No señores, no se ha acabado el mundo. Hemos sobrevivido al año 2012. Sin embargo, la profecía de los mayas sigue vigente. El 21 de diciembre acabó una Era y empezó otra, la Era del Conocimiento y la Sabiduría. Esta Era da paso a una purificación absoluta en la humanidad, por el bien de nuestro querido planeta y ser vivo, la Tierra. Podríamos estar hablando de otro Apocalipsis. Las profecías mayas son infalibles, por lo tanto es más que probable que los próximos años sean los últimos de tu existencia. Y en este blog vamos a disfrutarlos al máximo ;)
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sábado, 7 de febrero de 2015

El viento sopla a favor

Ha arrancado muy bien el año. Vaya que sí. Con mi gente, en Madrid, en una Nochevieja mágica. Con grandes reencuentros en Callosa. Con una deliciosa fiesta de Roscón de Reyes. Con un cumpleaños sensacional en Elda. Y con una vuelta a casa, a la Castellana, cargada de grandes momentos.


En estos 25 días he hecho muchas cosas. He donado sangre, he ido a ver un Real Madrid-Atlético con mis tíos, he ido a jugar a fútbol con los de mi clase, he descubierto el llamado 'tercer tiempo', me he hinchado a comer en el Tommy Mels de la Vaguada, me he comprado unas zapatillas de lobo, he visto nevar, he salido en los Informativos de Telecinco, he trasnochado para ver el Sudamericano sub-20, he conocido a Paco Jémez, me he comido un menú con paella y codillo a la gallega, he ido al cine a ver la Teoría del Todo, he descubierto que me sale de maravilla el pavo en salsa y que es muy fácil hacer mi salsa favorita, a la pimienta; he ido a la rotativa donde imprimen MARCA, he visto cómo el Villarreal se clasificaba por primera vez en su historia a semifinales de Copa, he descubierto un buen restaurante chino, me he emborrachado con Esteban en el Mercado Provenzal, he disfrutado de una de las mejores Superbowls de la historia, he asistido a un acto único gracias a 'Patrocínalos', me he dado cuenta de que voy por buen camino, he vuelto al Bernabéu gracias a Sergio y he encontrado unas de las mejores croquetas que probé en mi vida. Visite cualquier Rodilla de Madrid.

Ahora estoy de vuelta a casa por el cumple de mi hermana y porque esta misma noche me voy a Sierra Nevada a hacer snow -para que me entendáis, a darme porrazos- y a Granada de tapeo y cañeo. Sí, la vida, últimamente, me sonríe. Y no sería posible sin esa gente que te apoya, que es capaz de demostrártelo con un tesoro que nunca olvidaré. Eso ha sido lo mejor de estos últimos 25 días, lo mejor que me han hecho, creo yo, en toda mi vida. Esas son las cosas que te hacen seguir adelante. Sopla el viento a favor. Hay que aprovecharlo.

viernes, 30 de enero de 2015

Tres Callosinos en la Castellana 1x09

Tenemos nuevo inquilino en la Castellana. Va a enseñar a hacer snow a David. Y lo peor es que va a hacer un vídeo con las hostias que me voy a dar. ADV.






lunes, 19 de enero de 2015

Tres callosinos en la Castellana 1x08


Para tres callosinos en Madrid, asomarse de repente por la ventana y ver NIEVE es lo mismo que contemplar unicornios pastando en la huerta. Somos grandes privilegiados.




sábado, 17 de enero de 2015

Podemos cambiar el mundo


Cada año nuevo, miles y millones de personas se marcan propósitos para cumplirlos antes de que comience el siguiente. La mayoría son simples: perder peso, dejar de fumar, estudiar más, encontrar trabajo. Yo, desde hace unos cuatro años, trato de marcarme entre 30-40 retos para acabar cumpliendo poco más de la mitad, aunque he de reconocer que me siento orgulloso de ello.

Sin embargo, muchos de esos retos estaban relacionados entre sí, y algunas veces no podía controlarlos dadas sus dimensiones. Llegábamos a septiembre y me daba cuenta de que mientras estudiaba Derecho como si no hubiera un mañana para acabar la carrera, era imposible al mismo tiempo escribir todos los artículos que hubiera querido. Que estando en Madrid es muy difícil subir al refugio de la Sierra de Callosa una vez al mes. Y que no puedes optar a leer 30 libros en un año si a mediados de agosto solo llevas ocho.

