No señores, no se ha acabado el mundo. Hemos sobrevivido al año 2012. Sin embargo, la profecía de los mayas sigue vigente. El 21 de diciembre acabó una Era y empezó otra, la Era del Conocimiento y la Sabiduría. Esta Era da paso a una purificación absoluta en la humanidad, por el bien de nuestro querido planeta y ser vivo, la Tierra. Podríamos estar hablando de otro Apocalipsis. Las profecías mayas son infalibles, por lo tanto es más que probable que los próximos años sean los últimos de tu existencia. Y en este blog vamos a disfrutarlos al máximo ;)
Hacía tiempo que no comía en un wok, y Fenoll nos llevó a Esteban y a mi a este sitio. No hay mucho que decir: La comida buena la velocidad, máxima. Y el precio, bastante asequible.
Yo me pedí arroz con pollo y verduras pero con extra de gambas, al igual que Fenoll. A los cinco minutos ya lo teníamos en la mesa. Sí es cierto que el arroz no estaba tan rico, y la salsa de soja era un poco fuerte, pero por lo demás genial. Después nos pedimos unas bolitas rellenas de carne, cangrejo y boletus respectivamente. Deliciosas.
Reconozco que ya había probado las hamburguesas del Knight. Me parecieron pequeñas, aunque ricas, y por supuesto no iba a escribir de ellas por haber pedido un día a domicilio. Pero resulta que el otro día mi jefe invitó a toda la redacción a este sitio (al que iba desde joven) y cenamos como Dios manda.
Tercios de cerveza, patatas fritas (aunque de bolsa, única pega), nachos con queso y guacamole, hamburguesas (casi todos pedimos la Tony, que llevaba huevo frito y jamón entre otras mil cosas) y perritos calientes. Todo ello en un ambiente distendido y tranquilo, en un lugar de apariencia bohemia y agradable. Y no es nada caro.
El pasado sábado mi buen amigo Javi Belda me descubrió un sitio escondido en Redován, pueblo vecino de Callosa de Segura. Me lo describió como un 'Foster Hollywood a la Vega Baja' y claro, a eso no me podía resistir.
Después de dos buenas cervezas, nos trajeron un buen plato de patatas con queso, bacon y salsa césar. De los mejores que he probado, lo reconozco. Y a un precio bastante asequible.
Lo que me mosqueó un poco más fue la hamburguesa. No estaba suficientemente sabrosa, era demasiado gruesa y el queso apenas se apreciaba. Y llevaba pocas patatas en el plato.
Eso sí, en la terraza se estaba de maravilla y no dudaría en probar otros platos si voy alguna que otra vez (repetiría las patatas con bacon, sin dudar).
Debo decir que últimamente he salido mucho a comer/cenar y de forma muy variada, pudiendo confirmar algo que ya sospechaba desde hace tiempo.
En concreto, voy a hablar de tres sitios. El primero está en Sol y no me acuerdo del nombre, fue recomendación de Fenoll. Un menú de 13 € (nos lo rebajaron a 11) y con dos buenas tapas de regalo: Pimientos del padrón y croquetas de jamón. De platos pedí pasta a la napolitana y dorada. De postre tarta de chocolate. De beber, una buena copa de cerveza. Y para rematar, un chupito casero. Todo rico.
Al segundo sitio fui el pasado domingo con Esteban y ya desde el principio me daba mala espina. Se llama L.A Sushi y no, no me gusta el pescado crudo, pero a mi amigo le apetecía probarlo y yo no me iba a negar a un plato de tallarines con salsa teriyaki. Los platos eran bastante pequeños para lo caros que eran, y una copa de cerveza japonesa costaba nada menos que cuatro euros. La cuenta nos salió cara.
Por último y no menos importante, un sitio al que he ido ya varios veces gracias a mis queridos compañeros de Eurosport. Se llama Blanco II, pero le llamamos 'Blancos'. Es un bar pequeño, donde se come comida española y pacheca, desde panceta con tomate a patatas bravas pasando por alitas de pollo y magritos con patatas o huevos rotos, además de las tapas que vienen con las frías jarras de cerveza. Reconozco que siempre que voy me quedo seco de pasta, pero salgo más a gusto que en ningún otro.
A lo que iba: Siempre voy a ser más de los bares españoles de toda la vida, con su cantidad por encima de la calidad, que de cualquier otro garito pijo de Madrid o de donde sea. Y eso dudo que cambie algún día.
