No señores, no se ha acabado el mundo. Hemos sobrevivido al año 2012. Sin embargo, la profecía de los mayas sigue vigente. El 21 de diciembre acabó una Era y empezó otra, la Era del Conocimiento y la Sabiduría. Esta Era da paso a una purificación absoluta en la humanidad, por el bien de nuestro querido planeta y ser vivo, la Tierra. Podríamos estar hablando de otro Apocalipsis. Las profecías mayas son infalibles, por lo tanto es más que probable que los próximos años sean los últimos de tu existencia. Y en este blog vamos a disfrutarlos al máximo ;)
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lunes, 25 de julio de 2016

El viaje de nuestras vidas

¿Cómo sabe eso de que ansías tanto hacer una cosa, que pasan los años y todo sigue igual hasta que un día descubres que sí, que lo vas a hacer, y que será tan maravilloso como se suponía? Pues la verdad es que sabe a muchísimas cosas, todas buenas, desde el momento en el que ves a tus amigos sentados en el banco esperándote a que les abras la puerta de casa hasta que acabas en el piso de una desconocida bebiendo cerveza y ahogando nuestros últimos segundos juntos.



Describo este viaje, el del Interrail, como el mejor que hemos hecho en nuestras vidas. No porque cada viaje es mejor que el anterior, ni porque lo tenga tan reciente que así me lo parezca, o simplemente porque quiera presumir de haber vivido una experiencia así. No. Este viaje lleva la palabra MEJOR y, por supuesto, la palabra VIDA.

Es difícil contar con detalle lo que me hemos vivido en seis días (contando los días juntos en Madrid, me salen casi 10). En realidad,  hay cosas que ni siquiera soy capaz de explicar. Hay otras que si las contara saltarían chispas por todas partes. Así que me remitiré al guión establecido del viaje. Y lo haré de carrerilla:

Sábado 16 de julio

Me encontré a Carlos, Sergio y Fenoll en el banco de enfrente de mi casa, en Madrid. Subimos. Descansamos un rato. Fuimos a Chamartín a preguntar si desde allí se podían reservar billetes internacionales. Fuimos al Tigre a comer y beber como salvajes. De ahi al MaskCopas. De ahí a la Risueña. De ahí a una copia del Mercado Provenzal. De ahí a dormir.



Domingo 17 de julio


Llego a casa de trabajar. Me los encuentro jugando a la xbox. Me voy con Fenoll a ver cosas que nos pueden dejar para nuestro nuevo piso. Volvemos a casa y ya ha llegado Adrián. Nos vamos a cenar al Museo del Jamón. Nos tomamos la última en el 100 Montaditos-Sureña. Volvemos a casa.


Lunes 18 de julio

Nos despertamos. Fenoll se afeita en el pasillo de la entrada. Nos repartimos el companaje de Adrián entre las maletas. Nos vamos a desayunar a la cafetería del Intercambiador. Sacamos dinero. Compramos bocadillos en el bar del Metro. Llegamos al aeuropuerto. Compramos cartas por valor de casi 8 euros. Embarcamos. Hace calor en el túnel de vestuarios. Entramos en el avión. Dos horas después llegamos a Bruselas. Nadie nos hace un control ni nos toca nuestros huevos s_____s.



Encontramos a nuestro chófer, pero casi le perdemos unas diez veces porque a pesar de su barrigón anda muy deprisa. Nos lleva a la puerta del hotel Albert. Cogemos un tranvía. Llegamos a Grand Place. Vemos al niño meando. Nos comemos un metrallete (bocadillo de carne, cebolla, muchas patatas fritas y salsa picante) en Fritzland. Unos españoles a nuestro lado nos oyen comentar lo bien que vamos a cagar (IRONÍA) después de esos bocatas. Nos vamos a beber al Delirium. Una bota de cristal de cerveza, sí. Hablamos con unas madrileñas y luego con unas guiris americanas. Buscamos un bar más barato y acabamos en otro Delirium porque el camarero nos convence. Nos sentamos con unas chicas portuguesas. Aparecen las guiris americanas. Bebemos hasta que cierran. Nos volvemos al hotel andando. Igual tardamos una hora mientras Fenoll capturaba pokemons.

Martes 19 de julio

Nos levantamos. Cogemos un autobús. Dejamos las maletas en la consigna de la estación de tren. Desayunamos unos gofres. Nos vamos a recorrer las inmediaciones del Parlamento y la Comisión Europea. Visitamos el Museo de Dinosaurios. Nos perdemos. Hace mucho calor. Encontramos una parada de metro. Vamos a sacar las cosas de la consigna pero hemos perdido el ticket. Pagamos 12 € y nos devuelven las cosas. Compramos barras de pan para hacernos bocadillos con el companaje.




Cogemos un tren destino Gante. Cogemos un tranvía destino al hotel. Nos deja al pie de una cuesta enorme. Llegamos a nuestra habitación, en la que hay 14 camas, un calor insoportable y un aparato de aire acondicionado estropeado. Nos duchamos y al rato estamos sudados otra vez. Salimos de allí pitando. Descubrimos que Gante está en fiestas. Nos dan agua potable gratis. Cenamos en el Mosquito Coast (un fraude). Nos vamos a beber a un Delirium frente a una feria. Carlos se bebe dos cervezas en 9 segundos. Acabamos en una carpa bailando. Nos vamos a dormir.

Miércoles 20 de julio

Nos despertamos como si hubiéramos estado 20 horas en una sauna. Asaltamos el buffet-desayuno para compensar la habitación infernal. Dejamos nuestras cosas en el hotel y nos vamos a patear Gante. Damos un paseo en una barca en el canal con muchos españoles. Nos dan un helado gratis y un paraguas multicolor. Entramos en las mazmorras de un castillo. Echamos dinero en un pozo y pedimos un deseo. Nos hacemos unas cuantas fotos en la ciudad y nos comemos un perrito caliente gigante con una cerveza Jupiler. Vamos a Primark a comprar ropa de verano porque media maleta era de invierno (nos dijeron que haría frío y hacía más calor que en la comunión de Charmander).




