No señores, no se ha acabado el mundo. Hemos sobrevivido al año 2012. Sin embargo, la profecía de los mayas sigue vigente. El 21 de diciembre acabó una Era y empezó otra, la Era del Conocimiento y la Sabiduría. Esta Era da paso a una purificación absoluta en la humanidad, por el bien de nuestro querido planeta y ser vivo, la Tierra. Podríamos estar hablando de otro Apocalipsis. Las profecías mayas son infalibles, por lo tanto es más que probable que los próximos años sean los últimos de tu existencia. Y en este blog vamos a disfrutarlos al máximo ;)
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sábado, 22 de abril de 2017

Operación 10 kg




Sí, esta es la enésima vez que digo que voy a perder peso. He dicho 20.000 veces que voy a hacer dieta, que voy a dejar de comer chocolate y hamburguesas sin parar, que me voy a cuidar un poco más. Pero luego me convenzo a mí mismo de que no. Que no tengo tiempo para irme a correr, que por qué voy a dejar de disfrutar de uno de los mayores placeres de la vida, que en realidad no estoy tan mal de peso.


Una publicación compartida de David Orenes Almira (@davidorenes) el

Sin embargo, quiero demostrarme a mí mismo que tengo fuerza de voluntad. Que puedo conseguirlo. Quiero sentirme ágil y al mirarme al espejo estar a gusto conmigo mismo, algo que ahora no siento.

Así que mi reto inicial es perder 10 kilos. No pongo fecha límite, pero evidentemente tiene que ser algo progresivo a lo largo de las próximas semanas. Estoy siguiendo una dieta que, con alguna excepción, me está ayudando mucho. Y pienso hacer ejercicio casi todos los días.



Y no, no me voy a privar de ciertos placeres, aunque los consuma en menor medida. Dentro de una semana tengo comunión y no voy a comer solo ensalada. Eso sería de ser un poco imbécil.

Espero escribir pronto en este mismo blog para informar de que lo he conseguido ^^


lunes, 20 de marzo de 2017

Apagón en Madrid




Si me preguntan cuál ha sido la mejor época de mi vida tardaría mucho en contestar, pero en un hipotético TOP-3 estoy seguro de que incluiría estos seis últimos meses. Vivir en Madrid, trabajando en lo que siempre he soñado y compartir piso con dos de mis mejores amigos. Poco más se puede pedir, la verdad.

El domingo, una de las patas que sujetaba esa vida se ha caído. Esteban se ha marchado a Valencia, a perseguir un sueño. Ha cambiado una tienda de acuarios a punto de cerrar por nada más y nada menos que el Oceanografic. Y el caso es que tengo un problema. Por un lado quiero que le vaya muy muy muy bien. Que triunfe porque se merece todo lo bueno y más. Porque conozco pocas personas que hayan trabajado tanto por vivir de una pasión, y Esteban es una de ellas.

Pero, por otro lado, está mi 'yo' egoísta, el que desea que no le vaya tan bien y que vuelva, encuentre aquí un buen trabajo (aunque creo que en Madrid ninguno podría superar al Oceanografic) y siga alargándose esta época dorada, de TOP-3, un poquito más.

Es evidente que por todas partes quedan restos de Esteban. Cajas y restos del acuario. Su tabla de snowboard en el armario. Su libreta del BBVA olvidada en la habitación (como no). El sofá, donde dormía más que en su cama. Cada uno de los cuadros que decoran la pared, todos puestos por él, además de las mesas, el sillón y mi perchero. Fíjate que hoy he comido restos de fajitas que hizo el jueves pasado, una de sus especialidades junto con la merluza rellena de patatas y gambas o el hojaldre relleno de lomo de cerdo.

En realidad, si miro por la ventana, aún le veo sacando la cabeza para fumar, a pesar de estar helado hasta los huesos. Le veo mirando cómo los peces apenas se mueven de un lado a otro, como si el cristal del acuario fuera la pantalla del televisor. Le veo en el sofá viendo una película (o haciendo que la ve, en realidad está durmiendo). Le veo tardando dos horas para ducharse (alguna cosilla más hace, a nosotros no nos engaña). Y le veo entrando por la puerta, pegando un grito, entrando en la cocina con la cara iluminada (aunque el que le conoce sabe que la lleva así de serie) porque sabe que hay gazpacho manchego para comer.



Ahora que se ha ido, me falta un trocito aquí. Madrid está un poco más nublado, a la cachimba le van a salir telarañas y nadie podrá hacernos crepes como los de Torrevieja. ¿Quién me dirá que compre bayetas para la mopa? ¿Quién me colgará un cuadro en la habitación? El trío que ha disfrutado de cerveceo, cine, cenas a lo grande y hasta de un concierto de Sum41 se rompe y quizá no se vuelva a unir.

Desde aquí quiero agradecerte todo. Absolutamente todo. Por venir a lo desconocido sabiendo que no iba a ser fácil. Por llenar de luz cada rincón de la casa (es una metáfora, o no). Por hacernos disfrutar de seis meses inolvidables. Ni te imaginas lo que Fenoll y yo te vamos a echar de menos.

Como diría Bertín Osborne, mi casa (nuestra casa) es la tuya. Así que ya tardas en instalarte en tu amado sofá, en hacernos unos crepes con chocolate y en preparar una cachimba, que empieza la peli. Aquí siempre te estaremos esperando.




lunes, 20 de febrero de 2017

Tener 26





Creo que ya han pasado suficientes días como para saber lo que significa tener 26 años. No, hace tiempo que no me torturo con la edad. Hace tiempo que creo que eso está en la mente. Uno es joven si quiere serlo. Uno no deja de leer libros de Harry Potter o de ver películas de Disney o jugar a la play porque se hace 'mayor'. Eso es lo de menos.

Cumplir años está bien, porque quiere decir que seguimos vivitos y coleando. Asumí los 25 con total naturalidad a pesar de que lo de "cuarto de siglo" sonaba fatal. Sin embargo, los 26 son el MAL. El HORROR. Así lo han querido las instituciones públicas y privadas.