Aprovechando que el pasado domingo fui a la comunión de mi prima Laura, escribo unas líneas sobre lo que me pareció el convite en el Camping Marjal, situado en Guardamar de Segura (Alicante).
Cuando vi la carta pensé que le faltaba muy poco para ser inmejorable. Y aunque es verdad que la mayoría de las cosas que pusieron no tenían una calidad exquisita, sí que disfruté comiendo (como en casi todas las comuniones, todo hay que decirlo).
Nos pusieron un tentempié a las puertas del restaurante, donde destacaba una croqueta rellena de carne con salsa mexicana. Ya dentro, surtido de ibéricos (increíble que el jamón de la mesa de los niños estuviera más rico que el nuestro) y pan con tomate rallado para empezar, seguido de una ensalada de capellanes (bastante buena).
La decepción real vino con la fritura mediterránea, que incluía calamares y chipirones (que me encantan), pero de bajo nivel. Demasiado rebozados y sin suficiente sabor. Después, el plato estrella con la gamba roja (no sé cuántas me comí) y ya por fin el cordero (aunque me sobró el cuscús). Para acabar, una deliciosa tarta de almendra. Camping Marjal: N-332, Km. 73,4, 03140 Guardamar del Segura, Alicante
El pasado domingo, después de un buen partido en el Vicente Calderón, fuimos a comer a 'The Burguer Lobby', una franquicia a la que todavía no había acudido y que me dejó una grata impresión.
Pedimos unos nachos (la salsa estaba riquísima), unos crujientes de pollo y unos huevos benedictinos (también muy buenos). Pero lo mejor fue, por supuesto, la hamburguesa. Yo me pedí la 'Old School', con queso cheddar (no me gustó que me lo pusieran aparte, pero bueno). La carne y el pan riquísimos, además del bacon.
Todo ello con un par de cervezas y una buena conversación. El precio, algo más caro que a lo que estoy acostumbrado, y no supera a otras franquicias como Goiko Grill o Alfredo's. Pero podría repetir.
Udaberri es un restaurante vasco de pintxos al que fui una vez, aunque solo a aperitivear. Este sábado Esteban y yo descubrimos que también tenían mesas dentro y una carta con platos más elaborados.
Primero nos tomamos una caña en la barra mientras degustábamos un queso de cabra con pimiento por encima. Luego nos dieron una mesa y pedimos huevos rotos (nunca los vi con tanto jamón), croquetas (buenísimas las de la casa, con chipirones en su tinta) y pimientos rellenos de bacalao (espectaculares), además de un buen postre. Esteban se decantó por un trozo de tarta de queso con la que no pudo. Yo por un Coulant de chocolate, buenísimo también.
Salimos contentos de allí. Cercano a nuestra casa, acogedor, servicial y todo riquísimo. Altamente recomendable.
La única vez que había ido a este sitio (y por eso conocía la calle en la que vivo desde el pasado mes de agosto) fue para hacerle una entrevista a Ángel Cappa. Entonces apenas probé bocado de algunas de las tapas que nos pusieron con la cerveza, pero las ganas por probar el menú (de verlo en el cristal cada vez que pasaba por allí) nos catapultó a Esteban y a mi a saborearlo este miércoles.
Tenían una gran variedad de buenos platos a elegir, y lo aposté todo al pescado: tallarines a la marinera y merluza a la tintorera. Esteban se lanzó a las setas al ajillo y calamares en su tinta con arroz blanco. Todo acompañado con pan, unas patatas con alioli (a las que nos invitaron), una cerveza y, de postre, un trozo de tarta de chocolate blanco.
Todo muy rico. Si tengo que poner una pega es que la merluza llevaba muchas espinas. Pero repetiría sin dudarlo. Como lo tengo enfrente de casa, es posible que volvamos pronto. Muy pronto. Café Lyon: Calle de Colombia, 14 (Madrid)
Reconozco que no es la primera vez que voy, porque en una ocasión probé un par de pizzas pequeñas junto con algunas cañas. Ahora, que vivo justo al lado, he tenido el placer de cenar en abundancia y puedo valorar el establecimiento mucho mejor.
El 'Cien Pizzitas' es como el 'Cien Montaditos' pero algo más caro y con mucha más variedad de productos (a parte de las 100 pequeñas pizzas). Si vale más es porque son caseras y son de mucha mayor calidad.
Fui con Esteban y nos bebimos dos jarras de cerveza a dos euros cada una, más tres pizzas pequeñas (las tres riquísimas, especialmente la carbonara) y una calzone, también muy buena. Además, pedimos unas patatas con queso cheddar y bacon. No estuvieron muy allá.