Recogemos nuestras cosas del hotel y vamos a la estación con destino a Brujas. Casualmente nos encontramos allí con unas españolas que vimos en Gante. Cogemos un autobús dirección al hotel. En esta habitación corre más el aire, pero no hay consignas. Compramos candados y nos tomamos una cerveza en el bar del hotel. Nos hacemos unos bocatas con el companaje y nos vamos a ver Brujas. Volvemos al bar del hotel y nos tomamos unos jagger boom y unas birras en la happy hour mientras jugamos al 'culo' con unas españolas. Nos acostamos.

Jueves 21 de julio

Nos levantamos temprano. Desayunamos en el buffet del hotel. Llegamos a la parada de autobús y si lo esperamos no llegamos al tren con destino a Bruselas. Salimos corriendo. Llegamos reventados a la estación. Cogemos el tren a Bruselas, pero allí, por pedirnos unas hamburguesas calle abajo, perdemos el de Amsterdam. Aprovecho y me compro dos cajas de mejillones.




Me como una en el tren. Llegamos a Utrecht, donde decidimos que ibamos a dormir, pero cancelamos la habitación y reservamos otra en Amsterdam. En los pocos minutos que estuvimos en Utrecht nos encontramos con un callosino (ESTABA CLARO). Llegamos a Amsterdam. Cogemos el tranvía. Llegamos al hotel. Dejamos las cosas y nos vamos a ver el centro de la ciudad. Visitamos los coffee shops, el barrio rojo y demás. Perdemos la noción del tiempo. Nos vamos a dormir.

Viernes 22 de julio

Madrugamos para ir al Mercado de las Flores, Alquilamos unas bicis y damos una vuelta por la ciudad. Nos dan queso gratis en una tienda. Nos vamos a un parque enorme y precioso. Encontramos un sitio perfecto y nos ponemos a jugar a las cartas. Volvemos a perder la noción del tiempo. Por la tarde, acabamos en un trocito de césped junto a un lago, acostados mientras un tipo tocaba la guitarra y cantaba como los ángeles al tiempo que la brisa soplaba a nuestro favor.




De los mejores momentos de nuestra vida. Comemos unas hamburguesas aplastadas del Mcdonalds. Volvemos al hotel a ducharnos. Vamos al centro. Cenamos con las guiris americanas que conocimos en Bruselas. Una de ellas parece que va encocada perdida. Nos invitan a cervezas y croquetas (ellas las llaman albóndigas) en otro bar. Nos tomamos un gofre (el cuarto de la semana). Nos bebemos una botella de 2 litros en apenas 15 minutos. Volvemos al hotel. Dormimos.

Sábado 23 de julio

Nos levantamos. Dejamos las bicis. Cogemos un tranvía con destino a la estación de tren. Cogemos un tren con destino a Bruselas. Allí comemos unos bocatas en un restaurante suizo. Luego los mejores gofres de la ciudad (el quinto de la semana). Compramos souvenirs y chocolate belga. Nos tomamos la última birra en el Quick. Cogemos un autobús con destino al hotel Albert.



Esperamos al chófer en un bar. Dormimos en el coche de traslado al aeuropuerto. Allí encontramos a unas madrileñas que habíamos visto como tres veces en Bruselas. Quedamos con una de ellas para salir por ahí al llegar a Madrid. Bebimos unas cervezas. Y unos cubatas. Y llegamos a casa a las 6 de la mañana. Al día siguiente finiquitamos nuestro periplo en el 100 Montaditos, dando por hecho que este viaje ha sido, seguro, mejor que un día sin pan (solo ellos lo entenderán).



sábado, 7 de febrero de 2015

El viento sopla a favor

Ha arrancado muy bien el año. Vaya que sí. Con mi gente, en Madrid, en una Nochevieja mágica. Con grandes reencuentros en Callosa. Con una deliciosa fiesta de Roscón de Reyes. Con un cumpleaños sensacional en Elda. Y con una vuelta a casa, a la Castellana, cargada de grandes momentos.


En estos 25 días he hecho muchas cosas. He donado sangre, he ido a ver un Real Madrid-Atlético con mis tíos, he ido a jugar a fútbol con los de mi clase, he descubierto el llamado 'tercer tiempo', me he hinchado a comer en el Tommy Mels de la Vaguada, me he comprado unas zapatillas de lobo, he visto nevar, he salido en los Informativos de Telecinco, he trasnochado para ver el Sudamericano sub-20, he conocido a Paco Jémez, me he comido un menú con paella y codillo a la gallega, he ido al cine a ver la Teoría del Todo, he descubierto que me sale de maravilla el pavo en salsa y que es muy fácil hacer mi salsa favorita, a la pimienta; he ido a la rotativa donde imprimen MARCA, he visto cómo el Villarreal se clasificaba por primera vez en su historia a semifinales de Copa, he descubierto un buen restaurante chino, me he emborrachado con Esteban en el Mercado Provenzal, he disfrutado de una de las mejores Superbowls de la historia, he asistido a un acto único gracias a 'Patrocínalos', me he dado cuenta de que voy por buen camino, he vuelto al Bernabéu gracias a Sergio y he encontrado unas de las mejores croquetas que probé en mi vida. Visite cualquier Rodilla de Madrid.

Ahora estoy de vuelta a casa por el cumple de mi hermana y porque esta misma noche me voy a Sierra Nevada a hacer snow -para que me entendáis, a darme porrazos- y a Granada de tapeo y cañeo. Sí, la vida, últimamente, me sonríe. Y no sería posible sin esa gente que te apoya, que es capaz de demostrártelo con un tesoro que nunca olvidaré. Eso ha sido lo mejor de estos últimos 25 días, lo mejor que me han hecho, creo yo, en toda mi vida. Esas son las cosas que te hacen seguir adelante. Sopla el viento a favor. Hay que aprovecharlo.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Un día en el Jarama



La primera vez que fui a un circuito fue en Cheste, el Ricardo Tormo, en una excursión de 4º de la ESO. Entonces nos llevaron a correr en karts, oímos rugir unos minutos a los F3, y nos dejaron montar en bici en una zona habilitada -yo por entonces ni sabía montar-. Fue una experiencia guay, pero nada comparable a la de hoy en el Circuito del Jarama, en Madrid.

Gracias a MARCA, fuimos acreditados para campar a nuestras anchas por el paddock, boxes y los viales paralelos al circuito. Con un chaleco reflectante y una pulsera dorada, estábamos preparados para todo. Diego Zua, director de comunicación del circuito, nos dio una charla previa al trabajo periodístico.

