Toledo es una ciudad preciosa. Creo que de las más bonitas que he visitado en España, por no decir la que más. La razón: todo recuerda a otro siglo, a otra época. Si no fuera por la marabunta de turistas chinos y japoneses, y la cantidad de establecimientos de comida rápida, Toledo bien podría trasladarte a los tiempos de castillos medievales.
También hay que decir que es el primer viaje en familia que hago en mucho tiempo. No diré si es mejor o peor, sino diferente. Pero lo importante es que hemos vuelto a Callosa con más riqueza cultural e histórica, eso seguro. La primera noche visitamos todos los entresijos de las estrechas calles toledanas, de la mano de un guía completamente mal de la cabeza. Al día siguiente, visitamos la Catedral de Santa María. Una barbaridad. También contemplamos el que puede ser el mejor cuadro de El Greco, 'El entierro del conde de Ordaz'. Nos cobraron 2,5 € a cada uno, pero creo que valió la pena.
Por la tarde, un paseo en el autobús turístico por la periferia toledana. Hacía tiempo que no veía paisajes tan espectaculares. El río Tajo, el más largo de la península ibérica, recorría las fronteras de la ciudad, que se erigía preciosa desde nuestras vistas. La Catedral, el Alcazar, las murallas y castillos... todo se veía desde fuera como una verdadera obra de arte.
No negaré que, pese a todas las bellezas que describo, la comida es con lo que me quedo de mi estancia en Toledo. Creo que me he mal acostumbrado a comer tan bien, ahora todo lo que como aquí me sabe a poco. Fuimos a un sitio, El Trébol, que reunía algunas de las tapas más originales y únicas que he visto en mi vida. Y además, estaban riquísimas. Croquetones rellenos de gambas al ajillo, patatas gigantes rellenas de carne, roscas de pan con picadillo de ciervo por dentro... También comimos en La Naviera, un restaurante caracterizado por servir un excelente pescado -la lubina y el bonito estaban de muerte- pero que además incluía platos tan suculentos como la perdiz encebollada, pisto con huevos fritos o tiernas costillas de lechal. Por último, en la taberna Almacén 51 probamos los chorizos a la sidra y la carcamusa toledana -parecida a la magra- mientras disfrutábamos en HD del partidazo entre el Villarreal y el Real Madrid.
Pocas quejas tengo de nuestro hotel. Limpio, con camas cómodas, un buen aire acondicionado, wifi... salvo por el buffet desayuno -un timo- el resto, incluyendo a sus radiantes recepcionistas, resultó formidable. Así como nuestro viaje en tren, muy llevadero gracias a una horrible película de alienígenas en la ida y por la plantilla del Real Valladolid a la vuelta.
En definitiva, este viaje resultará inolvidable por muchas cosas. Espero que en los próximos años tenga el placer de visitar más ciudades españolas, y que todas resulten tan gratificantes como Toledo.
Páginas
No señores, no se ha acabado el mundo. Hemos sobrevivido al año 2012. Sin embargo, la profecía de los mayas sigue vigente. El 21 de diciembre acabó una Era y empezó otra, la Era del Conocimiento y la Sabiduría. Esta Era da paso a una purificación absoluta en la humanidad, por el bien de nuestro querido planeta y ser vivo, la Tierra. Podríamos estar hablando de otro Apocalipsis. Las profecías mayas son infalibles, por lo tanto es más que probable que los próximos años sean los últimos de tu existencia. Y en este blog vamos a disfrutarlos al máximo ;)
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lunes, 16 de septiembre de 2013
lunes, 9 de septiembre de 2013
¡ESTADÍSTICA APROBADA!
Sí, hago sólo una entrada para decir que HE APROBADO ESTADÍSTICA. POR FIN. Qué mal lo he pasado con esta asignatura, no lo sabe nadie. Pensaba que jamás me la quitaría de encima. Y hoy, por fin, después de tres años, LO HE CONSEGUIDO. Y POR MÉRITOS PROPIOS. ¡TOMA TOMA TOMA!
viernes, 23 de agosto de 2013
Raúl, homenaje a una leyenda
Lo de anoche fue una barbaridad. Tener el privilegio de acudir al Santiago Bernabéu al partido que honra al jugador más grande de la historia del Real Madrid y a un ejemplo en el mundo del fútbol, no tiene precio. Ni el precio de la entrada, ni el calor, ni la matada que supone llegar a las siete de la mañana después de una madrugada viajando en autobús. Todo, absolutamente todo, vale la pena con tal de ver lo que ayer vimos.
