y sin haber completado la gira que la RFEF prometió. Igualito que los chicos, ya ven.

Ahí lo tienen. España fue sin la preparación necesaria al Mundial, y aun así estuvo a un gol de clasificar a octavos. Aun así, compitió con dos de las grandes favoritas a llevarse el título. Y aun así recibieron críticas de muchos que no tienen ni la menor idea de lo que ocurre. A éstos, les diría que vieran el Informe Robinson 'Fútbol y Femenino', y que contemplen con sus propios ojos la gran realidad. No hay otra.



Una liga profesional debe ser el primer paso. Si muchos jugadores del mundo emigran a nuestro país para disputar la reconocida Liga BBVA, en el fútbol femenino pasa todo lo contrario: tienen que salir de España para crecer. Eso hizo Verónica Boquete, actual jugadora del Bayern Munich y recién proclamada campeona de Europa con el Wolfsburgo. Y eso hicieron Natalia Pablos, Celia Jiménez y Vicky Losada. Eso da pie a un bucle: la Liga, ya de por si mermada, sufre el abandono de sus mayores estrellas. ¿Por qué no se invierte en fútbol femenino? ¿Porque no vende? ¿Y no habrá que invertir para poder vender? El Espanyol, por ejemplo, ha realizado duros recortes en su sección y no pueden pagar a las jugadoras ni hacer fichajes. La muestra más clara de que algo no funciona es que el Real Madrid no cuenta con un equipo de fútbol -ni de baloncesto- femenino.

"Que nuestros mejores talentos tengan que emigrar para progresar como futbolistas y poder vivir de esto es un hecho inequívoco de que algo falla. No es malo que pase, pero sí que se vea como algo normal sin buscar un remedio para que no ocurra". Esto decía David Menayo, especialista en fútbol femenino del Diario MARCA, tras la eliminación ante Noruega en la Eurocopa 2013. Dos años después, el discurso obtiene la misma vigencia.

Si nuestras chicas, sin recursos y ayudas, fueron capaces de llegar a cuartos de una Eurocopa y competir en un Mundial con dos de las mejores selecciones del mundo... ¿Qué harían con ayudas? ¿Qué pasará con las jóvenes de categorías inferiores que cada vez acumulan más podios y medallas? ¿Y con aquellas jugadoras que tienen que dejarlo porque tienen que estudiar y trabajar a la vez? ¿Y con las niñas que sueñan en un futuro con ser futbolistas? Hay que hacer algo para seguir soñando en grande. Y hay que hacerlo ya.


domingo, 8 de marzo de 2015

Pasión en lo que haces



Tuve la enorme suerte de encontrar mi vocación relativamente pronto. Mi cabeza era un mar de dudas cuando cursaba 3º de la ESO, porque a esa edad te apasionan muy pocas cosas. Al ser uno de los alumnos con más resistencia de la clase, mi profesora me recomendó estudiar CAFD, algo que desestimé cuando me detectaron que estaba al límite de la misma enfermedad del corazón de mi madre. Por fortuna, tenía un plan B, y con el tiempo se convirtió en mi máxima aspiración.

A mí nadie me inculcó que tenía que ser periodista. En realidad, te paras a leer textos que escribí hace diez años y me dan absoluta vergüenza. Mi padre quería que estudiara para ser profesor, como él y como su padre, y habría sido lo más fácil y sensato. Pero es que a mí lo que me gustaba era el fútbol. Tenía libretas llenas de apuntes de jugadores, álbumes llenos de fichas de los futbolistas de la Liga, partidos que veía en los bares o escuchaba por la radio. Sabía que tenía que hacer algo relacionado con aquello, costara lo que costara.

En ese sentido soy muy distinto a mi hermano, que nunca ha tenido una verdadera pasión por un trabajo en concreto y que buscó una carrera relacionada con el inglés, porque le habían repetido mil veces que era el idioma del presente, con el que encontraría trabajo seguro. A él le preocupa estar en el paro. Yo ya tengo asumido que lo más probable sea estar en el paro unos cuantos años. Pero no me preocupa. No podría hacer una profesión que no me llenara por dentro.