Porque a partir de entonces, todo fue dar vueltas y hablar con todo tipo de gente para confeccionar un reportaje que valiera la pena. Charlamos con un operario, un mecánico que llevaba más de treinta años trabajando en el circuito -y que fue integrante del equipo de Carlos Sainz en sus inicios-, con el responsable de logística, con el de los sonómetros y con el propio jefe de prensa. Todos pudieron darme una visión sobre la polémica que existe por las quejas de las urbanizaciones a raíz del ruido de los coches. Creo que ha quedado una pieza chula.

Por último, hemos disfrutado un poquito de la carrera amateur, el Trofeo de Navidad, muy cerca de la pista. Todo un privilegio, aunque al final acabas un poco hasta las narices. Sobre todo si acabas helado y empapado por una lluvia que no ha cesado en ningún momento. Aún no siento los pies.




lunes, 5 de mayo de 2014

Callosa ES cine

Me empezó a gustar de verdad el cine hace muy poco. Hace unos años, cuando entendí que la magia del séptimo arte consigue despertar la creatividad, la imaginación. Ilumina de inspiración a miles de personas. Llena de sentimiento a otras tantas. El cine sabe contar historias, tanto reales como ficticias. Y sabe llegar a tantos temas como países, sociedades y culturas.

Parte del reparto de 'Citas', y el director, Samuel Grau. Foto de Royo Design

Y la de cientos de veces que se me habrá ocurrido, en mi cabeza, hacer un sketch, un corto, incluso una película. Pero es difícil. No sólo requiere originalidad. También tiempo, que es oro. Medios técnicos. Y la capacidad de transmitir a la gente la misma ilusión que tienes tú.

Cuando se le ocurrió a mi amigo Samuel -la persona más cinéfila que conozco- presentar un corto para el Festival 'Callosa en cine', el primero que se hacía en nuestra ciudad; y pensó en mi para ser el protagonista, acepté casi sin pensarlo, aún sabiendo que tenía que renunciar a muchas cosas, y sin saber siquiera de qué se trataba la obra. Porque en mi interior tenía la espinita clavada de plasmar mis historias imaginarias en un film, y porque había que estar en ese Festival, encima en nuestro pueblo.

El corto se grabó en dos días, y se montó en bastantes más. La experiencia era nula, y pronto las prisas nos comieron. El resultado final tenía una buena noticia y otra mala: la buena, que la historia resultaba graciosa y podía atraer al público; la mala, la calidad de imagen era muy deficiente. Culpa de no tener medios profesionales y montar con el Movie Maker.

Pero lo presentamos a tiempo. Y pese a que no fuimos finalistas, conseguimos que nos lo proyectaran en el Festival. El pasado sábado, sobre la 13:30, en la Casa de Cultura, 'Citas' era visionado en la pantalla gigante del salón de actos, logrando arrancar alguna que otra carcajada entre la modesta audiencia presente. 

Fue suficiente. Había saciado uno de mis objetivos personales. Ojalá nos hubieran dado el Premio del Público solo por subir al escenario y dedicárselo al director, que en esos momentos estaba viajando a Francia para quedarse. Pero 'Licenciado en Arqueología' fue muy bien recompensado. Fantástico trabajo de otro callosino que se aferra a la cultura como una de las mayores virtudes no sólo de este pueblo, sino de todo un país. 

Ojalá más iniciativas como éstas, que ha conseguido movilizar a mucha gente, tanto en participación, como en público; y que ha convertido un fin de semana cualquiera en una auténtica fiesta del cine en Callosa. No me he perdido ni un solo corto. Hemos disfrutado de obras magníficas de todas las partes de España, y también de una producción local que invita al optimismo. Por más festivales como 'Callosa en cine'.



domingo, 2 de marzo de 2014

Noche de trajes




Ahora entiendo perfectamente a Barney Stinson: "Los trajes están llenos de alegría, son el equivalente en sastrería a la sonrisa de un bebé". Qué gran verdad. Ayer decidimos parar la tarde-noche del sábado en Elche, bebiendo cerveza y paseándonos trajeados, además de disfrutar de un gran partido entre el Elche y el Celta de Vigo en el Martínez Valero.

Ayer hablamos con decenas de personas. Nos hicimos amigos de los camareros del bar, de un hombre que nos instó a ir en taxi al campo, de unos americanos que eran del Celta, hablamos con chicas disfrazadas de ángeles negros, de ángeles blancos, de los bichos esos raros de 'Gru, mi villano favorito'... estuvimos en una Boda, nos cruzamos con José Sepulcre, presidente del Elche CF, en pleno centro, le dije por lo menos a veinte personas que el resultado al descanso iba a ser de 0-0 -incluido el segurata que te cachea antes de subir las escaleras-, le di la brasa a un chaval sentado al lado mio durante los noventa minutos que duró el partido, nos echamos una foto con nuestro gran amigo, el 'delegado de grada', y acabamos en casa de Samuel jugando a la play y sí, todavía bebiendo. En realidad no llegamos a parar en toda la noche.

El fútbol español debería aprender muchas cosas del alemán, pero sobre todo una muy concreta: ¡Poner grifos de cerveza gratis para abonados en los campos de fútbol! Sobre todo en el del Elche, donde los partidos empezaron a ser entretenidos desde que dejamos de verlos sobrios.

En definitiva, grifos en los campos y trajes en los cuerpos. No hay nada como una noche diferente y especial.

PD: Eternamente agradecido a Stewart Adams, creador del ibuprofeno.



sábado, 4 de enero de 2014

Un fin de año diferente

Escribo ahora sobre una Nochevieja diferente, que ya hacía tiempo que se demandaba en nuestro entorno y que ha resultado ser un viaje cargado de inolvidables momentos, porque se me ocurrió dejar la cámara en la silla de Samuel, cometiendo un error gravísimo. No la recuperé hasta ayer por la noche, por diversas circunstancias. Y ahora, con la frescura que me da el mediodía, me pongo manos a la obra con un texto que ya causa expectación.