Y no es sólo eso. Raúl no sólo es la leyenda viva del madridismo, ni todos los récords que tiene, ni todo lo que han dicho de él las miles de autoridades que tiene este deporte... Raúl ha creado en mí un sentimiento de respeto, cariño y admiración que no he sentido por ninguna otra persona fuera de mi familia y amigos. Es parte de mi vida. Me ha hecho sentir momentos inolvidables, tanto en vivo como por televisión. Hace tres años, en Mestalla, nos emocionó con su gol al Valencia gritando en nuestra cara toda esa rabia contenida de demostrarle a España que todavía seguía vivo, respondiendo en el campo a los múltiples insultos que recibió por parte de la afición valencianista -insultos que también sufrimos nosotros-. Y lo de ayer... fue un homenaje -casi- en toda regla.
Porque a pesar de que posó con todos sus títulos a los pies del Bernabéu, recibió un obsequio por parte del su majestad el Rey, le fue entregado el número '7' y el brazalete de capitán, marcó con la camiseta del Real Madrid siendo coreado por más de 80.000 espectadores, posó con el título de campeón junto a sus anteriores compañeros, que le mantearon; toreó una vez más con su capote, recorrió todo el estadio para dar las gracias a todos los presentes, arengó a los ultras por última vez y besó el centro del campo del Santiago Bernabéu... Raúl mereció mucho más. Mereció un Santiago Bernabéu a oscuras, con fuegos artificiales y un vídeo que describiera lo que ha sido, es y será por siempre Raúl en el Real Madrid. Una leyenda.
Y no es sólo eso. Raúl no sólo es la leyenda viva del madridismo, ni todos los récords que tiene, ni todo lo que han dicho de él las miles de autoridades que tiene este deporte... Raúl ha creado en mí un sentimiento de respeto, cariño y admiración que no he sentido por ninguna otra persona fuera de mi familia y amigos. Es parte de mi vida. Me ha hecho sentir momentos inolvidables, tanto en vivo como por televisión. Hace tres años, en Mestalla, nos emocionó con su gol al Valencia gritando en nuestra cara toda esa rabia contenida de demostrarle a España que todavía seguía vivo, respondiendo en el campo a los múltiples insultos que recibió por parte de la afición valencianista -insultos que también sufrimos nosotros-. Y lo de ayer... fue un homenaje -casi- en toda regla.
Porque a pesar de que posó con todos sus títulos a los pies del Bernabéu, recibió un obsequio por parte del su majestad el Rey, le fue entregado el número '7' y el brazalete de capitán, marcó con la camiseta del Real Madrid siendo coreado por más de 80.000 espectadores, posó con el título de campeón junto a sus anteriores compañeros, que le mantearon; toreó una vez más con su capote, recorrió todo el estadio para dar las gracias a todos los presentes, arengó a los ultras por última vez y besó el centro del campo del Santiago Bernabéu... Raúl mereció mucho más. Mereció un Santiago Bernabéu a oscuras, con fuegos artificiales y un vídeo que describiera lo que ha sido, es y será por siempre Raúl en el Real Madrid. Una leyenda.
domingo, 11 de agosto de 2013
Córrete la Banda: Un torneo a la altura
Lo conseguimos. Los miembros del programa de Radio UMH organizamos un Torneo 24 horas de fútbol sala en nuestra ciudad y la nota ha sido alta. Hemos cumplido. Fueron los 1440 minutos más agotadores de mi vida, pero valió la pena. Mucha gente se fue contenta, los equipos ofrecieron un gran espectáculo y la organización estuvo a la altura. No hubo si quiera excesivos problemas. Sólo pequeños detalles que se fueron solventando en el camino.
Ha sido una experiencia sensacional, por muy reventados que acabáramos. Aprendimos lo que es estar pendiente de mil cosas a la vez, a llevar un torneo en el que no puede fallar nada y los horarios se tienen que cumplir casi a rajatabla. Compartir este trabajo con los miembros del comité de la Liga Local y con los árbitros adjudicados para el torneo resultó muy gratificante. Cuando todo funciona, nadie se da cuenta de todo el trabajo que lleva detrás.