El 11 de febrero me levanté pensando... ¿De verdad debo celebrar este cumpleaños? Me sentí como Sheldon Cooper, que no contemplaba la celebración del aniversario de un acto tan trivial como salir expulsado de una vagina. En este caso, el de los 26, es como celebrar una desgracia. Como gritar un gol del Barça o emocionarte porque se ha estropeado la máquina de los 'Sundaes' en el MacDonalds.

En el mismo momento en el que cumplí los 26, aumentó la comisión que debo pagarle al Banco Santander de forma anual por tener una cuenta. Mi tarjeta de transporte público de Madrid, que me llevaba en metro, autobús o cercanías a cualquier zona de la Comunidad y alrededores (incluso Toledo o Guadalajara) por 20 € al mes, pasó automáticamente a costar 53,60 € solo a la zona A. Poder ir a cualquier sitio me cuesta más de 100 euros. El Metro se encargó de felicitarme cuando me dispuse a pasar los tornos rumbo a Atocha. "Pi-pi-pi-pi, tarjeta no válida". HUNDIMIENTO.

Con 26 años ya no puedo tener tarjeta joven de RENFE, que me hacía un 30% de descuento en cualquier viaje en AVE o talgo. La fecha de caducidad estaba en abril, pero llamé para comprobar si me valía hasta entonces o al tener ya los 26 me daban una patada en el culo. La primera persona me respondió lo segundo, pero insistí y me pasaron con el departamento de la tarjeta en cuestión. Y esta persona me dijo que podía usarla hasta abril. Me la quisieron colar, pero sí, es todo un detalle poder usar esa tarjeta dos meses más. Es como alargar la espera de una muerte segura.

Lo peor ha sido perder los descuentos de Familia Numerosa, pero claro, resulta que en octubre caducaron los carnets y todavía no nos han llegado los nuevos. Seguro que ahora que no puedo usarlo, llegan enseguida.

He tratado de buscar en internet los miles de beneficios que pierdo con 26 años, porque no hay duda de que somos la lacra social de este país. Las primeras entradas de Google son de lo más optimistas. "¿Estoy vieja a los 26 años?", "Sentirse viejo a los 26 años, ¿cada vez más?", "¿Tienes 26 años? Te estás haciendo viejo y no lo sabes"...

Pues maldita sea, me niego a aceptar mi destino. Ya he empezado mi plan para no perder ni un solo euro por tener 26. No puedo desvelarlo por aquí porque algunas cosas podrían estar fuera de la legalidad. Eso sí, quiero hacer un llamamiento al Ayuntamiento de Madrid, a RENFE, al Transporte Público, al Banco Santander y a todos aquellos que cumplieron 26 y se sintieron viejos. Los 26 son los nuevos 20, o como mínimo los nuevos 23. Tenemos derecho a descuentos. Los tiempos cambian, la esperanza de vida es mayor y la gente es joven hasta los 30 o los 35. Así que, Carmena, te lo suplico, haz algo. O jamás te lo perdonaré.

PD: En vez de celebrar mi cumpleaños, ahogué penas en mi pueblo, con mi gente, en una noche que sería inolvidable si no fuera por los innumerables chupitos que bebimos. No me acuerdo ni de la mitad.




sábado, 24 de diciembre de 2016

Excursión Comeboyera 2016




Nueve años. Nueve años de excursiones comeboyeras, una tradición que un día estuvo en riesgo de extinguirse pero que tiene pinta de que perdurará para siempre. Empezó como una quedada entre amigos que jugaban a la Liga Fantástica Marca. Pero cuando decidimos ir un 28 de diciembre (día de los inocentes) la cosa cambió.

Desde entonces, no hay Navidad que no vayamos a Alicante, a la zona de Maissonave, a pasar el rato. A jugar en los recreativos Orenes. A comer porras con chocolate caliente. A probarnos trajes para la supuesta boda del Chava (siempre la cancela, maldita sea) y a comer como reyes, en este caso en el Lizarrán. Y por supuesto, no puede faltar la parada en la Casa del Libro, donde Fenoll se da un respiro.

Esta vez tenemos incluso un vídeo para que vean el proceso de la 'inocentada' de los trajes. Que la disfruten.



lunes, 25 de abril de 2016

Hay que volver

Llevo tiempo sin escribir aquí. Y no me gusta. Porque este blog lo empecé para contar mis experiencias y poder desahogarme. Pero ya no tengo tiempo ni para él.

Ha pasado ya un año y medio desde que llegué a Madrid. En ese tiempo he hecho un Máster y prácticas en la web de Marca, y desde octubre estoy en Eurosport, haciendo lo que me gusta y subiendo escalones poco a poco. Aquí he conocido a gente maravillosa a la que nunca olvidaré.

He aprendido a vivir lejos de mi ciudad, incluso podría decirse que he llegado a acostumbrarme, Aunque una parte de mí quiere estar siempre allí, quiere que Callosa sea un pueblecito a las afueras de Madrid al que poder visitar cada dos por tres.

Desde la capital he conseguido -con algo de ayuda- potenciar CDS Noticias, que ya tiene más de 3000 seguidores en Facebook, tiene una web con un margen de visitas aceptable y una revista que cada mes se vende con más fuerza. Sin embargo, cada vez estoy más seguro de que las posibilidades de crecimiento son muchísimo mayores de los que la gente cree, pero desarrollarlas desde aquí y sin las herramientas necesarias es casi imposible.

Ahora intento adelgazar algo. No sé si para sentirme bien conmigo mismo, o para que mi madre deje de decírmelo cada vez que voy a Callosa, o para que la gente me vea mejor. O por que se acerca el verano, y quién sabe si no me avergonzaré si me quito la camiseta en una playa o una piscina en los próximos meses.

Y no sé qué más contar, la verdad. Ahora mismo debería estar actualizando la web, mirando algún tema para Sphera o para esta noche en Eurosport, pensar en alguna apuesta -estamos en racha- o hacer algo de la revista, que vamos muy retrasados. Pero el cuerpo me pedía volver a escribir aquí. Hay que volver. Se intentará.

jueves, 15 de octubre de 2015

Chutes en vena de mi tierra


No he tenido mucho tiempo -y menos que voy a tener- para escribir en este blog en los últimos meses, y me odio por ello. Pero no puedo dejar escapar la oportunidad de decir, casi a las dos de la madrugada, que estos días que he pasado en Callosa me han dado la vida.