Mis Nocheviejas, desde hace años, son casi idénticas. Cena con los amigos y después de fiesta a una macro-discoteca. Lo más lejos, a Torrevieja. Pero llevábamos mucho tiempo queriendo celebrar el año nuevo de forma diferente, en una casa rural, lejos de la normalidad y las luces de neón. Concretamente, a las afueras de un pueblo de Albacete, Ossa de Montiel, donde no llegué a tener más de diez segundos consecutivos una rayita de cobertura en el móvil. Lo dicho, aislados de todo, en medio del campo, con gatos entrando y saliendo de la casa y un pony rebuznando en la puerta trasera. Igual hacia frío, me atrevería a pensar que llegamos a estar bajo cero, pero es difícil saberlo cuando tienes la calefacción tan alta que tienes que ir en manga corta. Me había llevado una manta gigante y dos sacos de dormir por el frío que se antojaba, y acabé las noches sudando a mares.

Llegamos por la noche del día 31 a la casa rural, algunos ya estaban allí. Cenamos y bebimos hasta hartar, y después de las campanadas y las uvas apelotonadas en la boca, celebramos el año nuevo como Dios manda. Con música de DJ Fenoille, con bebida a mansalva, y con una juerga que terminó arrastrándonos por los suelos. Siempre digo que debería haber un día X entre el 31 de diciembre y el 1 de enero. Porque el primer día del año lo gastamos en morir en el sofá, tirados como perros, algunos vomitando hasta siete veces, mirando en la tele -mirando, no viendo- grandes estrenos como la Sirenita, o un maratón de vídeos de 'Vergüenza Ajena". 

Lo mejor fue, sin duda, la olla gigante de pasta a la carbonara, y el Hachís -pensad lo que queráis- de Samuel. Acabamos, o por lo menos yo acabé, viendo en la tele la ruleta electrónica de las tantas de la madrugada, incapaz de moverme si quiera para mear. A penas vimos la luz del día, pero cuando lo hicimos, era como si se limpiaran todos nuestros males. Respirar aire puro en pleno campo es una de las mejores sensaciones que se pueden tener.

El plan era ir por la mañana a las Lagunas de Ruidera, famosas por su belleza; y después volver a Callosa, quizás a la hora de comer, quizás a la hora de merendar. Iluso aquel que pensó eso. Nos levantamos tarde, limpiamos tarde, y cuando estábamos a punto de irnos, la furgoneta no arrancaba. La batería se había quedado más tiesa que un palo. El marido de la casera nos ayudó con unas pinzas a salir por patas de allí, pero ese no fue el único problema. Después de disfrutar de las lagunas y salir a las 17 h de Ruidera, ya por la carretera nacional, nos paró, por casualidad, el marido de la casera para decirnos que teníamos un faro apagado. Nos llevó a un taller escondido en un pueblo remoto de Albacete, nos metieron en el taller y agárrense con la escena que viene: justo cuando apagamos el motor, con miedo por si luego no volvía a arrancar, se apagaron todas las luces. Yo ya pensaba que nos mataban ahí mismo. Por suerte, fue un apagón y nos dejaron salir en cuanto nos lo arreglaron -gratis, además-. Llegamos a Cox a las 21:30, después de más de cuatro horas de viaje, y habiendo comido cereales, patatas y algún cruasán. 

Sin duda, fue una de las mejores experiencias de nuestra vida. Ojalá podamos repetir esto, no en Nochevieja, si no en cualquier día del año, porque no todo son discotecas ni salas de baile. Quizá parezca que nos estamos haciendo mayores, pero no veo nada de mayor hacer la grulla en un paraje protegido, disfrazarse de Papa Noel y ponerse a cantar, beber hasta que solo queden decir tonterías, hacer flexiones en el suelo más borracho que una cuba y brindar por un 2014 lleno de locuras disparatadas, porque nosotros somos así. No creceremos nunca, porque cada uno vive en su país de Nunca Jamás.

¡Feliz año a todos!




lunes, 11 de noviembre de 2013

'Córrete' traspasa fronteras

Hoy ha sido un día muy especial. Quién iba a pensar hace tres años que nosotros, cinco chavales que nos habíamos metido a estudiar periodismo, íbamos a tener un programa deportivo de radio primero, y emitirlo después en directo en Callosa de Segura. Cuesta creer que convenciéramos a Radio UMH, al Ayuntamiento, a la Concejala de Cultura y a toda esa gente que no ha querido perdérselo. Es una barbaridad. Para estar orgullosos, vaya.



Ni que decir tiene -porque resulta ya reiterativo- que nuestro programa, 'Córrete la Banda', es lo mejor que nos ha pasado en estos cuatro años de carrera en la Universidad Miguel Hernández. Y el poder hacerlo delante de un público que encima es el de nuestra ciudad... y que al terminar, todo el mundo te dedique aplausos y felicitaciones... Sí, las palabras gratificante, emocionante, alucinante... todas se quedan cortas.

Por otro lado, quiero recordar que esto no para. Esta es la última temporada de 'Córrete' y vamos a dejar el listón bien alto. Entrevistas a los mejores, eventos que congregan a cientos de personas, programas en directo... ¿Qué más podemos hacer? Ah... Hasta nosotros -por lo menos yo- nos sorprendemos de lo que somos capaces.

Cinco callosinos que decidieron meterse a una carrera de periodismo y solicitar un programa de radio después, poco a poco se están haciendo notar. Hasta que el cuerpo aguante.


viernes, 23 de agosto de 2013

Raúl, homenaje a una leyenda

Lo de anoche fue una barbaridad. Tener el privilegio de acudir al Santiago Bernabéu al partido que honra al jugador más grande de la historia del Real Madrid y a un ejemplo en el mundo del fútbol, no tiene precio. Ni el precio de la entrada, ni el calor, ni la matada que supone llegar a las siete de la mañana después de una madrugada viajando en autobús. Todo, absolutamente todo, vale la pena con tal de ver lo que ayer vimos.




Y no es sólo eso. Raúl no sólo es la leyenda viva del madridismo, ni todos los récords que tiene, ni todo lo que han dicho de él las miles de autoridades que tiene este deporte... Raúl ha creado en mí un sentimiento de respeto, cariño y admiración que no he sentido por ninguna otra persona fuera de mi familia y amigos. Es parte de mi vida. Me ha hecho sentir momentos inolvidables, tanto en vivo como por televisión. Hace tres años, en Mestalla, nos emocionó con su gol al Valencia gritando en nuestra cara toda esa rabia contenida de demostrarle a España que todavía seguía vivo, respondiendo en el campo a los múltiples insultos que recibió por parte de la afición valencianista -insultos que también sufrimos nosotros-. Y lo de ayer... fue un homenaje -casi- en toda regla.