Ayer me sentí muy orgulloso de ver, mientras iba de un lado a otro, cómo las gradas de los partidos se llenaban a altas horas de la madrugada, con equipos que se dejaban la piel -había mucho contacto-; y entonces pensaba en que todo eso que estaba ocurriendo lo habíamos creado nosotros, y se llamaba "Córrete la Banda". Es para estar muy contentos.
El saque de honor con Patri Herrera y la entrega de trofeos puso la guinda al torneo. Mucha gente nos felicitó por la organización y nos insto a volver el año que viene. No puedo garantizar nada, pero lo que si prometo en nombre de todos los componentes de ¡Córrete la Banda! es que seguiremos difundiendo nuestra filosofía allá por donde vayamos. ¡Que se entere todo el mundo que nadie ni nada puede con nosotros!
Ha sido una experiencia sensacional, por muy reventados que acabáramos. Aprendimos lo que es estar pendiente de mil cosas a la vez, a llevar un torneo en el que no puede fallar nada y los horarios se tienen que cumplir casi a rajatabla. Compartir este trabajo con los miembros del comité de la Liga Local y con los árbitros adjudicados para el torneo resultó muy gratificante. Cuando todo funciona, nadie se da cuenta de todo el trabajo que lleva detrás.
Ayer me sentí muy orgulloso de ver, mientras iba de un lado a otro, cómo las gradas de los partidos se llenaban a altas horas de la madrugada, con equipos que se dejaban la piel -había mucho contacto-; y entonces pensaba en que todo eso que estaba ocurriendo lo habíamos creado nosotros, y se llamaba "Córrete la Banda". Es para estar muy contentos.
El saque de honor con Patri Herrera y la entrega de trofeos puso la guinda al torneo. Mucha gente nos felicitó por la organización y nos insto a volver el año que viene. No puedo garantizar nada, pero lo que si prometo en nombre de todos los componentes de ¡Córrete la Banda! es que seguiremos difundiendo nuestra filosofía allá por donde vayamos. ¡Que se entere todo el mundo que nadie ni nada puede con nosotros!
jueves, 8 de agosto de 2013
Arenal Sound
He esperado unos días para no escribir en caliente sobre mi experiencia en el festival de Burriana "Arenal Sound". Después de volver a la vida real y disfrutar de todo lo que no se podía hacer en un camping nauseabundo, creo que ya estoy capacitado para escribir al respecto.
Este año tocaba el "Arenal Sound", un festival de solo cuatro años de vida que ya el año pasado consiguió un éxito rotundo, situándose entre los mejores del panorama español. Este verano la afluencia ha sido masiva: 280.000 personas llenaron los campings y conciertos del recinto en la localidad castellonense de Burriana, entre ellos estos mequetrefes que veis en la foto.
Este año tocaba el "Arenal Sound", un festival de solo cuatro años de vida que ya el año pasado consiguió un éxito rotundo, situándose entre los mejores del panorama español. Este verano la afluencia ha sido masiva: 280.000 personas llenaron los campings y conciertos del recinto en la localidad castellonense de Burriana, entre ellos estos mequetrefes que veis en la foto.
Nunca antes había estado en un camping, y tengo que decir que la experiencia ha sido dura. Sobre todo por las temperaturas extremas, las noches plagadas de conciertos y las dificultades para descansar con normalidad. El itinerario de un día habitual en el Arenal Sound consistía en levantarse a las 10 h de la mañana medio asfixiado, buscando aire fuera de la tienda de campaña; sentarse en una silla sin respaldo entre restos de basura acumulada -la mayoría provocada por las doscientas neveras que se trajeron Adrián y compañía-; pegarse una ducha fría (perdón, helada) (perdón, eran duchas nazis); cargar el móvil por dos euros, ir a la playa a morir en la arena quemados -mientras Fenoll jugaba a las dichosas palas-, comer hamburguesas o macarrones grasientos o trozos de pizza dureza nivel: roca caliza o restos de las doscientas neveras de Adrián, que incluían tomates gigantes, latas de caballa, un ULTRA HIPER MEGA táper de pasta, botellas de aceite, melones, bolsas de carne, tortilla de patatas... una barbaridad, vaya. ¡Y lo mejor es que se gastó todo!