Adoro Madrid, siempre he querido vivir aquí y creo que siempre querré. Pero necesitaba unas mini-vacaciones, una pequeña desconexión, estar varios días en casa, en mi casa, con mi familia y amigos, y dejar de sentir el bullicio de tanta gente desconocida para disfrutar de la paz que supone vivir en un municipio de apenas 20.000 habitantes.

En uno diez días he hecho de todo, por cierto. Desde defender una propuesta por el futuro de CDS Noticias en un escenario a recoger mi título de Graduado en Periodismo. Desde aprender a hacer calamares rellenos a ver las películas de 'Cómo entrenar a tu dragón'. Desde volver a sentir lo que es jugar al FIFA a recordar lo mortífero que puede ser subir al pico más alto de la Sierra. Desde quedar con la gente a la que más quieres, a recrear festejos únicos con los tuyos.

Sí, se me ha hecho hasta raro volver a la capital. Y eso que al asomarme una vez más al balcón del noveno piso del 205 del Paseo de la Castellana, y notar el frío y la inmensidad de Madrid, he vuelto a sonreír, porque sé que este es mi sitio. Pero necesito chutes en vena de mi tierra cada cierto tiempo. No lo puedo evitar. Y nunca lo evitaré.

sábado, 4 de julio de 2015

Mi compañero




Mi compañero de piso se levantaba siempre muy tarde. Tenía el horario cambiado, y como los búhos, dormía por las mañanas y vivía por las noches. Cómo yo con la Copa América, vamos. Siempre aparecía en gayumbos, con la cara hecha un asco y los ojos a punto de reventar. Cogía su móvil, respondía los 20.000 whatssaps pendientes -y dejaba 20.000 más para más tarde-, cogía el ordenador y se ponía a leer artículos sin parar. Quizá fueran las 15 h, pero él no tenía hambre, nunca. Hasta que le ponía un plato de macarrones a la carbonara en la mesa. Entonces engullía como si de un pato se tratara.

Luego se tiraba en el sofá y se quedaba viendo Zapeando mientras trataba de responder los 20.000 whatssaps de antes. A veces, se iba al aseo, y tenía miedo de que nunca jamás volviera. Si nos teníamos que ir a un sitio, la palabra 'ducha' se convertía en 'interminable'.  Por la noche, como digo, había que vivir. Salir de fiesta, gastarse un dineral en pubs y taxis. O sino, todo lo contrario: apagar todas las luces y ver capítulos de Juego de Tronos como salvajes.

A mi compañero le encantaba la televisión. O los documentales. O ver películas a destajo.  o vídeos de goles. Y leer artículos científicos o de curiosidades. Le molaba fumar cachimba, beber tinto de verano, comer hamburguesas -la Monster- cuando estoy a dieta y, entre él y José, acabar con todas las existencias de leche en el piso. No era un tipo sucio, pero nunca supo poner el lavavajillas, y creo que tampoco la lavadora. Se planchó una camisa en hora y media, eso sí.

De mi compañero de piso conocía muchas cosas. Llevamos juntos ocho años, joder. Para mí es como un hermano. He vivido con él  ocho meses y no he aprendido nada importante de él. Sólo los pequeños detalles. Lo bueno, lo mejor, ya lo conocía. La única diferencia entre hace ocho meses y ahora es que entonces era el tío más afortunado del mundo por vivir con Sergio Berenguer, y ahora, cada día que pasa desde que se fue, siento un vacío imposible de llenar.

La mayor putada de todas en el día de hoy, el día de su cumpleaños, es no poder felicitarle en persona. No poder celebrarlo con él. No poder escribir esto en la pizarra de la pared en lugar de en este blog -aunque se ha librado de leer mi letra infernal-. Sólo espero que pase un día genial, como él sólo sabe, porque se merece todo lo bueno de este mundo. Porque aunque ya no sea mi compañero de piso, siempre será compañero de vida. Siempre.

lunes, 15 de junio de 2015

¡Qué difícil es adelgazar en Madrid!




Es muy difícil adelgazar en Madrid. Ya de por sí es una tarea complicada en cualquier parte del mundo, pero en la capital española te encuentras el triple de obstáculos que en ningún otro sitio. Por lo menos yo. Y os voy a explicar por qué.

1. Madrid es una ciudad preciosa. Y hay que aprovechar el tiempo en ella. Desde que estoy aquí el aburrimiento ha desaparecido de mi vida. Y eso limita las horas para hacer deporte. Cuando iba al Máster, llegaba a casa casi a las 16 h, comía y no hacía la digestión hasta cuatro horas después. Entonces ya había algún partido que ver o alguna quedada importante. Y en invierno, un frío de cojones. Ahora, hasta que empiece las prácticas, tengo un poquitín más de tiempo, pero quizá no el suficiente.

2. En Callosa había unas facilidades inmensas para correr. Sólo había que bajar las escaleras y salir en dirección a la huerta. Aquí, hay que coger el metro para correr en un parque o hacerlo directamente en la calle, parando en semáforos una y otra vez. Es un poco coñazo.

3. Los que me conocen saben que adoro comer. Es uno de los grandes placeres de esta vida, y en Madrid la variedad es maravillosa. Ya he probado decenas de bares y restaurantes, y he disfrutado como un niño tapeando por el centro. Lamentablemente, quizá como más de lo que debería. Y es muy difícil comer menos si tienes el McDonalds, el TGB, el Burguer King y el Telepizza tan cerca. Si tienes dos compañeros de piso que tienen fritanga en las venas. Si existen sitios como el Tigre para ponerte las botas por dos duros. Y si estás deseando que lleguen cumpleaños, comuniones y bodas para atiborrarte. Así no se puede.

4. El estrés me da hambre. Los nervios me dan hambre. Tener que hacer cosas me da hambre. En realidad, tengo hambre casi las 24 horas del día. Y es difícil saciar el apetito. En Callosa, a veces, conseguía domarlo bebiendo agua como un condenando, pero aquí sólo tenemos del grifo y si no está fría sabe a rayos.

