No señores, no se ha acabado el mundo. Hemos sobrevivido al año 2012. Sin embargo, la profecía de los mayas sigue vigente. El 21 de diciembre acabó una Era y empezó otra, la Era del Conocimiento y la Sabiduría. Esta Era da paso a una purificación absoluta en la humanidad, por el bien de nuestro querido planeta y ser vivo, la Tierra. Podríamos estar hablando de otro Apocalipsis. Las profecías mayas son infalibles, por lo tanto es más que probable que los próximos años sean los últimos de tu existencia. Y en este blog vamos a disfrutarlos al máximo ;)
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martes, 25 de abril de 2017

Crítica: Life




'Life' no es una película del espacio sin más. Tampoco es una de marcianos corriente. Cuenta de la historia de unos astronautas que consiguen encontrar vida en Marte, un ser minúsculo que va creciendo a una velocidad fuera de lo normal, y que tiene una fuerza capaz de destruir prácticamente cualquier cosa. A partir de entonces el objetivo no es otro que sobrevivir.

Te mantiene en tensión durante los poco más de 100 minutos que dura. Ayuda en eso una banda sonora deslumbrante. El reparto cumple las expectativas. Jake Gyllenhaal, Rebecca Ferguson, Ryan Reynolds... Poco más se puede pedir.

Al film (dirigido por un director de cine sueco de origen chileno, ojo) solo le faltó un poco de mordiente al principio. El final es simplemente glorioso.

Nota en Filmaffinity: Un 7


sábado, 22 de abril de 2017

Operación 10 kg




Sí, esta es la enésima vez que digo que voy a perder peso. He dicho 20.000 veces que voy a hacer dieta, que voy a dejar de comer chocolate y hamburguesas sin parar, que me voy a cuidar un poco más. Pero luego me convenzo a mí mismo de que no. Que no tengo tiempo para irme a correr, que por qué voy a dejar de disfrutar de uno de los mayores placeres de la vida, que en realidad no estoy tan mal de peso.


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Sin embargo, quiero demostrarme a mí mismo que tengo fuerza de voluntad. Que puedo conseguirlo. Quiero sentirme ágil y al mirarme al espejo estar a gusto conmigo mismo, algo que ahora no siento.

Así que mi reto inicial es perder 10 kilos. No pongo fecha límite, pero evidentemente tiene que ser algo progresivo a lo largo de las próximas semanas. Estoy siguiendo una dieta que, con alguna excepción, me está ayudando mucho. Y pienso hacer ejercicio casi todos los días.



Y no, no me voy a privar de ciertos placeres, aunque los consuma en menor medida. Dentro de una semana tengo comunión y no voy a comer solo ensalada. Eso sería de ser un poco imbécil.

Espero escribir pronto en este mismo blog para informar de que lo he conseguido ^^


domingo, 16 de abril de 2017

Maldito United

Hacía tiempo que no me gustaba tanto un libro. 'Maldito United' es la historia de los 44 días de Brian Clough en el Leeds United, además de sus inicios como entrenador de fútbol y su hazaña con el Derby County, al que convirtió en campeón de Inglaterra tras ascenderlo de Segunda División.

Arrogante, excéntrico y apasionado. Clough deja a José Mourinho a la altura del betún. La novela, escrita por David Peace, se lee en primera persona, demostrando que el entrenador al que muchos amaban y odiaban también esconde sentimientos, miedos y dudas.



Tras salir de Derby por la puerta de atrás y fichar por un equipo de Tercera División, Clough es llamada por el Leeds para ocupar el puesto dejado por Don Revie, su mayor enemigo, Se ha pasado años criticando el juego del que en ese momento era el vigente campeón del campeonato inglés, por lo que no será bien recibido por gran parte de la plantilla. Además, no contará con su gran amigo Peter Taylor, con quien formó un tándem más que exitoso desde el comienzo de su carrera.

Ya había visto la película, y anoche la volví a ver. Como casi siempre, el libro es inmensamente mejor. Ojalá Peace escriba de la misma forma (tal cual) la historia de cómo Clough inicia una etapa espectacular en un Nottingham Forest que pasa de Segunda División a ser dos veces Campeón de Europa. 18 años estuvo Clough en ese banquillo, esta vez junto a Taylor, logrando la mayor hazaña nunca vista en el fútbol europeo. Mi máxima admiración para él.


domingo, 9 de abril de 2017

Dos días perfectos




¿Qué pasa cuando todo sale rodado? ¿Cuándo los astros se juntan y parece que nada lo va a fastidiar? Rara vez pasa, por eso tengo que describir mis dos días maravillosos de esta semana.