Porque a pesar de que posó con todos sus títulos a los pies del Bernabéu, recibió un obsequio por parte del su majestad el Rey, le fue entregado el número '7' y el brazalete de capitán, marcó con la camiseta del Real Madrid siendo coreado por más de 80.000 espectadores, posó con el título de campeón junto a sus anteriores compañeros, que le mantearon; toreó una vez más con su capote, recorrió todo el estadio para dar las gracias a todos los presentes, arengó a los ultras por última vez y besó el centro del campo del Santiago Bernabéu... Raúl mereció mucho más. Mereció un Santiago Bernabéu a oscuras, con fuegos artificiales y un vídeo que describiera lo que ha sido, es y será por siempre Raúl en el Real Madrid. Una leyenda.


domingo, 11 de agosto de 2013

Córrete la Banda: Un torneo a la altura

Lo conseguimos. Los miembros del programa de Radio UMH organizamos un Torneo 24 horas de fútbol sala en nuestra ciudad y la nota ha sido alta. Hemos cumplido. Fueron los 1440 minutos más agotadores de mi vida, pero valió la pena. Mucha gente se fue contenta, los equipos ofrecieron un gran espectáculo y la organización estuvo a la altura. No hubo si quiera excesivos problemas. Sólo pequeños detalles que se fueron solventando en el camino.

Ha sido una experiencia sensacional, por muy reventados que acabáramos. Aprendimos lo que es estar pendiente de mil cosas a la vez, a llevar un torneo en el que no puede fallar nada y los horarios se tienen que cumplir casi a rajatabla. Compartir este trabajo con los miembros del comité de la Liga Local y con los árbitros adjudicados para el torneo resultó muy gratificante. Cuando todo funciona, nadie se da cuenta de todo el trabajo que lleva detrás.




Ayer me sentí muy orgulloso de ver, mientras iba de un lado a otro, cómo las gradas de los partidos se llenaban a altas horas de la madrugada, con equipos que se dejaban la piel -había mucho contacto-; y  entonces pensaba en que todo eso que estaba ocurriendo lo habíamos creado nosotros, y se llamaba "Córrete la Banda". Es para estar muy contentos.

El saque de honor con Patri Herrera y la entrega de trofeos puso la guinda al torneo. Mucha gente nos felicitó por la organización y nos insto a volver el año que viene. No puedo garantizar nada, pero lo que si prometo en nombre de todos los componentes de ¡Córrete la Banda! es que seguiremos difundiendo nuestra filosofía allá por donde vayamos. ¡Que se entere todo el mundo que nadie ni nada puede con nosotros!


jueves, 8 de agosto de 2013

Arenal Sound

He esperado unos días para no escribir en caliente sobre mi experiencia en el festival de Burriana "Arenal Sound". Después de volver a la vida real y disfrutar de todo lo que no se podía hacer en un camping nauseabundo, creo que ya estoy capacitado para escribir al respecto.

Este año tocaba el "Arenal Sound", un festival de solo cuatro años de vida que ya el año pasado consiguió un éxito rotundo, situándose entre los mejores del panorama español. Este verano la afluencia ha sido masiva: 280.000 personas llenaron los campings y conciertos del recinto en la localidad castellonense de Burriana, entre ellos estos mequetrefes que veis en la foto.


Nunca antes había estado en un camping, y tengo que decir que la experiencia ha sido dura. Sobre todo por las temperaturas extremas, las noches plagadas de conciertos y las dificultades para descansar con normalidad. El itinerario de un día habitual en el Arenal Sound consistía en levantarse a las 10 h de la mañana medio asfixiado, buscando aire fuera de la tienda de campaña; sentarse en una silla sin respaldo entre restos de basura acumulada -la mayoría provocada por las doscientas neveras que se trajeron Adrián y compañía-; pegarse una ducha fría (perdón, helada) (perdón, eran duchas nazis); cargar el móvil por dos euros, ir a la playa a morir en la arena quemados -mientras Fenoll jugaba a las dichosas palas-, comer hamburguesas o macarrones grasientos o trozos de pizza dureza nivel: roca caliza o restos de las doscientas neveras de Adrián, que incluían tomates gigantes, latas de caballa, un ULTRA HIPER MEGA táper de pasta, botellas de aceite, melones, bolsas de carne, tortilla de patatas... una barbaridad, vaya. ¡Y lo mejor es que se gastó todo!

Pero sigamos con el itinerario: la tarde se hacía larguísima. La única atracción por aquellas horas era la minúscula piscina del "Beach Club", en la cual cientos de hombres borrachos intentaban violar una y otra vez a las chicas que osaban meterse en el "círculo de la muerte". Nosotros nos quedamos en nuestro preciado camping, bebiendo y sufriendo el calor, mientras algunos intentaban dormir. Ya por la noche, conciertos. Debo reconocer que no fui a muchos, pero a la mayoría de los que fui merecieron la pena: Pool 3.14, La Pegatina, Funambulista, Efecto Pasillo, Steve Aoki, Zombie Kids... y Sidecars, un grupo que me empezó a gustar hace poco y que después de verlos tocar me puedo declarar muy muy fan.

Con el paso de los días, la matada era cada vez mayor. Lo sufrimos el primer día, larguísimo. Ya la primera impresión nada más llegar al ver la inmensa cola que nos esperaba -y eso que estuvimos allí desde las cinco de la mañana- fue de un agobio y desesperación terribles. El trayecto hasta entrar al recinto fue mortal. Algunos estuvimos sin dormir más de 24 horas. Eso nos lastró. Pero lo peor fue el calor asfixiante y los gritos de la gente a primeras horas de la mañana. Y es que desde todos lados se escuchaban alaridos que reivindicaban palabras tan diversas como: ¡BUKAKE!, ¡AAAHHH, UN GATO MONTÉS! o ¡GUERRA DE MAGDALENAS! Había una gran hija de su madre que se dedicaba a cantar con el timbre más atronador jamás visto, y que recibió las felicitaciones de todos los acampados presentes a su alrededor: "¡SEGURO QUE ESTÁS GORDA, GORDA!, "¡MÉTETE UNA POLLA EN LA BOCA, PUTA!" y un largo etcétera.