¿Cómo remediar todo eso? La única manera es con fuerza de voluntad. Me voy a proponer perder peso, no porque quiera ir a la playa y enseñar algo que no sea una barriga cervecera, sino porque quiero verme bien, sentirme ágil y llevar una vida bastante más sana de la que llevo.

Por eso, voy a seguir un plan específico -ideado por mí, paso de pagar dietistas- que publicaré en el blog por si alguien lo lee y puede recriminarme que no lo estoy cumpliendo. Estos son los objetivos:

1. Correr 3 días a la semana.
2. Hacer abdominales todos los días.
3. Comer menos y variedad. Capricho: un día a la semana. Chocolate: un día a la semana.

Día 1: 78,1 kg
Día 2
Día 3
Día 4
Día 5
Día 6
Día 7

Semana 2

Día 8
Día 9
Día 10
Día 11
Día 12
Día 13
Día 14

Semana 3

Día 15
Día 16
Día 17
Día 18
Día 19
Día 20
Día 21




* En azul, días que me voy a correr.
* En rojo, capricho


sábado, 7 de febrero de 2015

El viento sopla a favor

Ha arrancado muy bien el año. Vaya que sí. Con mi gente, en Madrid, en una Nochevieja mágica. Con grandes reencuentros en Callosa. Con una deliciosa fiesta de Roscón de Reyes. Con un cumpleaños sensacional en Elda. Y con una vuelta a casa, a la Castellana, cargada de grandes momentos.


En estos 25 días he hecho muchas cosas. He donado sangre, he ido a ver un Real Madrid-Atlético con mis tíos, he ido a jugar a fútbol con los de mi clase, he descubierto el llamado 'tercer tiempo', me he hinchado a comer en el Tommy Mels de la Vaguada, me he comprado unas zapatillas de lobo, he visto nevar, he salido en los Informativos de Telecinco, he trasnochado para ver el Sudamericano sub-20, he conocido a Paco Jémez, me he comido un menú con paella y codillo a la gallega, he ido al cine a ver la Teoría del Todo, he descubierto que me sale de maravilla el pavo en salsa y que es muy fácil hacer mi salsa favorita, a la pimienta; he ido a la rotativa donde imprimen MARCA, he visto cómo el Villarreal se clasificaba por primera vez en su historia a semifinales de Copa, he descubierto un buen restaurante chino, me he emborrachado con Esteban en el Mercado Provenzal, he disfrutado de una de las mejores Superbowls de la historia, he asistido a un acto único gracias a 'Patrocínalos', me he dado cuenta de que voy por buen camino, he vuelto al Bernabéu gracias a Sergio y he encontrado unas de las mejores croquetas que probé en mi vida. Visite cualquier Rodilla de Madrid.

Ahora estoy de vuelta a casa por el cumple de mi hermana y porque esta misma noche me voy a Sierra Nevada a hacer snow -para que me entendáis, a darme porrazos- y a Granada de tapeo y cañeo. Sí, la vida, últimamente, me sonríe. Y no sería posible sin esa gente que te apoya, que es capaz de demostrártelo con un tesoro que nunca olvidaré. Eso ha sido lo mejor de estos últimos 25 días, lo mejor que me han hecho, creo yo, en toda mi vida. Esas son las cosas que te hacen seguir adelante. Sopla el viento a favor. Hay que aprovecharlo.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

El misterio del paquete




Sábado 13 de diciembre, hora intempestiva: Descubrimos una página web llamada 'La Tostadora' en la que venden todas las camisetas que te puedas imaginar. Por fin encuentro una de Sum 41 y otra de CCAVM. Las pido de inmediato. Con un pago adicional de cuatro euros para que llegue de urgencia, por supuesto. Me dicen que estará aquí el martes.

Lunes, 15 de diciembre, 21:37 h. Me informan vía sms que el pedido va a llegar exactamente entre las 12:17 y las 14:37. Joder, que escrupulosos. Recuerdo que yo en esas horas estaré en clase, así que aviso a José de que esté atento al timbre y recoja el paquete.

Martes, 16 de diciembre, 11:23 h. No me fio un pelo y vuelvo a avisar a José por Whatssap de que esté atento al timbre. Le digo también que si se va antes de que llegue, despierte a Sergio, para que también esté atento.

Martes, 16 de diciembre, 15:17 h. Llego a casa y pregunto a Sergio por el paquete. No ha llegado. Le interrogo ante la posibilidad de haber estado durmiendo, duchándose o haciendo sus necesidades, mayores excusas para no oír el timbre. Me dice que no, que ha estado atento. Y José, se supone que también.

Martes, 16 de diciembre, 17:05 h. Llamo a Orange porque no funciona Internet y me gustaría ver el estado del pedido en un enlace que me pasó 'La Tostadora' por correo electrónico. Tras dar tres DNIs diferentes, el operador me dice que nos han cortado la línea porque no hemos pagado el mes de noviembre ni, evidentemente, el mes de diciembre. Me ponen música y al rato, una chica me pide los datos de una tarjeta para abonar la factura. Después, me informan de que se restablecerá la línea en 24 horas como máximo. Joder, tardan diez segundos en efectuar el cobro pero un día entero en volver a poner Internet. Fuck.

Martes, 16 de diciembre, 17:18 h. El caso es que yo no recordaba ninguna carta de Orange con factura. Busco entre los cajones del papeleo y nada. Bajo al buzón y nada, solo panfletos de publicidad. Me fijo en que la portería está encendida, pero el portero no está. No le he visto en todo el día.

Martes, 16 de diciembre, 17:32 h. Con los datos del móvil, consigo meterme al enlace del correo electrónico para ver el estado de mi pedido. Pone 'ENTREGADO'. No puede ser. ¿Entregado a quién? Si José no lo ha recibido ni Sergio tampoco, solo puede ser el portero. Al rellenar los campos para el pedido, puse en observaciones que si no había gente en casa, que entregaran el paquete al portero. La hora de entrega (13:17 h) coincide con el tramo que especificaban en el sms. Sospechoso.