Resulta que me encomendaron una entrevista a Sergio Asenjo, portero del Villarreal. Vi que tenía libre jueves y viernes. Pregunté si podía ser viernes, pues ese mismo día el Submarino jugaba contra el Athletic. Me dijeron que sí. Además, un amigo vive allí y no tenía problemas en quedarme en su casa a dormir. Además, su hermano (uno de mis mejores amigos) también tenía pensando ir. Poco después me dijo mi hermano que iría con tres amigos más de Callosa. La leche.

Y pensé... Si cojo un autobús el mismo día voy a llegar muy justo a la entrevista (era a las 14:00), y ya que tengo libre jueves... ¿Por qué no me paso por Valencia antes? Allí tenía a Esteban y Adrián, dos grandes amigos con los que pasar una buena noche de cañas por la capital del Turia. Encima se unió Pablo (otro gran amigo). Adri me recogió en la estación, fuimos al Oceanográfic a recoger a Esteban y nos fuimos a tapear y cañear como cosacos antes del tradicional TGB. ¡Y encima apareció por allí mi prima!


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Desayuno de lujo en una cafetería recomendada (un bocadillo redondo con bacon, queso parmesano y no se qué más y un zumo de naranja). Coger un cercanías a Villarreal al tiempo que me informan de que la entrevista será por la tarde. Mejor, así como con Carlos y sus dos hermanos en el Burguer King. Después, a recoger las entradas para el partido, descansar en el piso y tomar un café por la calle. Comprar dos banderines del Villarreal en la tienda oficial y salir pitando a la Ciudad Deportiva del Villarreal.

Entrevista deliciosa con Sergio Asenjo, una persona muy agradable que merece mucha más justicia de la que se ha llevado hasta ahora en el fútbol. Ir hacia el Estadio de la Cerámica y encontrarme con mi hermano, ambos con una cerveza en la mano. De repente, aparece Clara Piera (reportera de Gol) y nos entrevista. Desfase. Luego nos tomamos unas bravas espectaculares en un bar pegado al estadio y entramos unos minutos antes de que empiece el partido.




Entramos por un acceso que parece privado. Subimos por un ascensor que parece privado. Entramos por una puerta que parece de lo más privada. Y encontramos comida por todas partes y cerveza (con alcohol), toda la que queramos. Nuestros asientos, acolchados. Y la vista de campo, casi inmejorable. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de un partido que ganó el Villarreal 3-1, consolidando la quinta plaza. ¿Qué más se puede pedir?

Después, dar una vuelta por Villarreal, tomar un par de cervezas y volver al piso a descansar después de dos días increíbles. El viaje de vuelta se hizo largo, pero al llegar a Madrid ya tenía un derbi esperando y una jornada futbolera emocionante por delante. Cómo me gusta.



martes, 4 de abril de 2017

Crítica: Ghost in the Shell




Había ganas de ver la nueva película de Scarlett Johannson. No solo por ella (y ella es motivo gigantesco), sino por lo impactante que prometía ser. Un Japón futurista, donde casi todos los humanos se pasan a la cibernética, y donde Scarlett es (o no) la única cuyo cuerpo entero es un robot.

Un Japón agobiante, rodeado de extravagancia, donde a pesar de los avances tecnológicos y la inmensa publicidad de realidad virtual, descubrimos que gran parte de sus calles están sucias y atestadas de bloques de edificios. Un contraste que nos permite ver el daño colateral de estos avances.

En ese contexto vuelvo a nacer Scarlett. Al parecer ha sufrido un ataque terrorista mientras emigraba a Japón, ataque en el que sus padres murieron. Ella sobrevivió, pero su cuerpo quedó tan dañado que tuvo que ser transformado. Ahora es un robot con alma y espíritu humano que luchará contra el mal sin recordar nada de lo vivido. ¿Y si todo fuera una farsa?

Mucha acción, un cambio de guión constante y panorámicas espectaculares de la ciudad, pero en Ghost in the Shell me falta convicción, y sobre todo 20 minutos finales de mayor empaque (SPOILER: Scarlett acaba con un tanque, la reconstruyen y se acaba todo). Por lo demás, un film entretenido que ahonda en el lado más oscuro de la tecnología y que nos prepara para lo que puede ser el nuevo terrorismo: el ciberterrorismo.