Así que este año no he elaborado una lista de retos. Ni de propósitos. Pero sigo queriendo hacer lo que, en definitiva, estoy haciendo en los últimos cuatro años: quiero sentirme bien conmigo mismo, quiero hacer feliz a los que están a mi alrededor, quiero conocer gente, probar cosas nuevas, viajar, esforzarme al máximo en el duro oficio del periodista, aprender todo lo que esté en mi mano... y sobre todo, aportar mi granito de arena para intentar cambiar el mundo.

Todos nos horrorizamos cuando vemos gente morir en Siria, niños desnutridos en África, vagabundos en las calles de Madrid, ancianos desahuciados, hombres y mujeres enfermos, millones de parados, colectivos marginados, gente deprimida que es incapaz de salir adelante.... Sin embargo, la mayoría pasamos y seguimos haciendo nuestras vidas, la mayoría de veces inconscientemente, igual porque pensamos que no es nuestra guerra o que no podemos hacer absolutamente nada. Pero vaya que si podemos.

El miércoles pasado fui a donar sangre. Siempre que se lo he comentado a algún amigo, éste ha desistido a acompañarme, bien porque tienen "alergia a las agujas", bien porque tienen "cosas que hacer" o bien porque su sangre "seguro que no es compatible". Desde que descubrí lo maravilloso y fácil que es donar, siempre pienso que ojalá pudiera hacerlo una vez a la semana. Solo hay que rellenar un cuestionario, dejar que analicen una gota de sangre de tu dedo, tumbarte en la camilla, soportar un minúsculo pinchazo y esperar unos minutos. TRES VIDAS. Se salvan tres personas gracias a esa acción altruista que tarda poco más de un cuarto de hora y que no tiene absoluto coste. La sangre, en su totalidad, se recupera en dos meses. Y el efecto que produce en el cuerpo, al cabo de 12 horas, es completamente nulo. Es más, después de donar, fui a comprar al supermercado, a retransmitir el Villarreal en el ordenador y a ver partidos del Sudamericano sub-20. Se me olvidó incluso que llevaba un vendaje en el brazo. Los que no donan creo que es, sin duda, por falta de información. Porque creo en las personas y estoy seguro de que para ellos vale la pena un pinchazo insignificante con tal de ayudar a gente que lo necesita.

Todos los días se puede donar. Dejo dos enlaces, uno donde pone los centros de transfusión o los próximos puntos de donación en AlicanteMadrid, pero podéis mirar en otras comunidades.

Sí, somos una simple hormiga en un planeta enorme, y es lógico pensar que las mayores tragedias del mundo son insalvables. Pero si cada hormiga contribuyera con una minúscula labor social, estoy completamente seguro de que este mundo, ahogado por las guerras, la corrupción, los desastres naturales y la discriminación, cada día saldría un poco más a flote. En este blog vamos a luchar por ello. ¿Y tú?

#PodemosCambiarElMundo


viernes, 2 de enero de 2015

Especial Nochevieja: NUEVE Callosinos en la Castellana

El Especial de Nochevieja de NUEVE Callosinos en la Castellana fue un gran éxito y tuvo casi 200 visitas, pero Youtube nos lo ha censurado porque uno de los que salían en el vídeo se arrepintió de aparecer y le importó un carajo el resto. Denunció incluso después de haber cortado su parte. No lo vamos a volver a subir, lo dejamos como contenido extra para quien esté interesado. Pero es, sin duda, una absoluta vergüenza.