Martes, 16 de diciembre, 18:35 h. Espero un poco y bajo a la portería, seguro que lo ha recibido él, pienso. La luz sigue encendida, pero el portero sigue sin aparecer. Espero unos cinco minutos. Subo. Antes de entrar a casa, me quedo escuchando el rellano de la escalera por si le oigo recoger bolsas de basura -como siempre sobre esa hora-. No se oye ni una puñetera mosca.

Martes, 16 de diciembre, 19:00 h. Vuelvo a bajar. Sigue sin estar. Espero más tiempo, pero nada. Veo a un señor barriendo el suelo, le pregunto y me dice: “Estará recogiendo las basuras”. Negativo. Subo y busco de nuevo el estado del pedido en el móvil. Veo el icono de un .jpg. Pincho y me encuentro el recibo firmado por un tal J.C Martín. ¿Pero qué coño?

Martes, 16 de diciembre, 19:43 h. Vuelvo a bajar, porque creo que el portero se va sobre las 20 h a casa. La portería sigue encendida, pero el portero sigue sin aparecer. Ahora me siento en las escaleras junto a la portería a esperar. No me iré sin respuestas, pienso. Descubro que tenemos más vecinos de los que pensaba -incluso jóvenes-. Al rato, un señor baja la basura al contenedor y me pregunta: “¿Es que hoy no ha venido el portero?”. Pues eso parece, amigo. Aunque, al rato, escucho un ruido de contenedores. Otro hombre mayor va arrastrándolos hacia la puerta. Le pregunto por el portero. Me dice que no ha podido venir esta tarde, que tenía médico. Le pregunto si se llama Juan Carlos, o José Carlos -por las siglas J.C de la firma del recibo-. Me dice que sí (¡¡UN MISTERIO DESCUBIERTO!!). Le digo que a él le han entregado el paquete, y se presta a buscarlo en su portería y en un pequeño almacén. Vemos un paquete, y me emociono, pero es para una tal Teresa no se qué. No lo encuentra. Me hundo.

Martes, 16 de diciembre, 20:38 h. Divago sobre varias cuestiones. ¿Por qué le han entregado el paquete al portero si José y Sergio estaban en casa? ¿Por qué el portero no ha dejado el paquete en la portería o en el almacén? ¿Para qué cojones pago 4 euros de más si no lo recibo “urgentemente”? Y más importante... ¿Dónde coño está el paquete?

Miércoles, 17 de diciembre, 9:25 h. Sin que sirva de precedente, me he despertado antes para bajar y pillar in fraganti al portero. Pero no. Por enésima vez, la portería sigue con la luz encendida, pero el portero, NO ESTÁ. Como novedad, hay un cubo de fregar del que sale humo (?) No me he acercado mucho por si era ácido clorhídrico.

Miércoles, 17 de diciembre, 12:12 h. En clase, le hablo por whatsapp a José para ver si está despierto y que baje a ver si está el portero. Negativo. El cabrón todavía está sobando. A Sergio ni le pregunto.

Miércoles, 17 de diciembre, 13:02 h. José da señales de vida. Le digo que baje a ver si el portero tiene el paquete. Catorce minutos después, me confirma que YA TIENE EL PAQUETE (suenan campanas y voces celestiales).

Miércoles, 17 de diciembre, 15:20 h. Llego a casa. En realidad no es un paquete, más bien es una bolsa cerrada por ambos lados. La abro. Dentro de una de las camisetas encuentro una piruleta y un caramelo. Me pruebo las dos. Perfectas. Sensacionales. Le pregunto a José donde tenía el portero el paquete. Me dice que en el almacén junto al ascensor. No puede ser. Allí miré con el hombre que limpiaba la tarde anterior. ¿Acaso se lo llevó a casa y lo puso ahí esta misma mañana? ¿Con qué objetivo? ¿Pondría él la piruleta y el caramelo entre las camisetas para drogarnos/envenenarnos? Aquí algo huele muy mal. Pero jamás se me ha resistido un dulce, así que me arriesgaré.


miércoles, 15 de octubre de 2014

Transformación




Bueno, hoy he cumplido 14 días desde la operación. En las dos últimas semanas he salido a la calle dos veces. He tenido que estar en reposo mucho tiempo, tirado en el sofá casi sin poder moverme. Me dolía hasta para alargar la mano para coger el mando. La televisión casi encendida las veinticuatro horas. El pelo, sin cortar desde julio, creciendo a pasos agigantados. La barba cubriendo las mejillas hasta parecer la de un vagabundo. Las piernas se me agarrotaron de no usarlas. No negaré que mi aspecto llegó a ser uraño y demacrado. Mi abuela se asustó el sábado cuando me vio. Mis amigos me repitieron una y otra vez que me quitara lo que parecía ser un tejón en la cabeza. Llegaron a preguntarme si iba a protagonizar la próxima película de Lobezno. Mi madre, única defensora de mi melena, acabó hoy mismo rindiéndose a la evidencia. Y esta mañana, en Carmelo Hombres, por fin me han exorcizado. Ojo: este mediodía, mis primos no me han reconocido. Decían que me parecía al primo David.

PD: Siempre he querido hacer esto del antes y del después. MOLA.


martes, 30 de septiembre de 2014

Nuestro sitio


Hoy, esta vacío. Pero en unos días...

Será nuestro lugar sagrado. El sitio donde estirar las piernas. Donde relajarse. Donde desayunar, almorzar, merendar o cenar. Donde tomar unas birras. Donde pasar el rato. Donde ver la Champions. Donde reencontrarnos tras un día agotador. Donde sentirnos libres. Donde vivir la experiencia de nuestras vidas.

Sí, hoy este sofá está vacío. Pero muy pronto se llenará de grandes recuerdos.

#YaQuedaMenos :)

sábado, 28 de junio de 2014

Lo de todos los veranos


El dilema de todos los veranos. Ayer acabé mi último examen y en lo único en lo que pienso es que vacaciones, lo que se dice vacaciones, no voy a tener. Porque me meto en todos los fregados, porque trato de hacer una y mil cosas, y cuando me doy cuenta, ya ha acabado el verano otra vez.

Voy a tratar de organizarme un poco poniendo aquí las fechas y las cosas que quiero/tengo que hacer.

- Del 28 al 13 de julio: MUNDIAL. Desde los octavos hasta la final, hay que ver todos los partidos, hacer todas las crónicas y terminar el especial resumen con Aitor.