Es por eso que volvimos a casa con ganas de dormir, comer caliente, sentarnos en una silla con respaldo, beber agua sin tener que echarle cubitos y defecar en un aseo en condiciones,sin tener que pagar un euro para atascar el váter de una carpa aislada. No hay duda de que la vida lejos del Arenal Sound es más reconfortable, tranquila, acogedora... pero obviamente, este festival ha sido una experiencia muy enriquecedora. Será difícil que vuelva a un evento de este tipo hasta dentro de mucho, pero me quedo con todas las risas que pasamos el grupo de nuestro camping, los bailoteos en el chiringuito, las comilonas de comida basura, los espectaculares conciertos, las duchas del Polo Norte, los remojones en la playa y la sensación de estar entre 280.000 personas y sentirte, a pesar de todo, totalmente liberado, por una vez en todo este verano cargado de responsabilidades. 

¡Larga vida al Arenal Sound!



jueves, 2 de mayo de 2013

Melendi, un concierto diferente

El pasado martes cumplí una de las experiencias por la que llevaba suspirando mucho tiempo. Había visto tocar a "El Canto del Loco" un concierto impresionante, había vibrado con "Estopa" como nunca lo había hecho, había saltado de felicidad en Lorca con "Pereza" antes de la separación de Rubén y Leiva...  pero seguramente, el único cantante/grupo que me quedaba de los que considero mis favoritos en el ámbito nacional, y que en el último año ha conseguido que sienta por él una gran admiración, ese era Melendi.

Convencí a tres amigos para que me acompañaran -en mi grupo de colegas, creo que soy el único al que le gusta- y gracias a Samuel nos saltamos toda la cola para ponernos en una plataforma elevada para
minúsvalidos y vivir el concierto de una manera especial. Daba la casualidad de que al mismo tiempo se estaba jugando el Madrid-Dortmund, luchando por estar en la final de la Champions. Conseguí que ese contratiempo no me perjudicara a la hora de vivir este mágico concierto, aunque salí de la Plaza de Toros de Murcia con auriculares y mirando hacia abajo para no enterarme del resultado.

El concierto está dentro de la gira de su nuevo disco, "Lagrimas Desordenadas", que lleva consigo una serie de canciones totalmente distintas a las que había hecho antes. Temas profundos, que representan su vida actual, una vida que ha cambiado completamente a raíz de haber dejado por fin el consumo de drogas. En el programa de "Conexión Samanta" (CUATRO), se desnudó completamente ante la periodista y explicó que necesitaba un cambio, formar una familia y ser feliz. "Yo he visto morir a muchos amigos por la heroína, la cocaína, las nuevas drogas de diseño...". "Te tiras once años fumando diariamente, y eso te provoca ataques de pánico, como estar en un ático y querer saltar al vacío. No sabes si te puedes controlar". Para él, haber tenido hijos ha sido lo que le ha salvado la vida. "Ellos me han vuelto a conectar con el pasado, con un entorno familiar. Si yo no hubiera tenido hijos, es probable que hubiera sido Peter Pan hasta los 50 años". No dudó en reconocer su dependencia a las drogas: "Yo era una persona adicta. Si no tienes motivaciones, o no tienes un modelo al que agarrarte -en su caso, sus padres-, es muy jodido salir de esto". "Yo tengo que tener el tiempo ocupado, lleno de responsabilidades para que mi cabeza no empiece a volverse loca y a pensar en cosas locas".

En el concierto explicó que entre su repertorio solía contar la canción "Vuelvo a Traficar", pero ha dejado de cantarla porque "Fue una canción que hice con 18 años, en mi apogeo, creyendo que era el rey del mundo y que yo lo sabía todo. Era una manera de reafirmar un poco mi conducta. No me arrepiento, es una fase de mi vida que está ahí y que con ella he aprendido, pero evidentemente yo sigo cantando esta canción y no la comparto, después de todas las penurias que he pasado en mis carnes, después de todo lo que he visto con mis amigos y tal... si quieres ahora voy a decirte que está todo bien". Fue, digamos, su clausura del concierto, con la canción "Billy El Pistolero". Contó que en su 5º disco, "Volver a empezar", se quedó completamente vacío, y que muchas canciones, sobre todo "Cierra los ojos", fueron terapéuticas para luchar contra su problema. En el estribillo lo deja bien claro:

"Sal ya de mi, que todo vuelva a ser igual, que antes, de ti. Me cogiste cuando apenas era un niño, entregándome dos alas para volar, yo firmé sin leer la letra pequeña, donde ponía la hostia que me iba a pegar. Con el tiempo me fui dando cuenta, que lo malo no era lo de los demás. Y que tú eres sin dudarlo un arma blanca, más dañina que ninguna de metal".


La sinceridad y la fuerza con la que cantó está canción me hizo comprender que estaba totalmente rehabilitado, que había pasado muchos problemas y con fe, esfuerzo y ayuda de sus seres queridos lo consiguió. Pensé en lo egoísta que fui cuando me enfadé de que dejara de hacer canciones de ese tipo -aunque más que nada, las pedía por su ritmo de rumba-. Su último disco, "Lágrimas Desordenadas", refleja un estado de ánimo totalmente libre de cualquier dependencia, que además se preocupa por los demás. Algunas canciones denuncian el maltrato infantil, o la crisis económica, o la corrupción política y la pobreza. Melendi, además de ser un ejemplo de superación, es además un referente en compromiso con la sociedad y ayuda a los desfavorecidos.

Cantó el último disco entero -salvo "Gatos Celestes"-, y:

- Barbie de Extrarradio
- Llueve
- Canción de Amor Caducada
- Cierra los Ojos
- Como una Vela
- Un Violinista en Tu Tejado
- Piratas del Bar Caribe
- Por Amarte Tanto
- Calle la Pantomima
- Loco
- Arriba Extremoduro
- Billy El Pistolero
- Con Sólo una Sonrisa
- Cuestión de Prioridades
- Que el Cielo Espere Sentao

Y ya digo... fue una de las mejores experiencias de mi vida. Ojalá algún día pueda conocerlo en persona, porque sin duda es una de las personas más interesantes que han salido en España en el aspecto musical, artístico y humano. Un verdadero placer, Melen.



lunes, 4 de febrero de 2013

SuperBowl

Desde que vi aquel capítulo llamado "Lunes, noche de fútbol" de la temporada 2 de "Cómo conocí a vuestra madre", sentí cierta curiosidad por el fútbol americano y una especial ilusión por poder ver, igual que lo hicieron ellos, una edición de SuperBowl al más puro estilo americano: cerveza, alitas de pollo, salsa picante y amigos.