Como mi hermano, que se cambió de Magisterio bilingüe a Filología Inglesa, existen miles de jóvenes en España que no sienten pasión por un trabajo, y que les espera, a muy buen seguro, una vida sin motivación, sin ganas de levantarse por la mañana, sin fuerzas para hacer de este país un lugar mejor. Está comprobado que aquellos que son felices en el trabajo son felices en la vida. Son los más cualificados en su sector, los que buscan aprender, avanzar e innovar.

Este país, que atraviesa una crisis económica importante, también adolece de falta de pasión, de creatividad. Y hay que irse hasta abajo, a las guarderías, para resolver el problema. Si en China los niños son instruidos desde muy pequeños en valores como el esfuerzo y la disciplina, en España debemos potenciar la imaginación, el altruismo y el emprendimiento.

En mi Trabajo de Fin de Grado expuse que las clases en la Universidad se habían quedado anticuadas: la teoría era mucho más abundante que la práctica. Imaginen en los colegios e institutos. Desde que entré a primaria hasta que entré en la universidad, ni un sólo periodista profesional me explicó los valores que representaba este oficio, los sacrificios que conllevaba, los entresijos que guardaba. A mí lo único que me hizo entrar en la Facultad de Periodismo fue el fútbol. Ni más ni menos.

Hacen falta más charlas de profesionales, más test para averiguar la vocación del alumno, más visitas a las Universidades, más asignaturas enfocadas a trabajos concretos. Una orientación que permita a los jóvenes encontrar su camino, sin verse perdido en una carrera que entró porque no había otra, porque sus padres le obligaron, o porque estaba de moda. Por eso tengo el gran placer de ayudar en todo lo posible a José Portugués, un callosino que ha creado esta Fundación para servir de intermediario entre profesionales y alumnos. Lean la entrevista porque no tiene desperdicio.

Yo tuve suerte, pero miles de jóvenes no la tienen. Encontrad vuestra pasión, y haced de ella vuestro trabajo.



sábado, 28 de febrero de 2015

#M4M



En el colegio era, probablemente, el mejor de mi clase en Educación Física. Incluso me recomendaron estudiar CAFD. Sin embargo, por entonces me detectaron que estaba en el límite de una posible enfermedad del corazón. Hoy, nueve años después, he conseguido acabar una carrera de 10 km, pero lo más importante ha sido poder ayudar a Mateo en su lucha contra la leucemia.

Llevaba mucho tiempo queriendo apuntarme a una carrera. Desde que iba a la ESO no corría ninguna -salvo aquella de Navidad en Callosa que ni me preparé-. Así que cuando vi un enlace de MARCA en el que se anunciaba una carrera solidaria en favor de un niño que necesitaba un trasplante de médula, no me lo pensé dos veces.

Sí, es cierto que no he entrenado lo suficiente -tampoco he tenido mucho tiempo- y ni siquiera sabia si era capaz de correr 10 kilómetros. Pero aparte de ayudar a un niño necesitado, quería demostrarme a mí mismo que podía conseguirlo. Con el dorsal 2177 y en el bando de los solteros, con mi ipod siempre en marcha y mis pantalones de la suerte, salté al asfalto en océano de personas con camisetas verdes y rojas. Y pese a que en algunos momentos me sentí sin fuerzas y con ganas de desplomarme en la gravilla, conseguí terminarla. Encima, tuve el placer de estar unos segundos con la increíble Cristina Pedroche, que como siempre se une a una causa benéfica.