- 4 de julio: Graduación. Se acaba una era. Será un día inolvidable, con cena y fiesta incluida. El día 5, que seguramente será un horrible día de resaca, debería ir dentro del pack.

- 7 de julio: Seguramente ese día tendré que ir a la Universidad a entregar el TFG con las correcciones de mis tutores. Y todavía no he empezado. El lunes 30 habrá que ponerse a ello.

- 19-20 de julio: Torneo 24 horas Fútbol Sala 'Córrete la Banda'. Una muerte segura, si nos atenemos a la experiencia del año pasado.

- 24 de julio: Examen del B1 de inglés, en Elche. A partir del lunes 30 de junio tendré que ponerme también a tope para llegar con opciones de aprobar. Lunes, martes y jueves a las 9:30, academia.

- 25 o 26 de julio al 3 de agosto: Viaje a Inglaterra.

- Del 11 al 16 de agosto: Fiestas de Callosa, con todo lo que ello significa.

Y entre todo eso, habrá que estudiar Derecho -examen en septiembre-, preparar las cosas para ir a Madrid, leer libros, seguir viendo series y pelis, y no perder la vista a la confección de los equipos para la próxima temporada, además de querer leer un libro sobre Historia del Fútbol y los reglamentos de la FIFA y la RFEF. Bueno, y en septiembre, queremos hacer un viaje -Camino de Santiago, Interrail, lo que se pueda- y quizá vayamos también a la Feria de Albacete.

Pero ya os digo, esto es lo de todos los veranos. A intentar administrar lo que se nos viene encima.

viernes, 28 de febrero de 2014

La mejor persona del mundo




Escribí hace unos cuatro años un libro autobiográfico de más de seiscientas páginas, que cuando lo leo me doy cuenta de lo estúpido y patético que era, pero me sirve también para comprobar lo que tenía y ahora no tengo, y viceversa. Es increíble, porque hay muchos sentimientos que ahora se han evaporado completamente, y pensamientos que creías tener y ahora son solo hojas de papel encuadernadas, encerradas en el canapé de tu cama. 

Sin embargo, hay cosas que no cambian. Allá por 2010, yo era una persona muy sentimental. Quería expresar amor y amistad por los cuatro costados, quería hacer que la gente de mi alrededor se sintiera siempre a gusto y feliz. Porque me lo habían dado todo, yo era un chico que no tenía ni idea de lo que era la vida, ni estar unido a alguien, ni era capaz de querer al prójimo de una forma tan especial.

Mi vida cambió el día que conocí a Sara. El día que me atreví a hablarle por messenger, después de haberla visto cientos de veces de camino a casa paseando al perro. A veces nos mirábamos, como diciendo: "Te conozco, estoy hasta el moño de verte todos los días" pero daba la sensación -por lo menos a mi- de que cuando uno de los dos no aparecía en esa misma calle, alrededor de las dos menos cuarto, no era un día normal.

Ojalá pudiera volver al pasado y chocarle los cinco a mi antiguo 'yo', ese que quiso conocer a esa persona tan especial. Porque entonces descubrí lo que se puede querer a una persona. Lo que es preocuparte por alguien, querer que sea feliz, no poder estar un día sin saber si está bien o mal. Necesitar hablar con ella para seguir viviendo. Todos los problemas, inquietudes o depresiones que haya podido tener en los peores años de la adolescencia, se convirtieron en pasajeros gracias a ella. Creo que no he conocido a nadie que consiga, como ella, convertir un día gris en un día soleado.

Por eso siempre me acuerdo de cómo le decía, una y otra vez, hace años, que era la mejor persona del mundo. ¿Se puede soltar algo así, sin más, sin pensarlo? Por supuesto. Estoy seguro de que muchos lo hacen. Está claro que no puedes conocer a los más de siete mil millones de habitantes que pueblan este planeta, decir que alguien es la 'mejor persona del mundo' es una exageración, una frase hecha. La dices cuando tu pareja te lleva el desayuno a la cama, cuando un amigo te saca de un aprieto, cuando un compañero de trabajo te cambia el turno... 

Pero yo a Sara se lo decía con todo el corazón. Es difícil ser la mejor persona del mundo, incluso de mi mundo. A lo largo de tu vida conoces  a personas maravillosas, que estarías dispuesto a darlo todo por ellas porque te hacen feliz cada segundo. Pero yo no he conocido a nadie como Sara. Se lo dije cientos de veces, ella, como siempre, me decía que no, que no era posible.

Y han pasado muchos años. Obviamente nos hemos distanciado. Hemos pasado de hablar todos los días y necesitarnos el uno del otro, a charlar esporádicamente, en muchas ocasiones de asuntos menores. Quizá sea la madurez, la universidad, los caminos distintos, los tiempos cambian... Lo que sea. Sin embargo, la amistad permanece. Para toda la vida.

Hace unos años, salía de un ciber en busca de mi bicicleta, encadenada en una farola de la esquina. Cuando llegué, encontré que me la habían robado. Sólo quedaba uno de los extremos del candado roto. Era el día de mi cumpleaños y yo estaba destrozado. Entonces fui a la puerta de casa de Sara, y me dio una sorpresa increíble. Se me olvidó mi bici, mi frustración, todo. Entonces entendí que no conocería a nadie igual.

Hoy me lo ha recordado. Diecisiete días después de mi cumpleaños, se ha presentado con su coche, lo ha aparcado junto a un parque y me ha regalado una caja de galletas. No una cualquiera. Una caja de galletas que nos une: el icono de Messenger, la palabra 'Córdoba' -cosas nuestras-, el crucero que disfrutamos juntos... incluso una en la que aparezco yo, con el uniforme del Colegio de la Purísima, y ella, paseando al perro, como aquellas primeras veces en la que nos mirábamos y no nos podíamos imaginar que en el futuro seríamos lo que ahora somos.

Por eso hoy, 28 de febrero de 2014, sigo pensando que Sara es la mejor persona del mundo. Al menos de mi mundo. Porque los años pasan, el tiempo nos maltrata y las distancias nos ahogan, pero habría que ser muy gilipollas para dejar escapar a una persona tan especial. La mejor persona del mundo.


martes, 31 de diciembre de 2013

¡Adiós 2013!