miércoles, 31 de diciembre de 2014

El año que cambió mi vida




Fue el año que estrenamos en Ossa de Montiel, un pueblo en medio de la nada.
Fue el año que CDS Noticias organizó una fiesta del Roscón de Reyes.
Fue el año en el que subí DIEZ veces al pico más alto de Callosa.
Fue el año en el que calcamos el capítulo de la Superbowl de 'CCAVM'.
Fue el año en el que dedicamos un programa a las mejores niños del mundo.
Fue el año en el que fuimos en traje a ver un partido del Elche.
Fue el año de nuestras últimas 'Paellas' como universitarios.
Fue el año que celebramos San Patricio como Dios manda.
Fue el año del reencuentro entre los que disfrutamos de un Crucero inolvidable.
Fue el año en el que protagonicé un Corto por primera vez: 'Citas'.
Fue el año en el que viajé a una ciudad fantástica: Montpellier.
Fue el año de mi quinto Bando de la Huerta consecutivo.
Fue el año de las Bodas de ORO de mis queridos abuelos.
Fue el año en el que entrevisté a uno de mis mayores referentes: Julio Maldonado.
Fue el año en el que se me pusieron los pelos de punta con el final de CCAVM.
Fue el año en el que me convertí en Tricampeón de la Peña Comeboyos.
Fue el año en el que ayudamos a promocionar el Power Chair en España.
Fue el año en el que lloramos la vuelta de Samuel a Francia,
Fue el año de la Décima, joder, la Décima.
Fue el año de la despedida de ¡Córrete la Banda!
Fue el año que descubrí las increíbles Fiestas de Elda.
Fue el año de un Mundial de Brasil apasionante.
Fue el año en el que me GRADUÉ EN PERIODISMO.
Fue el año en el que me colé y participé en un Congreso de Radios Universitarias.
Fue el año en el que volví a disfrutar del inglés gracias a Ginés y la academia.
Fue el año en el que pasé diez días fascinantes en Scarborough.
Fue el año en el que visité Anfield Road por primera vez.
Fue el año en el que disfruté mi primer partido en Inglaterra en vivo.
Fue el año en el que organizamos una exitosa carrera de Autos Locos.
Fue otro año de Fiestas de Callosa increíbles.
Fue el año en el que CDS Noticias reventó a visitas y seguidores.
Fue el año en el que me operaron de una hernia en la ingle.
Fue el año en el que descubrí uno de los mejores programas de tv: Zapeando.
Fue el año en el que me fui a VIVIR A MADRID con los mejores compañeros.
Fue el año en el que fue elegido para estudiar el MÁSTER DE MARCA.
Fue el año en el que asistí a la Gala de la Bota de Oro.
Fue el año en el que conocí a Segurola, Cappa, Olga Viza o Pepu Hernández.
Fue el año en el que me emborraché por primera vez en la capital.
Fue el año en el que aprendí a apostar de verdad.
Fue el año en el que fui al Circuito del Jarama y al Vicente Calderón.
Fue el año en el que vi 306 partidos, leí 17 libros y vi 132 películas.
Fue el año en el que descubrí el 'Mercado Provenzal'.
Fue el año en el que empecé a escribir de verdad en Sphera Sports.
Fue el año en el que aprendí a cocinar mis platos favoritos.
Fue el año en el que las Navidades se pasaron más cortas.
Fue el año en el que me comí una pata de lechal yo solo.
Fue el año en el que eché de menos a mucha gente.
Fue el año de la séptima y tradicional Excursión Comeboyera.
Fue el año en el que descubrí que las distancias, a veces, refuerzan amistades.
Fue el año en el que me di cuenta que los sueños se pueden hacer realidad.

2014 fue, simplemente, el año que cambió mi vida.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Adorar la Navidad



Dicen que la Navidad es un producto comercial. Una campaña de El Corte Inglés que empieza en noviembre y acaba en la cuesta de enero. Una excusa para comprar compulsivamente y consumir como si no hubiera un mañana. De derrochar dinero mientras otros mueren de frío bajo los puentes, de relamer los dedos tras pelar decenas de gambas, de reventar las básculas a base de mantecados y polvorones.

Sí, mucha gente odia la Navidad por haberse convertido en un negocio, probablemente uno de los más rentables del mundo. La odian porque piensan que en tiempos de crisis sobra tanto desfase. Se puede prescindir de la lujuria y el desenfreno, dicen. La detestan porque recuerdan tiempos mejores, navidades cargadas de regalos y fiestas sorpresa. La aborrecen porque no pueden soportar ver al prójimo más feliz que una perdiz. O todos mal, o la puta al río.

Sí, la Navidad son luces, escaparates, flashes, cabalgatas, cotillón, Ferrero Rocher y patas de cabrito. Es alcohol, películas Disney, resacas, feria y villancicos. Pero estaríamos muy ciegos si creyésemos que eso es todo. Que la Navidad, a pesar de ser la fiesta más tradicional y estereotipada, se pudiera generalizar así como así. Es imposible.

Cuando era pequeño, disfrutaba de la Navidad con la pasión más increíble del mundo. Montábamos un árbol enorme, un belén espectacular, comíamos turrón cada día, veíamos películas cada noche, y era feliz acurrucado entre mantas. Luego, tiritaba al ver al Cartero Real pasando frente a mí. No dormía la noche de Reyes. Una vez casi me meo encima por no salir de la cama y encontrarme, qué se yo, a Baltasar comiéndose las pastas que le dejábamos en el balcón.

El tiempo arrasa con todo, y ya nada es lo que era. Sin embargo, sigo adorando la Navidad. No por los regalos, el aguinaldo, el turrón, el cordero, la fiesta de Nochevieja o las compras en oferta. Son detalles que adornan un contenido mucho más preciado. Este ha sido mi primer año lejos de mis seres queridos, de mi familia y amigos, de todo lo que deseo tener cerca. Y encontrarme de nuevo con ellos, estar juntos otra vez, es gracias y solo gracias, a la Navidad. Por ella brindo, y porque se cumplan todos vuestros sueños.