Nota en Filmaffinity: 6

viernes, 31 de marzo de 2017

Gracias, JK Rowling




Hace unos meses me volví a sumergir en las aventuras de Harry Potter. Reconozco que hacía tiempo que quería volver a leer los libros que marcaron gran parte de mi adolescencia, y la excusa perfecta fue el lanzamiento de una octava historia.

Así que empecé, creo recordar, a principios de año, y tres meses después me los he zampado todos. Sufrí con Harry en Privet Drive, amargado, sin saber por qué podía hablar con las serpientes y suspender objetos en el aire tan solo con la mirada. Sonreí cuando apareció Hagrid en los confines del mundo y le entregó la carta para empezar una nueva vida en el Colegio Howarts de Magia y Hechicería.




Al tiempo que Harry descubría con quien no juntarse (Malfoy) y con quien sí (Ron y Hermione) Lord Voldemort iniciaba su retorno después de haber sido prácticamente destruido al intentar matar a Potter de niño. Le dejó huérfano y con una cicatriz en forma de rayo en la frente. El Que no debe ser nombrado utilizó el cuerpo de un profesor y trató por todos los medios de robar la piedra filosofal para recuperarse cuanto antes. No lo hizo porque Harry y sus dos amigos sortearon todas las pruebas y la protegieron justo a tiempo.

El Señor Tenebroso volvería a la carga al año siguiente, pero esta vez de manera colateral: Mediante un diario que obligó a Giny, la hermana de Ron, a abrir la Cámara de los Secretos y soltar al Basilisco, que estuvo a punto de matar a más de un alumno. Harry, con ayuda de un fenix y del Sombrero Seleccionador, mató al basilisco, destruyó el diario y salvó a Ginny. Entonces apenas tenía 12 años. Un curso después, tuvo que aprender a controlar a los dementores (gracias al profesor Lupin) que 'protegían' el colegio del fugitivo Sirius Black, cuyo cometido parecía ser el de asesinar a Harry.



Todo lo contrario: Harry descubrió que Sirius era su padrino y el mejor amigo de su padre, y que había sido encerrado en Azkaban (la prisión de los magos) por error. El verdadero asesino era otro amigo de James Potter: Peter Pettigrew, el mismo que le había traicionado al entregarles a Voldemort, y que hasta entonces se había escondido en forma de rata, custodiada por Ron. En cuarto, llegaría un plan casi perfecto del Señor Tenebroso para acabar con Harry: Le incluyó en el torneo de los Tres Magos, le ayudó para que pasara todas las pruebas y al agarrar la Copa, se topó con un traslador que le llevó a sus pies. Fue entonces cuando murió Cedric, otro de los aspirantes al trofeo. No fue un plan perfecto porque Voldemort no contó con que Harry escapara gracias a un encantamiento de desarme y con ayuda del conjuro de su madre que todavía le protegía.

Probablemente, quinto curso fue el peor año para el niño de la cicatriz en la frente. Lo tomaron por loco, le echaron la culpa de la muerte de Cedric y tendría a una arpía del Ministerio como profesora de su asignatura favorita: Defensa contra las Artes Oscuras. Para colmo, a mitad de curso Dumbledore fue destituido de su cargo y Voldemort intentaba penetrar en la mente de Harry gracias a una misteriosa conexión que nació el día que intentó matarle. Potter veía siempre la misma visión: una puerta que llevaba a una sala llena de profecías. Cuando creyó que Sirius estaba en peligro, acudió a su rescate y se encontró con una emboscada. Sirius murió, Dumbledore consiguió retener a Voldemort y Harry supo por fin lo que significaba la profecía: Voldemort o él. Uno de los dos tenía que ser asesinado por el otro.




El Ministerio cambió de Ministro, Hogwarts volvió a la normalidad y todo el mundo comenzó a creer que sí, que Voldemort había vuelto y que Harry Potter era el elegido para acabar con él. Lo que no sabía era que el Que no debe ser nombrado tenía su alma dividida en siete trozos, y que debía destruirlos todos. Uno era el diario, otro era un anillo que estuvo a punto de matar a Dumbledore. Otro debía ser un guardapelo escondido en una cueva. El anciano director y el muchacho fueron en su busca, pero Dumbledore acabó gravemente herido y con un guardapelo falso. Al volver al castillo, Hogwarts estaba siendo atacado por los mortífagos, secuaces de Voldemort. Uno de ellos, el joven Malfoy, tenía la misión de matar al director, pero no lo hizo. Entonces apareció Snape (profesor de Pociones que siempre odio a Harry y su padre) y mató al anciano.