2013 es el año en el que me vida cambió completamente. Comprendí lo que es el trabajo duro, sin a penas recompensa. Que hay que esforzarse mucho para sacar algo adelante, y no tratar de recibir demasiado a cambio. Lo que construimos con CDS Noticias hoy es una realidad. No da para comer, ni siquiera para salir los fines de semana, pero la satisfacción  de estar ayudando a tanta gente a estar informado de lo que pasa en Callosa es muy gratificante. Aunque no sé si será suficiente para el futuro.



2013 ha sido un año muy cargado de experiencias. Un año en el que por fin aprobé estadística, en el que viajé con mi familia a una ciudad fantástica como Toledo, en el que disfruté de un festival por todo lo alto con el "Arenal Sound" y me lo pasé en grande en las Fallas de Valencia. En 2013 volví a ver en directo a Raúl marcando en el Santiago Bernabéu. Y volví a sentir el mismo deseo de vivir en una ciudad de la riqueza de Madrid.

En 2013 volví a disfrutar con mis compañeros de ¡Córrete la Banda! en la aventura de Radio UMH, con disfraces, canciones, entrevistas a protagonistas de lujo, rodearse de los mejores periodistas del momento, celebraciones de torneos y partidos benéficos... ¡Hasta un programa en directo para nuestros conciudadanos! Sin duda, de las mejores experiencias del año.

En 2013 vi como el Elche ascendía a Primera División, y hacerme así abonado de un club por primera vez en mi vida.Visité las Cortes Valencianas, vi a la sub 21 en Murcia, descubrí los secretos del Museo del Prado. Me divertí como nunca me he divertido con las mejores personas que conozco, ya fuera en casa hinchándonos a cervezas, o en cumpleaños, o en "Paellas". Cumplí un sueño: ver un concierto de Melendi, algo que nunca olvidaré y siempre agradeceré la compañía de mis amigos en aquel maravilloso día en la Plaza de Toros de Murcia.

En 2013 he visto -me da miedo decirlo- 191 películas, algunas espectaculares; y series que me han dejado secuelas muy profundas, como 'Entourage', 'Hispania' o 'Juego de Tronos'. He leído 16 libros, y me avergüenzo de ello porque podría y debería haber leído más. He completado 19 retos de los 40 que me había propuesto, cosa de la que también me avergüenzo y que espero cambiar al año que viene, lo prometo.

2013 es un año que empezó en casa de un amigo en Torrevieja, escuchando el romper de las olas de la Playa de los Locos; y terminará en una casa rural, en medio de lo desconocido, en algún lugar de Castilla la Mancha, con muchas de las personas con la que quiero estar.

Y aquí estoy, a falta de unos minutos para salir a Ossa de Montiel, un pueblecito de Albacete en el que brindaremos por última vez por lo que dejamos y por lo que está por llegar. Si tenemos una visión optimista del futuro, estoy seguro de que llegarán muchas más cosas buenas que malas. En una balanza, lo bueno siempre debe vencer a lo malo. SIEMPRE.

¡FELIZ 2014!


sábado, 28 de diciembre de 2013

Seis años de 'excursiones comeboyeras'

Por favor, que tradiciones como estas nunca se pierdan. Todos los años, desde 2008, nos juntamos los de siempre -a veces más, a veces menos- para ir a Alicante el Día de los Inocentes. Comer porras con chocolate, ir al Fnac, al Ale-Hop, a la Casa del Libro -donde me tiro dos horas para seleccionar mis compras- y a gastarle, como siempre, la misma inocentada a los dependientes del Corte Inglés: "Hola, queremos un traje para la boda de nuestro primo, que se casa". Por un día, nos sentimos elegantes, aunque sea en un probador, nos hacemos las fotos y nos vamos no sin decirle al dependiente que "me gusta, pero tengo que preguntarle a mi madre".


Ya son seis años. Se dice pronto. Y esta foto refleja exactamente que, por mucho que pase el tiempo, hay cosas que todavía perduran. Por muchas más 'excursiones comeboyeras'.



miércoles, 4 de diciembre de 2013

¿Un respiro?



Da la casualidad de que en los días en los que no voy a la Universidad y parece que voy a tener un respiro, resulta todo lo contrario. El tiempo se acorta y las cosas por hacer se amontonan mientras surgen cada vez más y más. Esta mañana he hecho una entrevista de casi dos horas, luego he ido a la Cooperativa Eléctrica, a echar gasolina, al Dermatólogo -y resulta que el doctor estaba en Bulgaria-, al Ociopía y de vuelta a casa. Y por la tarde, trabajo intensivo con los comercios de CDS Noticias. Llegas a casa y en mi cabeza no deja de dar golpes la palabra 'RESPONSABILIDAD', esa que me lleva dando la vara desde hace un tiempo. Y piensas que el respiro no llega hasta que decides tirarte en la cama a ver la película de cada noche. Hoy, "Historia de un crimen". A ver qué tal.

PD: El lunes fue un día horrible, pero una vez más el programa de radio me iluminó la cara, y la comida en el "Brasa y Leña" me hizo disfrutar como un niño pequeño.

PD2: Pensaba afeitarme uno de estos días, pero el destino ha querido que me encuentre con estas 10 razones por las que no debería hacerlo. La mayoría son de chorra, pero la nº 7 pesa por encima de todas. No me afeito.

PD3: La foto es con Samuel en el Esperanza Lag de Elche. Invitados de lujo hace unas semanas.


sábado, 23 de noviembre de 2013

Emociones

Tantas emociones en un día acaban por volverte loco. No sé qué diablos pasa en el cerebro cuando se juntan tantos sentimientos, y todos tan diversos, en menos de 24 horas. No sé qué es peor, si esto o el estrés. La cabeza me va a estallar de un momento a otro.



El día 22 de noviembre de 2013 puede parecer un día como otro cualquiera, pero no. Ayer, CDS Noticias cumplía un año. Y estuve pensando mucho en ello. En lo necesario de tener un medio en Callosa y al mismo tiempo sentirme tan explotado y tan poco agradecido. En lo que ha cambiado mi vida desde que decidí informar de todo lo que pasa en mi ciudad de forma prácticamente desinteresada. Últimamente lo pienso mucho, pero en las últimas semanas este hecho me funde a más y más golpes.