En fin, un lugar recomendable para comer pizza o pasta a buen precio. Más Low Cost y juvenil que cualquier restaurante italiano de categoría. Cien Pizzitas: Calle Príncipe de Vergara, 258 (Madrid)
Me habían recomendado tantas veces ir que me daba miedo que las expectativas estuvieran demasiado altas. Sabía, además, que el sitio era relativamente caro y que podíamos salir de allí decepcionados y con los bolsillos vacíos.
Pero no. Goiko Grill, una de las franquicias de hamburguesas mejor consideradas de Madrid, cumplió e incluso superó lo que esperaba. Y eso que pedí una de las más básicas, la Pigma (hamburguesa, queso americano, huevo frito, bacon y una salsa de la casa). Carne buenísima y patatas (rústicas) buenísimas, espectaculares diría yo. Escribiendo esto se me está volviendo a hacer la boca agua. Creo que puedo decir que está en el podio de las mejores hamburguesas que he comido en mi vida.
Sí decepcionaron un poco las quesadillas, diminutas y carísimas. Lo bueno es que me han dicho que entre semana hay menús a buen precio, así que habrá que volver a probar las más extravagantes (algunas llevaban hasta plátano).
Reconozco que no es la primera vez que voy a este sitio. Hará dos años de que mi tío me llevara a un pequeño bar al que llegas y parece que no puedes ni sentarte porque no hay mesas. Luego descubrimos que bajando unas sinuosas escaleras había un pequeño salón.
Este miércoles mi tío tuvo que venir a Madrid y repetimos sitio. Y fuimos directamente al grano. Ni ensaladas, ni pan, ni leches. Calamares a la romana, chuletillas de cordero y chuletón de ternera.
Nos sirvieron rápido y la comida (incluidas las deliciosas patatas que acompañaban la carne) estaba deliciosa. La única pega: el chuletón estaba un poco frío. Nos lo tuvieron que calentar. Después él se tomó un flan casero y yo una contesa congelada.
Como siempre, es un verdadero placer contar con la visita de mi tío y poder disfrutar de un manjar así de vez en cuando :)
Bar Mual: Calle Nicasio Gallego 20, 28010 Madrid, España (Chamberí)
En la noche de este viernes se me ocurrió que, por una vez, debía hacer caso a mi compañero Aaron y descubrir un lugar tan 'pacheco' como apetecible: 'Casa Paco'.
Situado en la zona de Argüelles (Calle de Altamirano, 38), allí acudimos Esteban y yo con tremendas ganas de echarnos algo a la boca... cuando llegamos y nos vimos el local completamente lleno. A rebosar. El bar no era precisamente grande, y las tortillas (el mayor reclamo del lugar) se divisaban en la barra como auténticos tesoros. De ellas nos separaba un mar de gente que era imposible atravesar.
Salimos del local. Esteban planteó buscar otro sitio en el que cenar. Yo me negaba. Había visto las tortillas a lo lejos, y tenía que probar al menos un pincho. Vimos, por suerte, que había otra puerta y que justo al lado, una pareja se levantaba de su mesa. Vimos el cielo abierto.
Rápidamente, ocupamos la mesa. Tardaron en atendernos, pero no en darnos los platos cuando los pedimos. Al final, optamos por cuatro pinchos de tortilla: dos elegidos por nosotros (butifarra y queso de cabra, solomillo, cebolla caramelizada y parmesano) y dos que nos recomendó la camarera (morcilla por un lado, cebolla caramelizada y foie por otro).
Sencillamente espectaculares. Yo siempre me he declarado partidario de que la tortilla esté un poco cruda por dentro, que chorree y se puede dar rienda suelta al 'sopeteo'. Y estas tortillas no cumplían las expectativas, las sobrepasaban con creces.
Cuando menos se lo esperaba Esteban, apareció en la mesa un plato de champiñones rellenos con beicon que yo había pedido en su momento por sorpresa. Los vi en una foto de Google Maps y no pude evitarlo. Deliciosos.
Eso y dos cañas nos salió por cerca de 13 € cada uno (2,50 el pincho, 1,90 las cañas, 8,20 los champiñones. En una de las servilletas descubrimos que el sitio llevaba abierto desde ¡1959!. Sin duda, pienso agradecer a Aaron el haberme recomendado este maravilloso lugar al que, por supuesto, volveremos a acudir. Hay que probar todas las tortillas.