Lamentablemente, dos factores me lo impedían este año: el examen que tenía al día siguiente y la falta de disponibilidad del canal donde la televisaban (Canal +). Conseguí dos enlaces de Rojadirecta que funcionaban a ratos, pero no pude traer amigos a mi casa al aparecer mi madre de forma inesperada. Así que la vimos mi hermano y yo, en la mesa del comedor, con alitas, salsa y cerveza del Mercadona, y patatas de "El Palmeral", dándole un toque de acento callosino al asunto. Duramos hasta el descanso porque estábamos muertos y las interrupciones eran inacabables, pero valió la pena. La próxima vez espero verla entera, sin agobios del día siguiente, junto a colegas cargándonos todos los botes de cerveza y disfrutando de los touchdowns del equipo que sea.

Por cierto, aposté 1 € a que ganaban los Ravens de Baltimore -no como Barney Stinson, que se gastó una pasta- y, mira por donde, acerté. Creo que a partir de ahora, si tengo que ser hincha de un equipo de la NFL, será de los "cuervos". Admirador de Flacco, Lewis y compañía.

PD: Aquí os dejo una crónica que me ha gustado mucho sobre el partido. Ni que decir tiene que la actuación al descanso de Beyoncé fue espectacular. Normal que luego se fundieran las luces del estadio.

miércoles, 23 de enero de 2013

Historia de un trabajo interminable

Hace unos cinco días que viví una de las experiencias más estresantes y agónicas de toda mi vida. No había tenido tiempo hasta ahora de poder contar una historia que, con un buen productor y los actores adecuados,   bien podría convertirse en una película cojonuda, que además estaría basada en hechos reales. En fin, no me voy más por los cerros de Úbeda y comienzo mi relato.

Estas últimas semanas han sido las más agobiantes desde que entramos a la Universidad (ya llevamos dos años y medio). Acostumbrados a dejarlo todo para última hora, no pensamos en la ola de trabajos que se nos venía encima antes de los exámenes, también a la vuelta de la esquina. Grabaciones de noticias de informativos, investigaciones para grandes reportajes, prácticas de Fotoperiodismo... y lo más GORDO que hemos tenido que hacer nunca: diseñar un periódico y un suplemento. Como ya mencioné en otra entrada de este blog, mi vida se había convertido en una maqueta. No haber utilizado jamás el programa para diseñar (QuarkXpress) dificultó mucho la realización del trabajo, sobre todo porque no teníamos ni idea de lo que hacer (hojas de estilo, cuadrículas, publicidad, alzado, planillo). En Navidades, nos tomamos unas vacaciones como Dios manda mientras la mayoría de la clase ya estaba acabando el trabajo. Nosotros, ni habíamos empezado.

Fue, sobre todo por eso, que la realización de este trabajo resultó más atropellada y estresante de lo que debió ser. A principios de mes nos pusimos a piñón a maquetar las 64 páginas del periódico y las 24 del Suplemento, y el pasado jueves sólo teníamos que finiquitar el trabajo antes de entregarlo al día siguiente. Ilusos de nosotros. Fue así como comenzaron "Las maravillosas aventuras de José Manuel Amorós, David Orenes y Jesús García", con la colaboración especial de Julián Cataluña. Aquella tarde de jueves se convirtió en noche, la noche en madrugada, la madrugada en las horas que se despierta el padre de José para ir a trabajar...vamos, que lo de "finiquitar" el periódico duró unas quince horas entre fallo tipográficos, espacios en blanco, fotos pixeladas, subtitulares cortados y noticias sin maquetar. Yo personalmente me acosté una ahora antes de tener que ir a imprimir todo el trabajo, en formato A3, a color.

Sabiendo que nuestro trabajo seguía teniendo fallos -en un banco enfrente de la imprenta seguíamos corrigiendo errores-, nos encaminamos a imprimirlo todo de una vez por todas. Ya el día antes nos dimos un susto de muerte cuando la impresora sacó las hojas de prueba con letras que parecían jeroglíficos de las pirámides de Egipto (ver foto), pero a color sí que salieron con naturalidad. Hasta que la impresora dejó de funcionar de forma inexplicable. A falta de una hora para entregar el trabajo en Elche, ya habíamos perdido el tren, no teníamos viaje, el trabajo estaba incompleto y el formato digital no se podía grabar en el CD que se debía entregar, también de forma inexplicable. 

Rápidamente, tratamos de buscar soluciones a pesar de que estábamos al borde de la locura. Llamamos a nuestras madres, todas indispuestas para llevarnos a Elche. Nuestros compañeros Adrián y Sergio ya se habían ido, y cada vez quedaban menos alternativas. El problema principal era que, si la impresora no sacaba lo que nos quedaba del trabajo por imprimir, encontrar un viaje habría sido en vano. Y la grabación en el CD, que sólo se podía realizar en el portátil de José, se esfumó cuando se quedó sin batería y se había dejado el cargador en el sótano de Jesús, donde estuvimos toda la noche "finiquitando".

Estábamos ya de los nervios. A mi me entraban ganas de darle patadas a todo lo que veía en la imprenta. Para colmo, teníamos programa de radio a la misma hora de entrega del trabajo, y no habíamos escrito absolutamente nada en el guión. Estuvimos al borde del abismo, de echar a perder días y días de trabajo sin descanso. Fue entonces cuando se solucionaron cada uno de los obstáculos como si el destino quisiera que avanzáramos más en nuestra lucha por entregar el trabajo más estresante de nuestra carrera. La impresora, que se había tirado más de 45 minutos sin funcionar, arrancó de nuevo cuando el dependiente la reinició. Se imprimió todo como por arte de magia, y al mismo tiempo Javi Belda me confirmaba por teléfono que nos podía llevar a Elche. ¿La grabación del CD? En la Universidad debía estar preparado Julián -el cuarto integrante del grupo- con un portátil con grabadora de alguien que anteriormente debió buscar, para que en cuanto llegáramos se grabara y entregara el trabajo a velocidad del rayo.