Pero sigamos con el itinerario: la tarde se hacía larguísima. La única atracción por aquellas horas era la minúscula piscina del "Beach Club", en la cual cientos de hombres borrachos intentaban violar una y otra vez a las chicas que osaban meterse en el "círculo de la muerte". Nosotros nos quedamos en nuestro preciado camping, bebiendo y sufriendo el calor, mientras algunos intentaban dormir. Ya por la noche, conciertos. Debo reconocer que no fui a muchos, pero a la mayoría de los que fui merecieron la pena: Pool 3.14, La Pegatina, Funambulista, Efecto Pasillo, Steve Aoki, Zombie Kids... y Sidecars, un grupo que me empezó a gustar hace poco y que después de verlos tocar me puedo declarar muy muy fan.
Con el paso de los días, la matada era cada vez mayor. Lo sufrimos el primer día, larguísimo. Ya la primera impresión nada más llegar al ver la inmensa cola que nos esperaba -y eso que estuvimos allí desde las cinco de la mañana- fue de un agobio y desesperación terribles. El trayecto hasta entrar al recinto fue mortal. Algunos estuvimos sin dormir más de 24 horas. Eso nos lastró. Pero lo peor fue el calor asfixiante y los gritos de la gente a primeras horas de la mañana. Y es que desde todos lados se escuchaban alaridos que reivindicaban palabras tan diversas como: ¡BUKAKE!, ¡AAAHHH, UN GATO MONTÉS! o ¡GUERRA DE MAGDALENAS! Había una gran hija de su madre que se dedicaba a cantar con el timbre más atronador jamás visto, y que recibió las felicitaciones de todos los acampados presentes a su alrededor: "¡SEGURO QUE ESTÁS GORDA, GORDA!, "¡MÉTETE UNA POLLA EN LA BOCA, PUTA!" y un largo etcétera.
Es por eso que volvimos a casa con ganas de dormir, comer caliente, sentarnos en una silla con respaldo, beber agua sin tener que echarle cubitos y defecar en un aseo en condiciones,sin tener que pagar un euro para atascar el váter de una carpa aislada. No hay duda de que la vida lejos del Arenal Sound es más reconfortable, tranquila, acogedora... pero obviamente, este festival ha sido una experiencia muy enriquecedora. Será difícil que vuelva a un evento de este tipo hasta dentro de mucho, pero me quedo con todas las risas que pasamos el grupo de nuestro camping, los bailoteos en el chiringuito, las comilonas de comida basura, los espectaculares conciertos, las duchas del Polo Norte, los remojones en la playa y la sensación de estar entre 280.000 personas y sentirte, a pesar de todo, totalmente liberado, por una vez en todo este verano cargado de responsabilidades.
¡Larga vida al Arenal Sound!
lunes, 22 de julio de 2013
¡FELIZ ARDYVERSARIO!
Las modas son eso, modas. A los niños bien les da por jugar a la peonza y a la semana siguiente a las cartas de fútbol, o bien todos se pelan igual que Neymar o se hacen el tatuaje de su actor favorito. Muchos se visten con ropa "cool" para cambiar en un mes al estilo "hipster". De fumar cachimba a hacer apuestas. De ponerse gomina a raparse al cero. De ver "Juego de Tronos" a engancharse a "Un príncipe para Corina".
Las modas son totalmente efímeras. Toda moda sustituye a la anterior. También pasa con las palabras consideradas como una "jerga" dentro de ciertos grupos. Se pasa del "Qué pasa, tronco", al "Chacho, tío", así hasta que todos quedan completamente desfasados. Sin embargo, hay palabras que quedan por siempre para la posteridad. Son las palabras que identifican a un grupo por sí mismo, y que bien podrían formar parte de nuestro pequeño diccionario. Nosotros, mi grupo de amigos, tenemos una que dura ya tres años y que la seguimos utilizando para casi todo. Es nuestra seña de identidad. "ARDYYY" lleva con nosotros desde aquel verano de 2010 y hoy cumple su tercer aniversario más vivo que nunca.
¿Qué significa "ARDYYY"? Sólo lo sabemos unos pocos, pero nos basta. Ya intentamos difundirla a todo el mundo, incluso nos hicimos camisetas para las fiestas de nuestro pueblo con la intención de que todo el mundo conociera nuestra palabra. Muchos se quedaron con ella, y todavía hoy la siguen diciendo, pero el núcleo central de esta palabra sigue estando en nuestro grupo, que la decimos día tras días casi sin pensar en lo que decimos.