Ese mismo día, tuvimos programa de radio, y no uno cualquiera: entrevista a Melani Costa, una de las deportistas más prometedoras de España. Y después, la oportunidad de nuestra vida, que todavía no puedo revelar. Ayer me entraban ganas de darme cucos contra la pared de sólo pensarlo. 

Si a eso le sumas que ayer murió la hermanastra de un amigo -14 años tenía-, noticia que todavía retumbaba en nuestros oídos mientras organizábamos un partido benéfico para Samuel, y mientras quedaba por primera vez con una de las mejores personas que he conocido y que llevaba sin ver desde agosto...

Después de todo esto, ¿cómo se consigue enfocarlo todo a una sola cosa? Imposible. La cabeza te echa humo, y es entonces cuando te das cuenta de que todo tiene trascendencia: el examen de Diseño Periodístico que vas a hacer dentro de una semana, el máster que vas a hacer en Madrid dentro de un año -porque te lo recuerdan llamándote por teléfono-, la película que has visto por la noche y te ha conmovido, el gesto de Cristiano Ronaldo hacia los donantes de médula... 

Y ya, al final del día, cuando los ojos comienzan a cerrarse después de reír con dos de los mejores capítulos de la historia de CCAVM, te inunda la sensación de que has pasado un día lleno de experiencias, que en mayor parte han sido gratificantes, pero que finaliza con un sabor amargo, como si te faltara algo. Como si ese día tan especial, al haberlo tachado en el calendario, hubiera desaparecido ya para siempre.

PD: Ayer por la noche vi en Facebook la foto que ilustra esta entrada y me impactó. Nuestro cerebro es un verdadero misterio, una caja llena de sorpresas que puede explotar en cualquier momento.



lunes, 22 de julio de 2013

¡FELIZ ARDYVERSARIO!

Las modas son eso, modas. A los niños bien les da por jugar a la peonza y a la semana siguiente a las cartas de fútbol, o bien todos se pelan igual que Neymar o se hacen el tatuaje de su actor favorito. Muchos se visten con ropa "cool" para cambiar en un mes al estilo "hipster". De fumar cachimba a hacer apuestas. De ponerse gomina a raparse al cero. De ver "Juego de Tronos" a engancharse a "Un príncipe para Corina".

Las modas son totalmente efímeras. Toda moda sustituye a la anterior. También pasa con las palabras consideradas como una "jerga" dentro de ciertos grupos. Se pasa del "Qué pasa, tronco", al "Chacho, tío", así hasta que todos quedan completamente desfasados. Sin embargo, hay palabras que quedan por siempre para la posteridad. Son las palabras que identifican a un grupo por sí mismo, y que bien podrían formar parte de nuestro pequeño diccionario. Nosotros, mi grupo de amigos, tenemos una que dura ya tres años y que la seguimos utilizando para casi todo. Es nuestra seña de identidad. "ARDYYY" lleva con nosotros desde aquel verano de 2010 y hoy cumple su tercer aniversario más vivo que nunca.



¿Qué significa "ARDYYY"? Sólo lo sabemos unos pocos, pero nos basta. Ya intentamos difundirla a todo el mundo, incluso nos hicimos camisetas para las fiestas de nuestro pueblo con la intención de que todo el mundo conociera nuestra palabra. Muchos se quedaron con ella, y todavía hoy la siguen diciendo, pero el núcleo central de esta palabra sigue estando en nuestro grupo, que la decimos día tras días casi sin pensar en lo que decimos.

Incluso elaboramos una página en Tuenti, con sus usos y reglas, a la que llegaron a inscribirse 248 personas. La definición que dábamos entonces era la siguiente: "Dícese de aquella palabra que carece de significado real, pero que llena de alegría y emoción al que la nombra, y al que la escucha, es decir, al emisor y al receptor/es".

Esta palabra significa mucho para mí, porque cada vez que la escuche en mi cabeza, dentro de 15 o 20 años, sabré que era una especia de código que teníamos mis amigos y yo hace tanto tiempo... Brindo por muchos más "ARDYVERSARIOS" y muchas más alegrías junto a esta gente.




jueves, 18 de julio de 2013

Nostalgia veraniega

Mis veranos cambiaron hace tiempo, pero no de forma tan radical. En los últimos años mi periodo vacacional ha sido trastocado a raíz de varias cosas fundamentales: 1. Que mis amigos están en Callosa de Segura, y no en Torrevieja. 2. Que la playa ya no me atrae tanto como antes. 3. Que necesito un ordenador con Internet mínimo 12 horas al día para -podría decir muchos verbos pero me quedo con uno- trabajar. Y 4. Porque he comprendido que vivir solo en mi casa es, en muchas ocasiones, la gloria bendita.


Sin embargo, a veces se echa mucho de menos aquello de salir al balcón y sentir la brisa del mar. Lo de bajar todos los días a la playa, casi sin excepción, aunque hubiera bandera roja -entonces era divertido-. Lo de disfrutar de los amigos veraniegos, esos que no ves en todo el año y que ahora sólo ves dos o tres veces, o incluso ninguna. Lo de estar los tres meses de verano en Torrevieja, desde el día después de recoger las notas hasta la primera o segunda semana de septiembre. Entonces daba gusto ver cómo los fines de semana llegaban cientos de callosinos a la playa, a los pubs... y tú te sentías como un anfitrión. Como diciendo: "Yo paso aquí los siete días a la semana, te enseñaré como funciona todo esto".

La sensación de no tener absolutamente nada que hacer. Eso desembocaba en muchas ocasiones en el aburrimiento -algo muy desagradable, por cierto-, pero hace tiempo que no disfruto de no tener una preocupación en mi cabeza. Siempre estoy atado a hacer algo. Si termino una cosa, siento que debo hacer otra. Quizás estoy recuperando ahora todo el tiempo que perdí en aquellos veranos. Pero en cierto sentido, los sigo echando de menos. Y un poco de nostalgia a veces viene bien. A veces.