Los momentos en el coche de Javi Belda fueron agónicos. Montados en un CLIO de hace tropecientos años, con la necesidad de llegar antes de las once para entregar el trabajo y entrar en un programa de radio que iba a ser totalmente improvisado. Estuvimos incluso a punto de estrellarnos en la primera rotonda saliendo de Callosa. En mitad de la autovía, el coche se quedaba sin gasolina y no daba tiempo a parar porque no llegábamos a la entrega ni locos.

Creo, definitivamente, que fue un milagro. Llegamos a las once menos cinco, saliendo del coche casi en marcha, corriendo a entregar el trabajo unos, a grabar el CD otros, a preparar al menos los resultados de Copa del Rey para el último programa antes de exámenes. Un programa casi exclusivamente improvisado. Cuando salimos a las 11:30 del estudio, todavía me faltaba el aliento, pero la calma fue brutal cuando vimos pasar al profesor con nuestra carpeta negra en la mano. Lo habíamos conseguido, a pesar de los múltiples obstáculos que nos puso el destino, a pesar de nuestra vaguería inicial, la deficiencia de nuestro trabajo, las trabas inexplicables que se sucedían mientras pensábamos: "Si es que nos lo merecemos". Para colmo, parece que lo hemos aprobado y todo -yo lo daba por suspenso-. 

Nos hemos librado, una vez más. Pero ésta no es como todas. No se pueden explicar con palabras los sentimientos que vivimos en lo que ha sido la historia de un trabajo interminable. El trabajo más estresante de nuestras vidas.


domingo, 16 de diciembre de 2012

Alcanzando metas

El 16 de diciembre quedará para siempre marcado en mi vida porque ha sido la primera vez que he subido al pico más alto de la Sierra de Callosa de Segura, algo que quería hacer desde hace muchísimo tiempo y que por fin he conseguido gracias al 50º aniversario de la subida del Belén y la compañía de los señores Esteban Baeza y José Manuel Amorós -que se agradece mucho-.




Aunque nos ha costado la vida subir y un pulmón bajar -no sabéis lo difícil que es ir a gatas por en medio de la montaña, con la sensación de que te vas a acabar "julando" para abajo- la experiencia ha sido muy gratificante. Da gusto alcanzar metas que te has propuesto, y vivir momentos que nunca habías vivido. Una vez más, me quedo con eso. La de tiempo que llevaba sin subir por la Sierra... ¡Con lo montañero que he sido yo siempre! Prometo subir muchas más veces en los próximos años.


martes, 31 de julio de 2012

Torremolinos 2012

Fue todo muy rápido. Final de exámenes, triunfo de la Eurocopa con su consiguiente celebración, resumen de la misma, fiestas de Cox, análisis de la selección española de fútbol para los Juegos Olímpicos, fines de semana en Torrevieja y, de sopetón, una semana completa en Torremolinos (Málaga) en un hotel con pensión completa junto a cuatro amigos. Playa, piscina, apalanques y fiestas fueron la rutina de un día a día al que fue fácil acostumbrarse.

El sueño de cualquier joven de 20 y tantos años. Irte una semana lejos de tu ciudad (a unos 500 km) con cuatro amigos a disfrutar de unas vacaciones más que merecidas. A tomarnos un respiro entre tanta movida.



¿Cómo es posible que un hotel tan cutre fuera tan acogedor? Las camas no eran nada del otro mundo, pero el simple hecho de acostarse en una de ellas era motivo de apalanque extremo. La de cosas que hemos vivido en esas camas (no pensemos mal), sobre todo viendo en una minúscula televisión tan diferentes progamas: los juegos olímpicos, Frank de la Jungla, El Cubo o actuaciones de Aurora Beltrán o "Los Losada".

El balcón era nuestro lugar de reunión. Gritos, risas, botellones... allí se dio lugar uno de los mejores momentos del viaje, cuando jugamos al "Escandinavo Abstemio". ¿Has bebido dando vueltas en círculo, haciendo flexiones, en un plato como si fuera sopa o sin manos? Recomiendo rotundamente jugar a esta especie de "Oca para borrachos".

La comida era muy regular. A veces era porquería y otras tantas deliciosa, según como pillaras al cocinero. Pero por lo general no nos quedábamos con hambre. Más que nada porque después de limpiar tres platos, bebida y postre, nos inflábamos a bollería del Mercadona entre horas. Creo que todos hemos llegado con algún kilo de más.

Pero lo mejor del hotel era un tío que desde el primer día nos abrió los brazos (y más cosas) y nos hizo sentir los reyes del mambo. El animador del hotel, empeñado en repetirnos una y otra vez que era homosexual, compaginaba su impresionante labia andaluza con un humor y una desvergüenza admirables. Eramos sus "niños", aquellos que eran centro de todas las miradas en cada partida de Bingo por sus constantes salidas de tono. El colmo llegó cuando ganamos una partida y recibimos un champán para celebrarlo. Entonces sí fuimos los reyes del mambo.


Se estaba muy bien en las playas de Torremolinos (menos cuando venía la máquina de la arena y nos echaba a base de arenazos), no así en la Malagueta de Málaga, donde el agua estaba tan helada como en el Ártico. Eso sí, de la capital de provincia me quedo con el mejor chiringuito del lugar, "Tropicana", donde comimos pescaito frito, gambas al pil pil, sepia, chipirones, calamares... no podía irme de allí sin probar algunas de las delicias más sabrosas de la costa andaluza.

El espectáculo estuvo en Marbella. Lujo por todos lados. No dejamos de ver yates impresionantes, coches despampanantes, mujeres asombrosas... parece mentira que, conforme está el país actualmente, exista un lugar en el corazón de Málaga donde no haya un solo rastrojo de crisis económica.

Aunque parezca que no, Torremolinos es una ciudad preciosa. El paseo marítimo, el puerto de Benalmadena, el centro (repleto de calles enormemente transitadas de gente, calles que van bajando de forma sinuosa hasta la playa), mucha zona verde y multitud de colorido... es un lugar especial y auténtico para ir de vacaciones.

Recomiendo a todo el mundo hacer un viaje como este. Da igual el lugar, porque al final lo que importa es la compañía. Una semana con cuatro amigos en cualquier sitio lejano a tu pueblo es sinónimo de disfrute asegurado. Os lo garantizo.