Sin embargo, creo que los 12 euros donados para la organización y la familia de Mateo no son suficientes. Estoy pensando muy seriamente en hacerme donante de trasplante de médula, y más pronto que tarde tomaré una decisión. Creo que es la mejor forma de ayudar a la gente que lo necesita. Creo que me he informado lo suficiente, y parece que el tratamiento es seguro y no cuesta absolutamente nada. Espero escribir en próximos artículos que soy donante y que dentro de poco -la espera media son 10 años- pueda ayudar a alguien como Mateo.


sábado, 17 de enero de 2015

Podemos cambiar el mundo


Cada año nuevo, miles y millones de personas se marcan propósitos para cumplirlos antes de que comience el siguiente. La mayoría son simples: perder peso, dejar de fumar, estudiar más, encontrar trabajo. Yo, desde hace unos cuatro años, trato de marcarme entre 30-40 retos para acabar cumpliendo poco más de la mitad, aunque he de reconocer que me siento orgulloso de ello.

Sin embargo, muchos de esos retos estaban relacionados entre sí, y algunas veces no podía controlarlos dadas sus dimensiones. Llegábamos a septiembre y me daba cuenta de que mientras estudiaba Derecho como si no hubiera un mañana para acabar la carrera, era imposible al mismo tiempo escribir todos los artículos que hubiera querido. Que estando en Madrid es muy difícil subir al refugio de la Sierra de Callosa una vez al mes. Y que no puedes optar a leer 30 libros en un año si a mediados de agosto solo llevas ocho.

Así que este año no he elaborado una lista de retos. Ni de propósitos. Pero sigo queriendo hacer lo que, en definitiva, estoy haciendo en los últimos cuatro años: quiero sentirme bien conmigo mismo, quiero hacer feliz a los que están a mi alrededor, quiero conocer gente, probar cosas nuevas, viajar, esforzarme al máximo en el duro oficio del periodista, aprender todo lo que esté en mi mano... y sobre todo, aportar mi granito de arena para intentar cambiar el mundo.

Todos nos horrorizamos cuando vemos gente morir en Siria, niños desnutridos en África, vagabundos en las calles de Madrid, ancianos desahuciados, hombres y mujeres enfermos, millones de parados, colectivos marginados, gente deprimida que es incapaz de salir adelante.... Sin embargo, la mayoría pasamos y seguimos haciendo nuestras vidas, la mayoría de veces inconscientemente, igual porque pensamos que no es nuestra guerra o que no podemos hacer absolutamente nada. Pero vaya que si podemos.

El miércoles pasado fui a donar sangre. Siempre que se lo he comentado a algún amigo, éste ha desistido a acompañarme, bien porque tienen "alergia a las agujas", bien porque tienen "cosas que hacer" o bien porque su sangre "seguro que no es compatible". Desde que descubrí lo maravilloso y fácil que es donar, siempre pienso que ojalá pudiera hacerlo una vez a la semana. Solo hay que rellenar un cuestionario, dejar que analicen una gota de sangre de tu dedo, tumbarte en la camilla, soportar un minúsculo pinchazo y esperar unos minutos. TRES VIDAS. Se salvan tres personas gracias a esa acción altruista que tarda poco más de un cuarto de hora y que no tiene absoluto coste. La sangre, en su totalidad, se recupera en dos meses. Y el efecto que produce en el cuerpo, al cabo de 12 horas, es completamente nulo. Es más, después de donar, fui a comprar al supermercado, a retransmitir el Villarreal en el ordenador y a ver partidos del Sudamericano sub-20. Se me olvidó incluso que llevaba un vendaje en el brazo. Los que no donan creo que es, sin duda, por falta de información. Porque creo en las personas y estoy seguro de que para ellos vale la pena un pinchazo insignificante con tal de ayudar a gente que lo necesita.

Todos los días se puede donar. Dejo dos enlaces, uno donde pone los centros de transfusión o los próximos puntos de donación en AlicanteMadrid, pero podéis mirar en otras comunidades.

Sí, somos una simple hormiga en un planeta enorme, y es lógico pensar que las mayores tragedias del mundo son insalvables. Pero si cada hormiga contribuyera con una minúscula labor social, estoy completamente seguro de que este mundo, ahogado por las guerras, la corrupción, los desastres naturales y la discriminación, cada día saldría un poco más a flote. En este blog vamos a luchar por ello. ¿Y tú?

#PodemosCambiarElMundo