Incluso elaboramos una página en Tuenti, con sus usos y reglas, a la que llegaron a inscribirse 248 personas. La definición que dábamos entonces era la siguiente: "Dícese de aquella palabra que carece de significado real, pero que llena de alegría y emoción al que la nombra, y al que la escucha, es decir, al emisor y al receptor/es".
Esta palabra significa mucho para mí, porque cada vez que la escuche en mi cabeza, dentro de 15 o 20 años, sabré que era una especia de código que teníamos mis amigos y yo hace tanto tiempo... Brindo por muchos más "ARDYVERSARIOS" y muchas más alegrías junto a esta gente.
Las modas son totalmente efímeras. Toda moda sustituye a la anterior. También pasa con las palabras consideradas como una "jerga" dentro de ciertos grupos. Se pasa del "Qué pasa, tronco", al "Chacho, tío", así hasta que todos quedan completamente desfasados. Sin embargo, hay palabras que quedan por siempre para la posteridad. Son las palabras que identifican a un grupo por sí mismo, y que bien podrían formar parte de nuestro pequeño diccionario. Nosotros, mi grupo de amigos, tenemos una que dura ya tres años y que la seguimos utilizando para casi todo. Es nuestra seña de identidad. "ARDYYY" lleva con nosotros desde aquel verano de 2010 y hoy cumple su tercer aniversario más vivo que nunca.
¿Qué significa "ARDYYY"? Sólo lo sabemos unos pocos, pero nos basta. Ya intentamos difundirla a todo el mundo, incluso nos hicimos camisetas para las fiestas de nuestro pueblo con la intención de que todo el mundo conociera nuestra palabra. Muchos se quedaron con ella, y todavía hoy la siguen diciendo, pero el núcleo central de esta palabra sigue estando en nuestro grupo, que la decimos día tras días casi sin pensar en lo que decimos.
Incluso elaboramos una página en Tuenti, con sus usos y reglas, a la que llegaron a inscribirse 248 personas. La definición que dábamos entonces era la siguiente: "Dícese de aquella palabra que carece de significado real, pero que llena de alegría y emoción al que la nombra, y al que la escucha, es decir, al emisor y al receptor/es".
Esta palabra significa mucho para mí, porque cada vez que la escuche en mi cabeza, dentro de 15 o 20 años, sabré que era una especia de código que teníamos mis amigos y yo hace tanto tiempo... Brindo por muchos más "ARDYVERSARIOS" y muchas más alegrías junto a esta gente.
jueves, 18 de julio de 2013
Nostalgia veraniega
Mis veranos cambiaron hace tiempo, pero no de forma tan radical. En los últimos años mi periodo vacacional ha sido trastocado a raíz de varias cosas fundamentales: 1. Que mis amigos están en Callosa de Segura, y no en Torrevieja. 2. Que la playa ya no me atrae tanto como antes. 3. Que necesito un ordenador con Internet mínimo 12 horas al día para -podría decir muchos verbos pero me quedo con uno- trabajar. Y 4. Porque he comprendido que vivir solo en mi casa es, en muchas ocasiones, la gloria bendita.
Sin embargo, a veces se echa mucho de menos aquello de salir al balcón y sentir la brisa del mar. Lo de bajar todos los días a la playa, casi sin excepción, aunque hubiera bandera roja -entonces era divertido-. Lo de disfrutar de los amigos veraniegos, esos que no ves en todo el año y que ahora sólo ves dos o tres veces, o incluso ninguna. Lo de estar los tres meses de verano en Torrevieja, desde el día después de recoger las notas hasta la primera o segunda semana de septiembre. Entonces daba gusto ver cómo los fines de semana llegaban cientos de callosinos a la playa, a los pubs... y tú te sentías como un anfitrión. Como diciendo: "Yo paso aquí los siete días a la semana, te enseñaré como funciona todo esto".
La sensación de no tener absolutamente nada que hacer. Eso desembocaba en muchas ocasiones en el aburrimiento -algo muy desagradable, por cierto-, pero hace tiempo que no disfruto de no tener una preocupación en mi cabeza. Siempre estoy atado a hacer algo. Si termino una cosa, siento que debo hacer otra. Quizás estoy recuperando ahora todo el tiempo que perdí en aquellos veranos. Pero en cierto sentido, los sigo echando de menos. Y un poco de nostalgia a veces viene bien. A veces.
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