Todo pintaba negrísimo. Dumbledore muerto, el Ministerio controlado por Voldemort, Snape director de Hogwarts y Harry en busca y captura. Ese curso, ni Harry ni sus dos amigos volverían al colegio. Buscarían los pedazos de alma de Voldemort y los destruirían con la espada de Godric Gryffindor. Lograron encontrar el guardapelo (en el Ministerio), y descubrieron que en una cámara de Gringotts se encontraba otro. Cuando lo robaron, Harry supo que el siguiente estaría en Hogwarts (lo vio en la mente de Voldemort) y se dirigieron hacia allí. Entonces comenzó una batalla sin precedentes al tiempo que Potter encontraba otro de los pedazos en la sala multiusos. Solo quedaban dos: El del propio Voldemort y el que había trasladado a su serpiente, Nagini.

Sin embargo, y sin querer, vio como Voldemort mataba a Snape. Lo hizo para que la Varita de Saúco, una de las tres Reliquias de la muerte, le funcionara como su legítimo dueño. Antes de morir, Snape le dejó sus recuerdos para que supiera toda la verdad: El profesor de Pociones mató a Dumbledore por orden suya, le quedaba un año de vida por la maldición que portaba el anillo, y si lo hacía seguirá siendo un legítimo vasallo de Voldemort y espía para la Orden del Fénix. Él mismo fue quien entregó la espada de Gryffindor a Harry. Todo por el amor que siempre le profesó a su madre.



Y lo más importante: Harry supo que debía morir para que Voldemort también muriera. Se entregó a él y fue víctima de una maldición asesina... Que no le mata. El conjuro protector de su madre, aunque ya no tenía efecto en el cuerpo del muchacho, seguía en el interior de Voldemort al haberse recuperado años atrás con su propia sangre Harry se hizo el muerto, Voldemort obligó a Hagrid a llevar el supuesto cadáver a las puertas de Hogwarts y trató de someterlos a todos, Pero entonces aparecieron los gigantes, los therstals, el hipogrifo, los elfos domésticos, y Neville le cortó la cabeza a Nagini. La batalla volvió a empezar y Harry se descubrió.

Le explicó a Voldemort algo que acababa de entender. Él era el verdadero dueño de la varita de Saúco. Porque él desarmó a Malfoy en su mansión, y fue Malfoy quien desarmó a Dumbledore, quien era entonces legítimo dueño de la varita. Así, los hechizos de Voldemort no surtían el mismo efecto, y en el momento de atacar a Harry, la maldición rebotó contra él y murió. La oscuridad había terminado para siempre.

Bueno, pues ojito porque todo esto que acabáis de leer (lo siento, pero necesitaba hacer un resumen general) podría hacerse añicos en el último libro, 19 años después de la última batalla. Ojito porque hay viajes en el tiempo, Hermione es ministra de Magia, uno de los hijos de Harry (Albus) entra en Slytherin y se hace amigo del hijo de Draco Malfoy.... Una locura vaya. Y no diga más para no seguir spoileando.

PD: Es una pena que muchos diálogos de Harry Potter y el Legado Maldito no tengan mucho sentido, que este escrito en modo teatro y que no tenga la acción de los anteriores. Pero vaya, vale la pena leerlo.

PD2: Gracias por todo, JK Rowling.



lunes, 27 de marzo de 2017

Gastrolandia: The Burguer Lobby




El pasado domingo, después de un buen partido en el Vicente Calderón, fuimos a comer a 'The Burguer Lobby', una franquicia a la que todavía no había acudido y que me dejó una grata impresión.

Pedimos unos nachos (la salsa estaba riquísima), unos crujientes de pollo y unos huevos benedictinos (también muy buenos). Pero lo mejor fue, por supuesto, la hamburguesa. Yo me pedí la 'Old School', con queso cheddar (no me gustó que me lo pusieran aparte, pero bueno). La carne y el pan riquísimos, además del bacon.

Todo ello con un par de cervezas y una buena conversación. El precio, algo más caro que a lo que estoy acostumbrado, y no supera a otras franquicias como Goiko Grill o Alfredo's. Pero podría repetir.

The Burguer Lobby: Calle de Toledo, 24 (Madrid)